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Centenario del palacete de María Teresa Laffitte, actual sede de la APM: Mercedes Castellanos Mendeville, segunda propietaria (IV)

05/05/2026

12:13

Escrito por: APM

El palacete del barrio de Salamanca, hoy sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, fue adquirido en 1926 por Mercedes 'Niní' Castellanos, destacada figura de la alta sociedad y activa en labores benéficas. Su residencia se convirtió en escenario que atrajo un gran interés del público tras su compromiso con el general Miguel Primo de Rivera, marqués de Estella, en medio de rumores, entrevistas y censura.

Mercedes Castellanos en una estancia de su casa. Foto: Zapata. Fuente: 'Estampa', 24 de abril de 1928. Biblioteca de la APM

En pleno Ensanche, el barrio de Salamanca se convirtió en escaparate de la alta sociedad madrileña. Allí se alzó la residencia que hoy ocupa la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y que durante décadas fue símbolo del refinamiento arquitectónico y social de su tiempo.

Un nuevo Madrid burgués

En enero de 1926, Mercedes Castellanos compró el edificio a María Teresa Laffitte por 325.000 pesetas. Este mismo año, el arquitecto Luis Sainz de los Terreros llevó a cabo una primera ampliación siguiendo las indicaciones de la nueva propietaria. La compra del palacete marcó una nueva etapa. Reformas, ampliaciones hacia la calle de Claudio Coello y una biblioteca privada convirtieron la casa en un espacio aún más representativo del poder y la distinción de clase.

El escritor C. A. Olazábal, en un artículo publicado en el diario La Época, el 5 de enero de 1929, bajo el título “El salón de la señora de Mendeville”, describía así el ambiente de la residencia: “La hija de la condesa de S. Félix, Niní Castellanos, hace revivir en su elegante hotel de la calle de Juan Bravo aquellos salones de su ilustre antepasada”.

Aquel mundo cosmopolita

El periodista César González-Ruano retrató con detalle el interior del palacete en la entrevista concedida por Mercedes Castellanos y publicada en Estampa el 24 de abril de 1928, bajo el título “Lo que nos dice de su próxima boda la prometida del Presidente. El autor describía así el ambiente: Hotel moderno y elegante del barrio de Salamanca. Calle de Juan Bravo, amplia, solitaria. Sol matritense. Sol de Mesonero, en un barrio recién nacido, que habla francés e inglés. Del hall paso a uno de los tres salones que se comunican [...]. En las paredes cuadros; muchos de ellos retratos familiares de graves caballeros con peluca empolvada. Vitrinas con miniaturas y porcelanas del Retiro, Cappo di Monti, Sajonia, viejo Sèvres”.

Dama con vocación social

Mercedes Castellanos saliendo de su domicilio por la puerta principal, hoy conservada, acompañada por el marqués de Estella. Fuente: 'Nuevo Mundo', 20 de abril de 1928. Biblioteca de la APM

Mercedes Castellanos Mendeville pertenecía a una de las familias de mayor relieve en la sociedad madrileña. Su padre, Lorenzo Castellanos, fue diplomático. Su madre, ya viuda, contrajo segundas nupcias con el coronel de artillería Manuel de Alvear, conde de San Félix.

Nacida en Estocolmo, dedicó parte de su vida a labores sociales. Colaboró activamente con la Cruz Roja, impulsó en Madrid las primeras escuelas católicas gratuitas y fundó una institución para el retiro de las Hermanas de la Caridad. En reconocimiento a su labor, en 1951 le fue concedida la Gran Cruz del Mérito Militar.

El enlace que sacudió la política

Mercedes Castellanos relató cómo conoció al general Miguel Primo de Rivera Marqués de Estella, según se recogía en La Vanguardia, el 21 de abril de 1928: Conocí personalmente a Miguel en 1921. Cuando ocurrió el desastre de África, me encontraba yo en Royat y fui seguidamente a San Sebastián para ofrecerme a la reina como enfermera… Trasladada a Carabanchel, fui un día a aquel hospital para llevar a los muchachos algunas chucherías. Allí encontré al capitán general, quien me preguntó el motivo de mi visita, que expuse haciéndole presente al mismo tiempo el sentimiento de mis heridos por el abandono que los tenían… Pasé siete años sintiéndome contrariada, porque nada se concretaba, y por eso hoy mi alegría es inmensa. Siguió diciendo que vivirán en la casa de ella, que, aunque sencilla, es suficiente para los dos”.

La prensa especuló ampliamente sobre la relación personal que surgió entre ambos. Incluso se empezó hablar de boda. M. Rubio Cabeza, en Crónica de la Dictadura, apuntaba: “La señorita Castellanos es hija del conde de San Félix y goza de grandes simpatías en la alta sociedad. Durante la Gran Guerra prestó señalados servicios como dama enfermera de la Cruz Roja en los hospitales de París. El domicilio de los nuevos esposos será instalado en una elegante casa de la calle de Abascal”.

En las redacciones de periódicos se manejaban posibles fechas para el enlace, como el 24 de septiembre, día en que la prometida del jefe de Gobierno celebraba su onomástica. Según algunas informaciones, la boda se realizaría en Jerez de la Frontera. Otros medios indicaban que el marqués de Estella embarcaría el 21 de agosto en el puerto de Barcelona con rumbo a Canarias, donde pasarían la luna de miel. También se especuló que el presidente contraería matrimonio el 15 de ese mismo mes, en un pueblo de la provincia de Guipúzcoa y que apadrinaría la boda el rey Alfonso XIII, celebrándose esta en la más estricta intimidad.

Una entrevista polémica

'Hall' en el que se puede ver la escalera original, que actualmente se conserva, con un arco, cuya recuperación sería de un gran interés patrimonial. Foto: Zapata. Fuente: 'Estampa', 24 de abril de 1928. Biblioteca de la APM

En su biografía Memorias: mi medio siglo se confiesa a medias (2004), González-Ruano recordaba una entrevista que le hizo a la prometida del general y sobre la que afirmaba: “Entonces fue poco menos que apenas sensacional y que ahora nada diría apenas a nadie: la entrevista con la señorita Mercedes Castellanos -Niní Castellanos-, celebrada exactamente el día 20 de abril de 1928 en su casa de la calle de Juan Bravo y publicada con grandes fotografías en Estampa”.

La entrevista se publicó, tras pasar la censura de la época, gracias a la aprobación de Mercedes Castellanos. En un encuentro posterior entre el periodista y el general Primo de Rivera, este le acusó de haber puesto en ridículo a su prometida, y González Ruano, en respuesta, responsabilizó a la implacable censura del momento.

Comunicado inesperado

El amor llegó a los prometidos a una edad algo avanzada para la época. Él contaba 58 años y ella 47.

Tras la ruptura, se emitió un breve comunicado, como publicaba El Heraldo de Madrid, el 28 de junio de 1928, en su portada: El jefe de Gobierno rompe con su prometida. Autorizadamente podemos comunicar que han quedado definitivamente rotas las relaciones que existían entre el general Primo de Rivera y la señorita Mercedes Castellanos”.

Según recogían algunos periódicos extranjeros, como el estadounidense The Vernon Daily Record, el 9 de junio de 1928, el compromiso había terminado porque ella se había dedicado a la especulación bursátil y había sido vista comprando títulos en bolsa en compañía del conde de Cimera y el duque de Almodovalhe. Tal conducta, decía el comunicado citado por la revista Time, el 18 de junio de 1928, era “imprudente e inexplicable”.

La ruptura, envuelta en polémica, convirtió el palacete en testigo de uno de los episodios más comentados de la sociedad madrileña de los años 20. Tras el escándalo, Mercedes Castellanos continuó residiendo en Juan Bravo. El edificio, testigo de ambiciones y desencuentros, sobrevivió al episodio que habría podido convertirla en marquesa de Estella.

Inmune a los escándalos y traiciones, el palacete continuó en pie hasta el presente. Entre sus muros escribimos hoy esta crónica.

Juan Manuel Bernardo Nieto
Archivo y Biblioteca de la APM

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