Reporteros Sin Fronteras publica su 'Edición 2026 de los Depredadores de la Libertad de Prensa'
Con motivo del Día Internacional por el Fin de la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas que se celebra el 2 de noviembre, Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha publicado los perfiles de los 33 Depredadores de la Libertad de Prensa que, en 2026, han atacado gravemente a los periodistas y el derecho a la información. Estos "depredadores" comparten el mismo odio hacia la libertad de prensa; sus armas difieren, pero sus objetivos coinciden: silenciar las voces independientes y pisotear el derecho a la información. Asesinatos, encarcelamientos, campañas de descrédito, propaganda, uso de ejércitos de trolls… Estos depredadores utilizan todos los medios a su alcance para imponer el silencio. Elaborada en tono irónico, esta lista pretende destacar la diversidad y la violencia de las estrategias desplegadas en todo el mundo contra el periodismo, según RSF.
Independientemente de su trayectoria frente a otros depredadores de la información, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha entrado en esta galería de depredadores de la libertad de prensa. Tras haber multiplicado los ataques para reducir el periodismo a mera comunicación política en Estados Unidos -que ocupa el puesto 64 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa-, Trump entra a formar parte de este club pues, desde el inicio de su segundo mandato, sus ataques contra la prensa trascienden cada vez más el ámbito de la retórica y las políticas públicas para traducirse en restricciones físicas impuestas a los periodistas.
Novedades en la lista y nombres habituales
Entre los habituales de la lista, destacan Vladimir Putin (Rusia) o Daniel Ortega (Nicaragua). Y este año, una vez más, el Ejército israelí, los cárteles mexicanos, o el Partido Comunista Chino son reincidentes en la represión contra la seguridad de los periodistas, en la que siguen siendo, lamentablemente, insuperables. El Gobierno de Benjamín Netanyahu, apoyado en las Fuerzas de Defensa de Israel, despliega su política represiva contra los periodistas en Gaza, Cisjordania y hasta en Líbano. La China de Xi Jinping, mientras, se mantiene como la mayor cárcel de periodistas del mundo. En cuanto a los cárteles de México, son los artífices de un clima de terror en un país supuestamente "en paz", donde, desde principios de año, el crimen organizado ha asesinado a casi un periodista al mes. En la edición 2026, se produce una nueva incorporación a esta categoría: Abdel Fatah al Sisi, presidente de Egipto, bajo cuyo régimen, solo en las últimas semanas, se ha detenido a los periodistas de la web de verificación de datos Matsaddash y se ha cerrado el emblemático medio digital Mada Masr.
En el ámbito legal, el presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokáyev, se une a depredadores como el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, o el conglomerado dirigido por el empresario indio Gautam Adani, que se esfuerzan por criminalizar el periodismo emprendiendo procedimientos judiciales abusivos contra medios y periodistas.
Represión sin límites
La libertad de información también se ve gravemente amenazada por quienes trabajan, día a día, para socavar la credibilidad de la prensa y aprovechar las oportunidades indiscutibles que ofrece la debacle económica de los medios de comunicación. En el ámbito social, actores como el Batallón de Intervención Rápida en la Comunicación (BIR-C) en Burkina Faso u OpIndia en la India ponen de manifiesto otra tendencia preocupante: fomentar el odio público con ataques digitales contra la información independiente, organizados o respaldados por los poderes fácticos. En Argentina, Javier Milei, autor de la frase "no odiamos lo suficiente a los periodistas", encarna esta deriva en las más altas esferas del Estado: según una investigación de RSF, su cuenta de X difundió más de 1.600 publicaciones hostiles hacia la prensa en tan solo 47 días, entre abril y mayo de 2026.
En el plano económico, gigantes tecnológicos como Alphabet y Meta, multimillonarios influyentes como Bidzina Ivanichvili y Vincent Bolloré, o incluso figuras políticas como Vladimir Tabak, ilustran la diversidad de estrategias de depredación económica destinadas a debilitar a los medios independientes, a ejercer presión sobre su financiación y a poner en peligro su independencia editorial.
Esperanzas para la libertad de prensa
Uno de los hechos más significativos no se aprecia a primera vista en esta edición de 2026: varios de los galardonados de la edición de 2025 han tenido una salida muy sonada. Por un lado, Ali Jamenei (Irán), asesinado durante la guerra entre Israel y Estados Unidos por un ataque estadounidense, o Nicolás Maduro (Venezuela), ahora recluido en una prisión federal de Estados Unidos.
Por otro lado, Viktor Orbán (Hungría) y Aleksandar Vučić (Serbia), que han sufrido sendas derrotas electorales que los mantendrán alejados del poder, demuestran que los ciudadanos y ciudadanas siempre acaban castigando la falta de libertades públicas cuando se les da la oportunidad de expresarse, concluye la nota de RSF.
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