Fundada en 1895

ENTREVISTA

Mayte Antona: ‘Más que un libro, es un homenaje a estas 20 mujeres increíbles que son un ejemplo para todos de lucha y resiliencia’

03/07/2026

11:31

Escrito por: María Jesús García

Entrevista a la reconocida periodista a propósito de su libro recién publicado 'SEMBLANZAS. 20 mujeres activistas por la discapacidad', editado por la Fundación CERMI Mujeres y presentado el 29 de junio en la APM.

Mayte Antona, miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y defensora del asociado, presentó el pasado 29 de junio en la APM su libro SEMBLANZAS. 20 mujeres activistas por la discapacidad, una obra editada por la Fundación CERMI Mujeres en la que la periodista ha reunido las experiencias y trayectorias de un grupo de mujeres comprometidas con el movimiento social de la discapacidad.

Hablamos con ella de esta veintena de historias que ha plasmado en esta obra como un homenaje, no solo a las protagonistas que aparecen en sus páginas, sino a muchas otras que, en palabras de la autora, “tienen un arrojo impresionante” y “a las que hay que escuchar, empatizar con ellas y darles visibilidad’.

- ¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?

- El origen es un encargo de la Fundación CERMI Mujeres, que es la plataforma española creada por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) para representar y defender los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad y de las madres de personas con discapacidad en nuestro país, y se enmarca en los actos de celebración del XX aniversario de la adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Este es el único tratado que reconoce expresamente los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad. En su artículo 6, la Convención reconoce que las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a múltiples formas de discriminación, lo que obliga a los Estados a tomar todas las medidas necesarias para asegurar que puedan ejercer todos los derechos humanos y libertades fundamentales sin discriminación y en igualdad de condiciones con las demás personas.

Gracias al trabajo del CERMI y al acompañamiento de Fundación CERMI Mujeres, se ha conseguido modificar la Constitución española para ponerla en línea con la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en su artículo 49 y, además, se ha logrado una mención expresa a las mujeres y a la infancia con discapacidad.

Más que un libro, es un homenaje a estas 20 mujeres, que igual podían ser 60 o 100. El libro no va a salir a la venta, no se pretende hacer negocio con él y ya está colgado en la página del CERMI.

Son mujeres con una idea muy clara de la justicia y de la igualdad, tanto en el caso de las que han tenido que luchar por sus hijos como por sí mismas

- ¿Cómo seleccionó a esas 20 mujeres? ¿Qué criterios siguió?

- En realidad, las eligió la Fundación CERMI Mujeres. A mí me dieron una lista y me encargaron hablar con ellas y hacer las 20 semblanzas.

- Son mujeres de perfiles distintos, algunas con discapacidad y otras con un familiar con discapacidad, pero ¿qué diría que tienen en común?

- Lo que tienen en común es la resiliencia y una fortaleza impresionante. Y que son activistas porque saben que, si ellas no lo hacen, no lo va a hacer nadie. Son mujeres con una idea muy clara de la justicia y de la igualdad, tanto en el caso de las que han tenido que luchar por sus hijos como por sí mismas.

Hay un caso de una de ellas que, con tan sólo dos años, el Ministerio de Educación le dio un certificado en el que decía que era “ineducable”, que no podía ir al colegio. Y esa mujer acabó su carrera de Derecho. Hay otra persona que también quería hacer una carrera y tiene que hacer otra por las barreras, por la accesibilidad.

Y luego, también les une esa vocación de activistas, de tirar para adelante, tanto por ellas como por sus familiares. Esa lucha por la justicia y por la igualdad. Saben que van a tener más dificultades, pero que, si la sociedad les da los mecanismos, los apoyos necesarios, pueden llegar a conseguir todo lo que se planteen, como demuestran sus testimonios.

He aprendido que no hay que tirar nunca la toalla y que te tienes que distanciar un poco de problemas banales

- ¿En qué medida el movimiento asociativo ha sido clave en las trayectorias de estas mujeres?

- Todas hacen una defensa a ultranza del asociacionismo desde el Comité, desde el CERMI. Luego, cada una lo hace desde su lugar de residencia, ya que viven en distintos puntos de España. He hablado con ellas por toda la geografía española. En algunos casos, ya había asociaciones creadas y en otros, las han tenido que crear.

Ponen en valor por encima de todo el CERMI, porque es el que las representa ante las negociaciones, ante la Administración, ante el Gobierno. O sea, el que fue capaz de presionar para cambiar un artículo de la Constitución que era denigrante. Y la Fundación CERMI Mujeres, ya como brazo más específico dentro. Todas tienen un arrojo impresionante, una capacidad de resiliencia, de caer y levantarse.  Son 20 mujeres para mí increíbles.

- ¿Cómo fue el proceso de las entrevistas y, posteriormente, de la redacción?

- A algunas he podido verlas cara a cara, las que vivían en Madrid o las que han podido venir. Pero la mayoría de las conversaciones han tenido que ser por teléfono. Tengo 38 horas grabadas de entrevistas, con las dificultades que ello conlleva, porque en algunos casos la cobertura no era buena y hemos tenido que buscar la manera… En otros casos, viven en la España vaciada; tener discapacidad en el entorno rural es otra historia. Son mujeres ocupadas, pero todas me han atendido fenomenal. Puedo decir que casi tengo 20 nuevas amigas.

Hay algunas discapacidades que han estado escondidas

 - ¿Hubo algún caso que te impactara especialmente por su historia de superación o contribución concreta?

- Todas, todas. Te puedo hablar de Marina Martín, que es sordociega. La vida la ha golpeado dos veces. Con 20 años, en segundo de carrera, se quedó ciega y decidió acabarla. Ella quería ser arqueóloga y, finalmente, decidió ser filóloga. Cuando llevaba 20 años trabajando como profesora, perdió una gran parte de audición y tiene que reinventarse, no sólo en lo laboral, sino en lo cultural, en el ocio. Marina es una mujer muy culta, que disfruta con la música, oye un poquito, y tiene mediadores que, mediante el dactilosigno, o sea, el lenguaje por la mano, le van diciendo lo que pregunta. La tecnología ahora le da muchas soluciones. Pero, claro, Marina dijo: “Ahora no puedo dar clase”. Y se hizo activista de la sordoceguera, pues quiere visibilizar esta cuestión. Eso me impresionó mucho.

Y también Aline Bravo, que tiene autismo y un hijo con autismo y lo descubre por él, puesto que nadie le dio un diagnóstico hasta los treinta y tantos años.

O Maribel Cáceres, una mujer que ha sido la primera persona con discapacidad intelectual en hablar en el Congreso, en hablar ante el Rey, en tener muy claro lo que quiere y lo que no quiere y lo que le han hecho.

A mí es que me han impresionado todas, porque conozco sus historias, porque las he escrito y, además, le he puesto mucho cariño, pues ellas se lo merecen todo.

- ¿Qué aprendió personalmente con la elaboración de este libro?

- Yo he trabajado los últimos 24 años en la agencia de noticias Servimedia, que es experta en discapacidad. O sea, que ya venía de un rodaje. He aprendido lecciones morales y éticas muy importantes. Ellas no quieren que yo les diga que son ejemplares, aunque creo que lo son.

He aprendido que no hay que tirar nunca la toalla y que te tienes que distanciar un poco de problemas banales, cuando hay cuestiones de supervivencia, en las que tienes que darlo todo. He aprendido de ellas su optimismo. Y es que ellas son más víctimas, por ejemplo, en el tema de violencia de género. Algunas lo han vivido y lo han querido contar, porque muchas veces su pareja maltratadora es su “cuidador”. Pero huyen del victimismo y del “pobrecita”, eso no les gusta nada.

Otra cosa importante que he aprendido: el tema de la esterilización forzosa que se hizo a estas mujeres, porque su familia creía que era lo mejor, pero no se les explicó lo que se les hizo. Es un tema gravísimo sobre el que la sociedad ha pasado página. Ellas exigen justicia y reparación y están haciendo una campaña de información, ya que la población no sabe que se ha hecho esto. Están yendo a los parlamentos autonómicos a informar. No es una cuestión de que quieran indemnizaciones millonarias, quieren reparación.

- ¿Qué barreras persisten hoy en día para la plena inclusión de las personas con discapacidad? ¿Y cómo contribuyen estas activistas a luchar para que se derriben?

- Las barreras arquitectónicas son terribles, hay muy pocos sitios en los que todo es accesible. Pero ellas también hacen mucho hincapié en las barreras intelectuales, en las barreras que pone la misma sociedad ante las personas con discapacidad.

¿Que cómo luchan? Son guerrilleras totales. Porque, claro, hay algunas discapacidades que han estado escondidas. Teresa Palahí me contó que ella estuvo en Cataluña y encontró a niños con discapacidad en la Lleida rural, escondidos en establos. Estoy hablando de los años 80. Se sigue intentando hacer guetos. Si los niños con discapacidad van a un colegio y los niños sin discapacidad van a otro, no lo van a entender. La única forma de entender la discapacidad es compartiendo la educación, es la forma de integración.

La única forma de entender la discapacidad es compartiendo la educación

 - ¿Y qué les piden a los poderes públicos?

- Justicia, igualdad, con medios. O sea, que prioricen. Lo bueno que dice la Convención es que la discapacidad es una cuestión de derechos humanos. Deja de ser una cuestión de caridad.

La Administración tiene que dotar a las personas con discapacidad de esos mecanismos que necesitan para tener una educación igualitaria, para tener acceso al trabajo, pues es lo que te da independencia. Eso es muy importante, porque, claro, no compiten en igualdad de condiciones. En los últimos años, se consiguió un cupo, gracias a que el CERMI está en todas las negociaciones y hacen el seguimiento.

- ¿Qué podemos hacer los periodistas, más concretamente, para visibilizar estas situaciones?

- Lo que dicen ellas es que los medios, o les tratan de héroes o los desprecian. Porque un relato heroico tiene más arrastre que decir: “Bueno, yo es que he llegado aquí, porque me tiraba estudiando seis horas todos los días”.

Y en otros casos, por ejemplo, en el caso de enfermedad mental, se sigue estigmatizando mucho. Pero lo que podemos hacer es respetar a la persona, huir del amarillismo, contar con toda naturalidad lo que hacen, escuchar sus quejas y denunciarlo.

Hay una palabra, yo sé que está “derogada”, pero es la empatía, el “ponte en su lugar”. Lo que hay que hacer es escucharlas, empatizar con ellas y darles visibilidad. Ellas, fuerza tienen para darnos a todos.

Y yo, personalmente, lo que echo de menos en los medios es “un huequito” con cariño. En algunos periódicos, en algunas radios, sí que lo hay, pero la política tiende a comerse todo. Porque muchas veces si no te toca de cerca o tienes un familiar, no lo ves. No, no lo ves y no te importa nada.


Contenido relacionado:

Comentarios