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Fernando Garea: ‘El director debe absorber las presiones externas a la redacción y preservar a los periodistas de ellas’

Fernando Garea. Foto: José Luis Roca / ‘El Periódico de España’

El periodista Fernando Garea (Madrid, 19 de diciembre de 1962) recibió a Apmadrid.es en la sede madrileña del grupo Prensa Ibérica, donde, bajo su dirección, se trabaja ya para que el próximo 12 de octubre se publique por primera vez El Periódico de España, el nuevo diario de tirada nacional.

Con 40 personas en la plantilla, pero “teniendo detrás aproximadamente a 1.200 periodistas” de todo el grupo produciendo contenidos informativos, será “un periódico muy periférico”. Según aclara, “cubrir lo que pasa fuera de la M-30 es el objetivo y el sentido de este diario”.

– ¿Cuál va a ser la línea editorial de El Periódico de España? ¿Qué valores va a propugnar?
En primer lugar, cualquiera que conozca Prensa Ibérica se puede hacer una idea. Está formado por periódicos con prestigio e influencia en cada una de sus comunidades autónomas, de larga tradición. El grupo sabe hacer periódicos, y seguirá esa línea.

En segundo lugar, hay una serie de valores transversales que sirven para un proyecto intelectual como este -la igualdad, la crisis climática, etc.-, los cuales serán defendidos en todo momento.

– ¿Serán las noticias de actualidad las que primen en el nuevo diario o tendrán más espacio el análisis y la opinión?
Será un periódico fundamentalmente informativo. De hecho, la plantilla se ha configurado con dos criterios básicos: uno, ser complementaria con los efectivos que ya tiene el grupo, especialmente con El Periódico de Catalunya y su delegación en Madrid; y dos, periodistas con una agenda importante que sean capaces de sacar noticias. Aunque tendrá columnas de opinión y análisis, queremos que se distinga por sus informaciones.

– La gran duda, recurrente en el sector: ¿tiene cabida otro diario de papel en el mercado de prensa español? Siguen bajando los índices de difusión. ¿Qué datos manejáis a este respecto?
Se parte de una decisión de la empresa, del editor [Javier Moll], que es quien propone este proyecto y que, obviamente, ha hecho sus cálculos, puesto que es un editor que sabe qué es lo que funciona y lo que no en el mundo de la prensa.

Él ha considerado que sí que hay hueco en el mercado, teniendo en cuenta que es un proyecto con algunos elementos muy diferentes al resto. Se trata de un periódico muy periférico; esta es una de sus características principales, quizá la principal. Normalmente, se funda un periódico nacional en Madrid y abre delegaciones en distintas comunidades; en este caso, el proceso es al revés.

El concepto de sección de España no será contar lo que ha pasado en Madrid, como suele ocurrir en la prensa nacional. Cubrir lo que pasa fuera de la M-30 es el objetivo y el sentido de este periódico.

– La cobertura informativa de todo el territorio español es algo que pretenden que quede de manifiesto desde el nombre del periódico, ¿no? No sucede igual con la denominación de otros diarios del grupo.
Ya sé que puede haber algún tipo de controversia con el nombre del diario, pero hay una explicación muy sencilla: el grupo tiene un periódico de Cataluña, porque fundamentalmente se produce y vende en Cataluña; e igualmente, de Aragón, otro de Extremadura… Pues si hay un periódico que produce contenidos de toda España, este debe ser su nombre.

– ¿Qué volumen de audiencia aspiran a alcanzar? ¿A qué puesto del escalafón de la prensa nacional creen que pueden llegar?
Es evidente que hay planes internos de audiencia, pero en este caso se trata de una audiencia global como grupo. Creo que sería un error si miramos a los demás periódicos nacionales. Como estrategia de posicionamiento, lo que hay que buscar en un producto nuevo es qué tiene diferencial respecto al resto y que pueda hacer que haya lectores que puedan comprarlo.

También hay otro factor que no se mide: la influencia. Todos los periódicos que conforman el grupo tienen una influencia notable en su ámbito. En nuestro caso, no se mide tanto la audiencia -que también- como la influencia.

– ¿Qué estrategia adoptarán –digital first, mobile first…- y qué prioridad tendrá el papel?
Va a ser un periódico digital first, en la medida en que lo digital es el futuro. Lo que ocurre es que, hoy por hoy, el papel tiene todavía una rentabilidad y un posicionamiento económico; tiene probablemente una monetización más fácil. Pero primero será lo digital y, a partir de ahí, una edición en papel que será reflejo de la web.

Son ritmos distintos. El periódico digital va a tener una mesa web potente para intentar reaccionar lo antes posible cuando se produzca una noticia. Y el papel, aunque se pueda considerar si está en retroceso o no, tiene más reposo y sigue siendo un formato en el que se puede aportar información, contenidos y ser un soporte publicitario.

No puede ser que el informativo sea el único producto industrial que se regala a los consumidores

– ¿Qué modelo de negocio implementarán: basado principalmente en los ingresos publicitarios o en cuotas de suscriptores, eventos, etc.? ¿Habrá muro de pago?
Será una mezcla de todas esas fórmulas de ingreso. En la prensa se ha producido una evolución hacia donde teníamos que haber empezado: no puede ser que el producto informativo sea el único producto industrial que se regala a los consumidores.

Habrá muro de pago, como el del resto del grupo. Está por ver de qué manera y cuándo se va a aplicar. Estamos trabajando en la estrategia comercial.

Creo en la feminización del periodismo y de las redacciones

– ¿Qué perfiles periodísticos predominan? ¿Y qué perfiles no periodísticos?
Hay una serie de perfiles que los aporta el grupo, como el de análisis de audiencias y de datos. A partir de ahí, la redacción tiene una característica básica: ser complementaria con la delegación de El Periódico de Catalunya y el resto del grupo, viendo primero qué necesidades había y cómo se podían complementar esos contenidos.

Los perfiles profesionales responden a dos grandes bloques que se combinan: reputados profesionales con grandes agendas a los que me refería antes y, además, editores con habilidades digitales, más jóvenes.

Iolanda Mármol y Fernando Garea. Foto: José Luis Roca / ‘El Periódico de España’

– ¿Cuál será el peso femenino en la redacción?
Creo en la feminización del periodismo y de las redacciones. La número dos del periódico es una mujer, Iolanda Mármol. Habrá una sección de Igualdad, con una periodista al frente, que además pretendemos que sea transversal para el resto de las secciones y transmita esa visión de igualdad. Y en las contrataciones también se pensó en la paridad.

Diario 16, El Mundo, Público, El País, El Confidencial y presidente de la Agencia Efe. En términos generales, ¿con qué experiencias se queda de cada etapa que puedan ser valiosas para el crecimiento de El Periódico de España?
De El Mundo, la fuerte personalidad del director -aprendí mucho de Pedro J.- y su capacidad para detectar las noticias y los titulares, que nadie la puede discutir, además de su capacidad para escuchar y permitir el debate dentro de la redacción, algo que pocas veces he visto. De Público, un periódico muy joven, con gente muy joven, que aportó mi primera experiencia digital. De El País, la experiencia de trabajar en un periódico líder en el que tienes más medios que en ningún otro, y sabes que tu trabajo va a tener más repercusión, con una forma de trabajar muy profesional. De El Confidencial, siempre he dicho que tuve plena libertad para escribir lo que quisiera, estuviera de acuerdo o no con la línea editorial o empresarial, con un director [Nacho Cardero] que nos dejaba trabajar muy a gusto. Y de la Agencia Efe, es mi única experiencia en un medio público, en el que aprendí mucho de gestión empresarial y de gestión de equipos en una empresa enorme.

Siempre hay que estar vigilantes para que no se imponga el poder político en los medios públicos

– “Una agencia pública no es una agencia del Gobierno”, argumentó cuando fue cesado como presidente de la Agencia Efe. ¿Hasta dónde llegan las presiones políticas en los medios públicos?
El poder político, que es el que está más cerca de los medios públicos, suele tener tendencia a controlarlos o, al menos, intervenir en ellos. Hay siempre una tensión entre estos medios y sus profesionales y los poderes públicos. Siempre hay que estar vigilantes, incluidos los ciudadanos, para que no se imponga el poder político.

– Según el Informe Anual de la Profesión Periodística, de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), solo el 22% de los periodistas declaran no recibir presiones en el ejercicio de su trabajo, y estas proceden la mayoría de las veces de directivos de su propio medio. ¿Cuál debe ser en este sentido el papel de un director?
Creo que los periodistas debemos y tenemos que recibir presiones. Otra cosa es que sucumbamos a ellas. Cuando un periodista, un director o un medio no recibe presiones, quiere decir que es insignificante. Tenemos que ser molestos y contar cosas que alguien no quiere que se conozcan.

El director debe absorber esas presiones externas a la redacción y hacer que no lleguen a los redactores. Ser él quien las gestione y preservar a los periodistas de ellas.

Reunión de redacción del nuevo diario. Foto: José Luis Roca / ‘El Periódico de España’

– También en el Informe de la APM, cuando se les pregunta a los propios periodistas por las causas de la baja confianza de los españoles en los medios, la mayoría señala problemas como los intereses económicos y políticos de los grupos de medios, falta de rigor informativo y de independencia… ¿Cómo se puede revertir este creciente desprestigio y reconstruir la confianza ciudadana?
La precarización hace que los periodistas se vean obligados a sucumbir a las presiones y a esas malas praxis, al no tener un puesto de trabajo seguro y no tener posibilidad de fichar por otro medio.

Si un medio es rentable y no tiene dificultades económicas, podrá ser independiente, y entonces tendrá más calidad informativa y más periodistas especializados. La viabilidad económica de las empresas periodísticas está muy ligada a su prestigio y credibilidad.

Decía Alan Rudsbridger, afamado exdirector del Guardian, que “la confianza en el siglo XXI se gana con una mayor transparencia” y “con una mejor relación con la audiencia”.
No me gusta pontificar, pero creo que lo que da credibilidad no es ocultar los errores, sino admitirlos. En el periódico vamos a tener protocolos para admitirlos y, cuando sea necesario, disculparnos. Como cualquier colectivo humano cometemos errores. Quizás, los periodistas rectifiquemos demasiado poco para los errores que cometemos.

Los periodistas podríamos contribuir a que deje de aumentar la crispación en la sociedad

– Algunos estudios reflejan un progresivo aumento de la crispación en la sociedad. ¿Qué parte de culpa tienen en ello los medios y los periodistas?
Creo que los periodistas contribuimos a esa crispación, y que, en cambio, podríamos contribuir a que deje de aumentar. Por ejemplo, nos pasamos el día pidiendo que haya acuerdos entre distintas fuerzas políticas y, a continuación, afeamos cambios de posicionamientos a políticos o a partidos, sin los cuales no habría posibilidad de aquellos acuerdos. Si en la Transición hubiera habido redes sociales, hubieran sido imposibles los acuerdos que dieron lugar a esa época.

– Además de este lanzamiento, la televisión de Marcos de Quinto, la de Marcial Cuquerella, el digital de Bieito Rubido, el de Álvaro Nieto… Por fin, ¿buenos tiempos para invertir en medios, tras la crisis que comenzó en 2008 y la de la pandemia? ¿A qué se debe?
Es indudable que, si todo va bien, estamos a las puertas o empezando ya una recuperación económica. Esta se debe hacer notar en toda actividad económica, incluyendo la publicitaria.
Creo que el lanzamiento de estos medios tiene efectos muy buenos en el mercado de los periodistas, respecto a la precarización y a los sueldos. Si hay competencia y movimiento en el mercado, va en favor de las condiciones laborales de los periodistas.

– No obstante, cada vez es más potente la competencia de distintos actores como streamers, youtubers… ¿Por qué las fuentes y parte de la audiencia les prefieren a ellos? ¿Qué debe hacer el periodista ante esto?
Primero, hacer bien su trabajo. Si la audiencia elige otras opciones, igual es porque no lo hacemos bien. Y segundo, son dos actividades completamente diferentes y que pueden ser complementarias. No sé si a aquello se le puede llamar periodismo o es otra cosa, que es absolutamente respetable y que nos debería hacer espabilar a nosotros para captar esas audiencias.

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