Victoria Eugenia, la reina de los periodistas: madrina de la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid (II)

Imagen de la inauguración del Palacio de la Prensa en abril de 1930, con una dedicatoria de los hijos del autor de la foto: Alfonso Sánchez García. Fuente: Archivo APM
El lunes 7 de abril de 1930 se celebró oficialmente la apertura del Palacio de la Prensa, el primer rascacielos de la capital construido por el arquitecto Pedro Muguruza, concebido como la Casa de los Periodistas. El público se congregaba frente al edificio, a pesar del frío reinante. La fachada de la Asociación aparecía engalanada con banderas y a lo largo de los balcones del piso principal pendían enseñas de las repúblicas iberoamericanas.
Tal como estaba anunciado, asistieron al acto la reina Victoria Eugenia junto al rey Alfonso XIII y la infanta Isabel de Borbón ("la Chata"). También acudieron al evento el Gobierno en pleno (encabezado por el general Dámaso Berenguer), el Cuerpo Diplomático, las autoridades, los periodistas americanos llegados expresamente a España con este fin y numerosos periodistas de Madrid, además de otros muchos invitados.
Inauguración del Palacio de la Prensa
La comitiva real fue recibida por José Francos Rodríguez, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), quien en sus cargos como alcalde de Madrid y ministro colaboró con la reina en diversas iniciativas benéficas y sanitarias. El periodista, médico de formación, mantuvo siempre un firme compromiso con la salud pública hasta su fallecimiento en el año 1931, fecha en la que la familia real se exilió.
Durante la visita a los nuevos locales de la Asociación, los monarcas, junto con el resto de los asistentes, se internaron en la sala de corresponsales de prensa, que incluía unas modernas cabinas telefónicas para facilitar el trabajo de los reporteros. A continuación, visitaron la sección cultural, que respondía a otros de los fines de la entidad periodística. Allí pudieron ver las aulas de taquigrafía, mecanografía, idiomas y corte y confección. Estas dos últimas disciplinas se ofrecían a los familiares de los asociados.
La reina reparó en un reloj antiguo que estaba ubicado en las oficinas, procedente de los primeros tiempos de la Asociación. Francisco Luis, vocal de la Junta Directiva de la APM, le explicó que provenía de los anteriores y modestos locales de la entidad. En la actualidad, el reloj todavía se conserva en el despacho de la presidencia de la sede de la calle Juan Bravo.
La afición lectora de la reina

La reina Victoria Eugenia en una gala luciendo la tiara de Cartier. Foto: Torremocha (s.a.). Fuente: Archivo APM
Arantxa Domingo Malvadi, una de las comisarías de la exposición "Victoria Eugenia. Una reina moderna”, publica en el catálogo de la muestra un artículo titulado: "La biblioteca de la reina Victoria Eugenia", en la que hace alusión así a las imágenes en las que aparece leyendo un libro:
“En esta actitud fue retratada posteriormente en su madurez cuando ya era reina de España, sentada en un sillón de madera de nogal o de pie, vestida de corte, señalando un libro, imágenes que contrastan con otras fotografías suyas de corte o vistiendo el uniforme de la Cruz Roja. Imágenes todas ellas que, más allá de transmitir una visión idealizada de la reina, intentaban reflejar un rasgo definitorio de su personalidad: su gusto por la lectura”.
“Es probable que la reina, que marcó tendencia en aspectos como la moda y el deporte, y cuya activa labor humanitaria fue imitada por muchas damas de la época gracias al seguimiento que de todos sus actos hacía la prensa, buscara también con estas imágenes trasladar un mensaje, romper tabúes y promover la lectura en los círculos femeninos de su país de adopción, que tenía unos índices elevados de analfabetismo y unos niveles educativos deficientes”.
La biblioteca del Círculo
La visita del Palacio de la Prensa continuó en la planta baja y el zaguán, donde los reyes subieron al entresuelo por la escalera principal. En primer término se encontraba la Biblioteca del Círculo. El arquitecto Muguruza explicó a los reyes la instalación. La reina mostró su afición lectora y manifestó el valor de las bibliotecas para acceder al conocimiento. Preguntó cómo se había planeado el funcionamiento de ese espacio y si se iba a contar con muchos libros más. Posteriormente, también visitaron las demás salas de la planta, entre ellas la de lectura de periódicos y revistas para los asociados.
El interés de la Casa Real por fomentar la lectura quedó manifiesta en el origen de la biblioteca de la Asociación. En noviembre de 1895 se llevó a cabo el primer donativo real: 33 obras procedentes de la biblioteca particular de la reina regente María Cristina de Hasburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII. Era la contribución de lo que se consideraba un servicio esencial para los asociados, donde se realizaban tertulias literarias y se leía la prensa internacional.
Una mujer de su tiempo
Victoria Eugenia era aficionada al tabaco, hábito que en la época era visto como un rasgo de su personalidad moderna y cosmopolita. Sobre esta cuestión, hay un curioso testimonio del asociado de la APM Modesto Sánchez de las Casas, reflejado en la Junta General del 5 de abril de 1979: “El día que se inauguró, la Reina Victoria Eugenia me dio el primer cigarrillo gratis”.
Esta anécdota del recorrido inaugural donde la reina tuvo el gesto de ofrecer un cigarro, rescatada del Archivo Histórico de la APM, confirman la imagen más íntima de Victoria Eugenia como una reina de costumbres modernas que rompía con el rígido protocolo de la corte española. También es un reflejo de la relación cómplice y natural que su majestad mantenía con la prensa.
Homenaje de los periodistas
En la sesión de la Junta General de la APM, celebrada el día 28 de mayo de 1986, se propuso instalar una placa en memoria de los reyes para subrayar la importancia histórica de aquel abril de 1930: fue el último gran acto inaugural en la Gran Vía madrileña, de carácter internacional y con la asistencia de la monarquía. Fueron invitados periodistas de diferentes países, con una concurrencia de 1500 personas, antes de que la Familia Real partiera al exilio apenas un año después, en abril de 1931.
La pluma de oro con perla de la casa Marabini, obsequio de los periodistas a la reina con motivo de su compromiso en el año 1906, permanecerá en la memoria como el primer gran nexo entre Victoria Eugenia y los periodistas encargados de relatar su reinado. El Archivo y Biblioteca de la APM son testigos de esta herencia histórica y cultural.
Juan Manuel Bernardo Nieto
Archivo y Biblioteca de la APM
