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Bieito Rubido: ‘Se está demostrando que los muros de pago son un gran fracaso’

Bieito Rubido, en su despacho del nuevo diario. Foto: ‘El Debate’

Apenas unas horas antes de que se ponga en marcha El Debate, su director, Bieito Rubido (Cedeira, La Coruña, 27 de septiembre de 1957) recibió a Apmadrid.es en su despacho, desde el que comandará un equipo de unos 70 periodistas, con una “apuesta enorme” por la redacción y sin “una superestructura” de gestión.

El nuevo diario digital de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) cuenta con “un plan de negocio que nos garantiza la viabilidad, con ingresos mínimos, durante años”. “Creo que esto va a ser el embrión de algo más ambicioso, y que la ACdP quiere hacer más cosas -afirma Rubido-. El Debate es solamente el inicio”.

– ¿Cuáles son sus principales ilusiones y temores ante el inminente lanzamiento del diario?
Honestamente, temores, pocos; más allá de la inquietud de que funcione toda la tecnología y demás. Sí tengo mucha ilusión en crear un medio en el que intentaremos tener muy buena información de la actualidad de España, de economía y con áreas que vamos a potenciar mucho como la de familia, religión e historia.

Entre lo que salga el primer día y lo que vamos a hacer después, existirá mucha diferencia. No salimos con nuestra mejor versión. Hemos contado con un plazo muy reducido desde que se decide la puesta en marcha hasta ahora, en comparación con lo que suele alargarse la media de maduración de estos proyectos. Forzamos mucho la máquina, porque queríamos salir el 1 de octubre, coincidiendo con el 111 aniversario del primer número de El Debate y, de paso, meternos la presión de marcarnos una fecha de salida.

No hay una obsesión por el beneficio económico, porque detrás está una fundación

– ¿Cuáles son los principales objetivos que se han marcado a corto y a medio plazo?
Básicamente, lo que queremos es tener audiencia e influir. No hay una obsesión por el beneficio económico; el cual, lógicamente, también queremos tener, porque nos hace libres. Pero, en nuestro caso, detrás está una fundación: no hay nadie esperando un dividendo, como ocurre con el 95% de los medios españoles. Aquí, lo que buscamos es un intangible: influir en la sociedad española; y, para ello, queremos llegar a mucha gente. Nuestro gran reto es tener audiencia.

– ¿Y hay algún número mínimo previsto de usuarios únicos al mes? Parece que las métricas preponderantes en los medios digitales van a cambiar, con la sustitución de Comscore por GfK, dando más importancia a la fidelidad del usuario.
Queremos conseguir la máxima audiencia, pero también somos realistas y no esperamos tener medio millón de usuarios únicos de golpe. Iremos subiendo escalón a escalón. Las cifras internas son humildes. Pero creo que va a resultar mejor de lo que nosotros mismos esperamos.

Respecto a los medidores, me parece que todos son cuestionables; por ejemplo, el EGM me parece que ha sido un disparate. En el caso de Comscore, a mí lo que me llama la atención es que algunos, cuando no les van bien los números, se dan de baja. Es chocante. El árbitro puede ser malo, pero tenemos que mantenerlo hasta el minuto final del partido.

– ¿Cuáles serán los principios ideológicos del periódico?
Vamos a dar una visión de la sociedad española desde la óptica del humanismo cristiano. Ello representa la defensa de la unidad de España, de la democracia, del orden constitucional, de la libertad, de la economía social de mercado, de la cultura española, de la familia, de la Iglesia católica, de la monarquía…

Intentaremos hacer un periodismo no contra nadie, sino a favor de esos valores. Un periodismo sereno. Ser un medio honorable. Vamos a intentar financiarnos de la forma más limpia, en el mercado puro y duro de la publicidad, y nada más; y no vamos a variar nuestra línea editorial por ningún usuario ni por nadie.

– El diario seguirá, pues, los pasos de El Debate, el periódico capitaneado por Ángel Herrera Oria entre 1910 y 1936. ¿Quiénes conforman el grupo de inversores del proyecto?
El 100% de la inversión corre a cargo de la Asociación Católica de Propagandistas, que es la matriz de la Fundación San Pablo CEU, de la Universidad CEU San Pablo, de varios centros educativos más y de esta editorial de publicaciones. Sus objetivos fundacionales eran la educación y la enseñanza e, incluso antes, la comunicación. Lo primero que hicieron fue abrir El Debate, que es una iniciativa del padre Ayala, fundador de la ACdP, quien le pidió a Ángel Herrera Oria que dirigiera el proyecto. Después, crearon el Ya, como diario de tarde de El Debate; y, posteriormente, fueron creando periódicos que se unieron en la Editorial Católica (Edica), que ahora es Ediciones Católicos y Vida Pública. Se trata de los herederos de aquello: la misma cabecera que hace 111 años, el mismo nombre, los mismos promotores.

El campo semántico de la expresión “debate” es muy positivo, muy rico. Quiere decir que caben posturas distintas y el reconocimiento de que hay otro lado. Por eso, nuestro símbolo es un barco, ya que queremos unir una orilla con otra y tender puentes.

– ¿Cuántas personas conforman la plantilla? ¿Y cuántos de ellos son periodistas?
Fundamentalmente, 70 redactores. La apuesta enorme es por la redacción. No hay una superestructura, como en muchos medios, entre dirección financiera, gerencia comercial, asesoría jurídica… Tenemos un plan de negocio que nos garantiza la viabilidad, con ingresos mínimos, durante años. Creo que esto va a ser el embrión de algo más ambicioso, y que la ACdP quiere hacer más cosas. El Debate es solamente el inicio; salvando todas las distancias, quieren recuperar de alguna manera Edica.

Será una organización clásica de un periódico, con una gran sección de España y otra de Economía; después, una de Actualidad, que será un cajón de sastre, Religión, Educación, Familia e Historia, a la que queremos dar mucho protagonismo; y, lógicamente, una gran sección de Opinión, que espero que sea estelar, con Luis Ventoso, Alfonso Ussía, Ramón Pérez Maura –que será el responsable de la sección–, Antonio Jiménez, Antonio Naranjo, Carmen Martínez Castro, Mayte Alcaraz, Edurne Uriarte…

Vamos a tener una sección de opinión mucho más poderosa que cualquier digital al uso

– Entonces, ¿qué tendrá más peso en el diario: la información o la opinión?
Vamos a intentar ser un periódico equilibrado. Creo que es muy importante dar noticias, pero, junto con ello, tendremos una sección de opinión mucho más poderosa que cualquier digital al uso.

– ¿No habrá muro de pago para ninguno de esos contenidos?
No. Se está demostrando que los muros de pago son un gran fracaso, en Europa en general y en España en particular. Aquí se las prometían muy felices, pero ni consiguen audiencias ni ingresos y pierden, además, muchos ingresos publicitarios.

– En cambio, dice Martin Baron, reconocido exdirector del Washington Post, que “no podemos cobrar y ofrecer un periodismo pobre, ni ofrecer un periodismo de calidad y no cobrar”.
Eso es muy discutible. Baron no es palabra de Dios. Efectivamente, los medios tienen un pecado original, que fue dar de entrada los productos gratis. Personalmente, creo que la información de actualidad la debes dar gratuitamente, favorecer que la gente entre en tu página, generar tráfico y vender la publicidad de este tráfico; y, después, vender valor añadido, contenidos verdaderamente premium. Pero aquí se está vendiendo como contenidos premium la actualidad del día.

Bieito Rubido, con un antiguo ejemplar de ‘El Debate’. Foto: ‘El Debate’

– ¿Cuál considera qué es el estado de la información sobre catolicismo e Iglesia en España?
En España, con alguna excepción, no hay un medio que dé información de la Iglesia católica. Lo que hay es un movimiento muy anticlerical, que, además, trata de buscar los lados más oscuros de la Iglesia católica. Nosotros sí que vamos a publicar información sobre la actualidad de la Iglesia católica, sin pretender nada más. Decía Herrera Oria una frase que me gusta mucho: “Primero, periódico; y, después, católico”.

– De golpe, el sector se ha encontrado con el surgimiento de varios medios. ¿Se trata de un resurgir económico de la industria o ha sido fruto de la casualidad que nazcan a la vez varios proyectos?
Han coincidido dos cuestiones: primero, la necesidad de una parte de la población de contenidos que no se ofrezcan desde la óptica de la izquierda. El 70% del sistema mediático español aporta una visión de izquierdas, lo cual es absolutamente legítimo. Pero hay una gran inquietud en la sociedad española por ese gran protagonismo de la izquierda y ahora se ha movilizado la derecha sociológica, porque cree que tiene que tener sus medios y que hay una parte de la población que se siente desatendida.

Segundo, de aquí a 2030, va a cambiar mucho el statu quo mediático español. El modelo de negocio de los viejos grupos, con una caída de ingresos brutal, no se puede mantener. Y el problema no está en los periodistas ni en la redacción, está en la gestión, está arriba. Uno de los contratiempos del sector en España fue que los periodistas tuvimos poco protagonismo en los grupos. En El Debate –al menos, de momento–, los periodistas estamos orientando el proyecto.

De aquí a 2030, va a cambiar mucho el ‘statu quo’ mediático español

– Parece que los directores de medios nunca dejan de serlo y siempre están dispuestos a dirigir nuevos medios: su caso, el de Fernando Garea, Álvaro Nieto…
Yo no tengo una vocación de permanencia eterna ni de protagonismo especial. Ahora, tengo que trabajar, me han hecho esta oferta y encantado de ello. No tengo ese sentido mesiánico que tienen algunos de “vengo a redimir a la sociedad”. Al revés, los periodistas tenemos que hacer un ejercicio de humildad. El periodismo español es manifiestamente mejorable.

– ¿Qué se verá del ABC de Bieito Rubido en El Debate?
Son distintos. El ABC es un periódico con una personalidad acusadísima. Al contrario, lo que hice fue empaparme de su historia y aplicar lo que creo que era el ABC clásico. Tiene demasiada personalidad como para que se puedan trasladar cosas a otro medio. A El Debate lo que puedo aportar es serenidad, hacer un periodismo honrado, sosegado y no acosar a nadie.

– ¿Cómo fue su salida del diario de Vocento?
Fue una salida normal, completamente civilizada. Estoy agradecidísimo. Honestamente, haber sido director durante diez años de un periódico como ABC ha sido una suerte.

– ¿Aumento de la crispación en la sociedad y descrédito de la profesión periodística van unidos de la mano? ¿Qué deben hacer medios y periodistas para revertir ambas situaciones?
Sí. La prensa en España tiene pendiente hacer una catarsis seria. Por ejemplo, una de las cosas que hace el periodismo en España es arrasar con la presunción de inocencia de la ciudadanía. Jamás hemos pedido perdón a gente que posteriormente fue absuelta. El día que lo hagamos, dedicando el mismo espacio que ocupó antes de la absolución, creo que la sociedad empezará a volver a creernos. Hablo mucho de ello en mi nuevo libro, Contar la verdad, que es una autocrítica de la profesión.

Cuando maltratan a un periodista, no hay un movimiento solidario en su defensa

– Cada vez son mayores las injerencias de los políticos en el trabajo de los periodistas; ahora, parecen querer decidir incluso quién es periodista y qué se puede preguntar. Ante ello, las asociaciones de prensa han tenido que lanzar recientemente un comunicado conjunto defendiendo el papel de los periodistas en una democracia.
Los periodistas no somos nada solidarios unos con otros. Se ve por todos lados –sobre todo, en la extrema izquierda– que se tiende a descalificar a los periodistas que les hacen preguntas. Cuando maltratan a un periodista, no hay un movimiento solidario en su defensa, aunque no se coincida con él. De los peores enemigos de los periodistas son los propios periodistas.

Los políticos tienen una obligación moral de contestar a las preguntas, no son señores particulares. Si lo que quieren es gobernarnos, tenemos el derecho en democracia de preguntarles.

– También ha aumentado la complejidad del mundo actual. “El gran reto del periodismo moderno es explicar a la gente qué está ocurriendo, descifrar lo compleja que puede resultar la actualidad, y más ahora con las llamadas noticias falsas”. Son palabras suyas, en la presentación de los talleres de fomento de la lectura de prensa de la APM y la Fundación ”la Caixa”. ¿Qué precauciones se deben tomar ante ello?
La mitad de los datos que giran en torno a nosotros son falsos. Por ejemplo, gran parte de los datos estadísticos que utiliza el independentismo catalán son mentira. Creo que lo que hay que hacer es algo tan elemental como ser honestos, hacer un ejercicio diario de contraste de información e intentar contar la verdad. Y si tienes dudas sobre una información, no la publiques. No quiero aparecer como el más virtuoso, porque no lo soy, pero nunca publiqué nada que creyese que fuera mentira. Más de una vez me equivoqué, y entonces, como decía Phil Graham, el gran editor del Washington Post, “la diferencia entre los buenos y los malos periodistas es que los buenos se disculpan”.

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