Centenario del palacete de María Teresa Laffitte: entre la posguerra y la Segunda Guerra Mundial (VI)
En enero de 1926, el palacete de la calle de Juan Bravo, actual sede de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), pasó a manos de Mercedes Castellanos, “Niní”, quien lo había comprado a María Teresa Laffitte.
La nueva propietaria pertenecía a una familia estrechamente vinculada a la nobleza, la diplomacia y la carrera militar de España y América Latina entre finales del siglo XIX y mediados del XX. Fue bisnieta de Mariquita Sánchez de Thompson, destacada figura argentina decimonónica, pionera en la vida política y reconocida cronista de su tiempo. Era hija del diplomático Lorenzo Castellanos y Mercedes Mendeville Trapani, retratada en 1906 por Joaquín Sorolla. Tras su fallecimiento, Mercedes Castellanos legó el retrato al Museo del Prado en el año 1956.
Tras enviudar, ya con dos hijos, Mercedes contrajo segundas nupcias en 1903 con el militar Manuel de Albear Ramírez de Arellano, conde de San Félix, quien falleció sin dejar descendencia en enero de 1920, en su domicilio de la calle Lista n.º 25.
Una nueva y regia inquilina
Mercedes Mendeville Trapani falleció en noviembre de 1925. La herencia materna contribuyó a la adquisición, en enero de 1926, del palacete de la calle de Juan Bravo.
El único hermano de Mercedes, José Castellanos Mendeville, desarrolló una destacada trayectoria diplomática, pero falleció sin descendencia el 3 de noviembre de 1927, a la edad de 43 años, Este hecho concentró en ella una parte sustancial del patrimonio familiar, circunstancia que reforzó su posición económica y social durante la segunda mitad de la década de 1920, por lo que el palacete de la calle de Juan Bravo vio aumentado su lujo. La heredera lo convirtió en su residencia habitual. De hecho, en La Sociedad de Madrid. Libro de los salones (1931), figuraba domiciliada en Juan Bravo, n.º 8 (posteriormente n.º 6) con el teléfono 52170.
Un amor de su tiempo
Mercedes Castellanos mantuvo una relación sentimental con Miguel Primo de Rivera antes de su matrimonio con el general José Aizpuru.
El diario Paris-Midi (17 de marzo de 1930) informó de su presencia en el velatorio del dictador en París, donde fue recibida por sus hijos y permaneció junto al féretro en actitud profundamente emocionada.
Años después, aquel vínculo seguía presente en la memoria de Mercedes. Así lo refleja su testamento, en el que dispuso la celebración de misas mensuales por el alma de Miguel Primo de Rivera, además de otras por ella misma y por su hermano José, reflejo de la huella duradera que aquel recuerdo dejó en su vida personal.
Madrid después de la guerra
La finalización de la Guerra Civil abrió una nueva etapa para Madrid y para el palacete construido por María Teresa Laffitte en 1924. Mientras el barrio de Salamanca recuperaba lentamente su actividad, el inmueble iniciaba una vida marcada por la asistencia social y las redes institucionales de la inmediata posguerra.
Apenas a unos 75 metros del palacete de la calle de Juan Bravo 6, se encuentra el Palacio de los Marqueses de Amboage, que durante la contienda fue sede del Ayuntamiento republicano. Tal y como recoge Pedro Montoliú en Madrid en la posguerra 1939-1946: los años de represión, allí se produjo la entrega del Ayuntamiento a Alberto Alcocer, designado alcalde de Madrid por Francisco Franco tras el fin de la contienda.
Palacio asistencial

El palacete de la calle de Juan Bravo con las sucesivas ampliaciones por la fachada de la calle de Claudio Coello, donde Mercedes Castellanos instaló su biblioteca. COAM (1928). Fuente: Archivo APM
Durante la Guerra Civil Mercedes Castellanos permaneció alejada de Madrid, mientras el palacete fue destinado a fines asistenciales, como colegio y albergue de huérfanos.
Ya en la posguerra, reorganizó su actividad benéfica mediante una Junta de Damas integrada por representantes de la aristocracia madrileña. Su figura se mantuvo próxima a personalidades como el general José Millán Astray, amigo íntimo de su futuro esposo, el general de brigada José Aizpuru Martín-Pinillos.
En febrero de 1939, la revista Y de Madrid vinculaba a Mercedes con la Sección Extranjera de Frentes y Hospitales, organismo encargado de canalizar ayudas procedentes del extranjero, especialmente de Alemania e Italia, en apoyo del bando nacional.
Vida pública y privada
El 2 de agosto de 1940, el diario Ya -según la copia facilitada y conservada en la Hemeroteca Municipal de Madrid- recogía la crónica social del enlace matrimonial, celebrado en la Iglesia de los Padres Carmelitas de la calle Ayala, entre la señorita Mercedes Castellanos Mendeville y el coronel del Estado Mayor José Aizpuru.
Aizpuru pertenecía a una familia de sólida tradición militar. Era hijo del teniente general Luis Aizpuru Mondéjar, figura destacada del Protectorado de Marruecos y ministro de la Guerra durante la década de 1920. Había quedado viudo de Armantina Morales Pasalodos, con quien tuvo seis hijos. Su trayectoria profesional lo vinculó a distintos destinos militares durante los años de la Guerra Civil y la inmediata posguerra.
El matrimonio unía dos realidades de notable peso social y económico. Por un lado, el arraigo militar de la familia Aizpuru dentro de la estructura del Ejército español; por otro, el importante patrimonio de Mercedes Castellanos, que incluía, entre otros bienes, la casa señorial de la calle de Juan Bravo.
A partir de ese momento, la pareja alternó su residencia entre el entorno familiar de Chamberí y el inmueble de Juan Bravo, en función de los destinos profesionales del general Aizpuru y de la gestión del patrimonio propio de su esposa. Esta alternancia de domicilios reflejaba tanto la movilidad inherente a la carrera militar como la consolidación social de Mercedes Castellanos en los círculos de la alta sociedad madrileña de posguerra.
Un colegio para la memoria de la guerra
La red asistencial consolidó el Colegio de Nuestra Señora de las Mercedes para Huérfanos del Ejército, fundado por Mercedes Castellanos e inaugurado el 9 de marzo de 1940, según recoge Piserra Velasco (2007) en Historia del Colegio de Nuestra Señora de las Mercedes para Huérfanos del Ejército. El centro ofrecía educación, residencia y manutención gratuita a hijos de militares fallecidos durante la Guerra Civil.
Su sostenimiento dependía de la Junta de Damas, que financiaba el proyecto mediante aportaciones privadas, apadrinamiento de alumnos y ayudas institucionales.
Con el tiempo, las dificultades económicas obligaron a transferir la institución al Ministerio del Ejército el 21 de noviembre de 1950. Desde entonces, quedó bajo administración estatal con las Hijas de la Caridad hasta su cierre en 1976.
Estancia para el Tercer Reich

Fiesta regia de los Somatenes en el Retiro, presidido por Alfonso XIII y Victoria Eugenia. A pie del estrado figuran las madrinas del acto, Mercedes Castellanos vestida de blanco. Foto: Díaz Casariego. Fuente: 'Mundo Gráfico', 25 de abril de 1928. Biblioteca APM
Mercedes Castellanos, al igual que su marido, se movió dentro de los círculos sociales más influyentes del estamento militar y de la alta sociedad de la época, especialmente consolidada tras el ascenso de su esposo a general de brigada en la posguerra.
Mientras la actividad benéfica definía la vida del inmueble, el palacete estuvo también vinculado, de manera discreta, a la presencia diplomática alemana en Madrid durante la Segunda Guerra Mundial y a las redes de influencia del Tercer Reich en España.
Juan Beneyto, en Las asociaciones de amistad internacional durante el franquismo (Revista de Estudios Políticos, 1991), señala que Erich W. Gardemann, consejero de la Embajada alemana en Madrid entre 1941 y 1943, tenía instalado su despacho en el inmueble de la calle de Juan Bravo. Se trataría de una dependencia vinculada a la actividad diplomática alemana en un contexto de intensa interacción entre los servicios exteriores de Alemania y determinados círculos españoles.
El Boletín Oficial del Estado de julio de 1943 recoge la concesión de la Encomienda Imperial del Yugo y las Flechas, reflejo del clima de reconocimiento institucional en aquel momento.
Según Klaus-Jörg Ruhl en Franco, Falange y Tercer Reich: España en la Segunda Guerra Mundial (1986), Gardemann ejerció funciones de observación política y diplomática hasta su destitución en 1943. Lo hizo en el marco del sistema de análisis del Tercer Reich sobre la situación interna española, con especial atención a la Falange y a los sectores monárquicos.
Dos guerras, un solo escenario
El palacete de Mercedes Castellanos fue, en pocos años, marco de dos realidades simultáneas: la reconstrucción de una sociedad marcada por la guerra civil y la presencia silenciosa de la Segunda Guerra Mundial en Madrid. Esa doble condición convirtió el inmueble en un espacio atravesado por la beneficencia, las redes de poder y las tensiones internacionales de su tiempo.
Hoy, el antiguo palacete no solo conserva las huellas de su pasado aristocrático y social, sino también las de su transformación en un lugar de trabajo, reflexión y actividad periodística. Entre sus muros conviven la historia de la ciudad, la huella de la posguerra y la continuidad de una institución que ha convertido el edificio en uno de los referentes más singulares del barrio de Salamanca.
Juan Manuel Bernardo Nieto
Archivo y Biblioteca de la APM
Contenido relacionado:
- Centenario del palacete de María Teresa Laffitte, actual sede de la APM: los orígenes (parte I)
- Centenario del palacete de María Teresa Laffitte, actual sede de la APM: la construcción (II)
- Centenario del palacete de María Teresa Laffitte, actual sede de la APM: Aguado, el arquitecto (III)
- Centenario del palacete de María Teresa Laffitte, actual sede de la APM: Mercedes Castellanos Mendeville, segunda propietaria (IV)
- Centenario del palacete de María Teresa Laffitte, actual sede de la APM. Cuando la memoria se equivoca: el palacete y su verdadero autor (V)
- Conoce el Archivo y Biblioteca de la APM
- Anteriores Documentos del Mes
- Conoce la historia de la APM
