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Ángel Sastre: si eres periodista en Siria, ‘estás expuesto desde que entras a que te secuestren o te maten’

Premio Larra 2010, el periodista Ángel Sastre (@AngelMSastre) lleva ocho años recorriendo el continente americano. Ha cubierto terremotos y golpes de Estado; visitado las cárceles de El Salvador; se ha subido a lomos del tren La Bestia en México; ha filmado las villas miseria, en Argentina; las favelas, en Brasil; los cerros de Petare, en Venezuela, y los basurales de Nicaragua.

En octubre de 2013, estuvo durante un mes en Alepo, Siria, junto al periodista Antonio Pampliega y el fotoperiodista JM López, narrando la cruenta guerra que ya le ha costado la vida a más de 100.000 personas, según las últimas cifras de la ONU, a julio de 2013, y en donde, desde el inicio de la guerra, alrededor de 40 periodistas han sido secuestrados o detenidos.

Con base en Buenos Aires, Sastre colabora con Cuatro, Onda Cero y “La Razón” y estos días se encuentra en Uruguay, mientras que en las próximas semanas viajará a Haití con los cascos azules.

– ¿Por qué decidió dedicarse al reporterismo de zonas de conflicto?
El periodista sigue teniendo la misión de incomodar al poder y denunciar las injusticias, las desigualdades y los abusos. Hay unos periodistas a los que les gusta otro tipo de informaciones y otros a los que nos gusta la acción y la adrenalina. Todo es loable solo que cada uno elije un camino. Queremos ir donde la gente no va, porque como dijo Gervasio Sánchez, las guerras sin periodistas son peores.

– ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Lo que más me gusta es que somos personas que estamos donde nadie puede estar. Poder vivir los acontecimientos en primera persona y contarlo al mundo es algo que poca gente tiene la posibilidad de hacer. Estar en las entrañas de la noticia y poder contarla.

– ¿Lo peor de lo que ha tenido que informar?
En general, todo lo que tenga que ver con el sufrimiento de menores. Temas como la trata de blancas, la prostitución o la esclavitud infantil. Desgraciadamente, de todo eso hay y para informar sobre este tipo de flagelos no hace falta irse a Siria.

– ¿Qué debe tener un periodista para ser un buen reportero de guerra?
Tienes que tener mucha vocación y estar muy convencido de lo que vas a hacer porque una vez que lo haces no puedes dudar ni echarte atrás. No sirve de nada ser muy valiente si luego en el momento preciso no sabes cómo actuar ni vender el material. No sirves más por ser un kamikaze y jugarte la vida. Aparte, tienes que ver dónde y cómo vas a manejar el material y debes hacerlo con responsabilidad. A la hora de informar en zonas de conflicto, el periodista tiene que tener cuidado con el sensacionalismo y con el enfoque porque no estás haciendo una información normal de política, sino que estás manejando temas tan delicados como la vida o la muerte. Hay que tener un cuidado extremo con cómo manejas la información. Ser templado y no dejarte llevar por la adrenalina.

– Y, ¿se está haciendo buen reporterismo de guerra?Ángel Sastre con la Tropa Kaibil en Guatemala.
Sí. Lo que ocurre es que el contexto ha cambiado. Los nuevos periodistas que llegan hacen una labor encomiable pero se enfrentan a muchas más adversidades que antes. Ahora los medios pagan menos y sienten menos interés. Antes, a los periodistas que llegaban a una guerra se les prestaba más atención. Ahora, desde los medios e incluso desde algunos compañeros, se está llegando a la inercia y el pasotismo.

– Está especializado en cubrir conflictos en América Latina, pero recientemente estuvo en Siria. ¿Qué diferencias hay en ejercer la profesión en un lugar u otro?

Es totalmente diferente. Después de Siria, los países donde más periodistas mueren son México, El Salvador y, después, creo que va Irak. La peligrosidad es diferente según en la manera en que ejerzas el periodismo. Si vas a Siria, estás expuesto desde que entras a que te secuestren o te maten. En cambio, en México estás en peligro si empiezas a investigar, aunque si tú eres periodista y no te metes en líos no tiene porque ocurrirte nada.

– ¿En qué condiciones se ejerce el periodismo en estos lugares?
En estos países tú eres el que te tienes que conseguirte todo. El periodista se tiene que buscar el chaleco, el casco, el seguro, etc. Los medios, a lo sumo, te pueden exigir que lo tengas, pero nunca te lo van a dar.

– Y en Siria…
Los periodistas trabajan en condiciones de extrema peligrosidad desde el momento en que pisas el país eres un objetivo militar o económico y pueden secuestrarte. No he estado en otras guerras, pero en Siria el peligro no es solo que te alcance un mortero o que te dispare un francotirador, sino que te secuestren. Desde que entras en el país, hay gente buscándote para secuestrarte. Provoca una sensación de claustrofobia y de miedo.

– Y a la hora de trabajar, ¿cuáles son las dificultades?

No hay teléfono ni línea. Solo había una esquina de Alepo donde había señal. Internet funciona a través de antenas satelitales caras y que poca gente tiene. Tienes que estar con gente que tenga medios para poder transmitir la información.

Para los periodistas, la situación en Siria es muy delicada. Hay treinta periodistas extranjeros secuestrados, entre ellos los españoles: Javier Espinosa, Marc Marginedas y Ricardo García, y casi cincuenta contando también los sirios, además de más de cien periodistas muertos.

En cuanto a los medios, ahora se ha instaurado un doble rasero. Muchas agencias y medios no compran nada desde dentro de Siria, sino que prefieren comprar el material por cuatro duros a activistas locales convertidos en fotógrafos. Tras los nuevos secuestros otros que estaban dudando dejarán de comprar material a los periodistas “freelance” que crucen la frontera e informen desde dentro del país. Va a llegar el momento en el que estos talibanes consigan lo que quieren: que no haya periodistas. De hecho ya ha sucedido.

Pese a todo, creo que hay que alentar y hay que seguir yendo para informar de lo que ocurre. Los editores deben asumir los riesgos y pagar. Más que retraerse, deben apoyar aún más la labor de los periodistas que deciden, bajo su responsabilidad, contar lo que pasa.

Ángel Sastre en el basural La Chureca, Nicaragua.– ¿Por qué la desconfianza de los rebeldes hacia los periodistas?
En Siria se ha abierto un nuevo escenario con la llegada de nuevas facciones cercanas a Al Qaeda. Han llegado con una serie de ideas propias de los talibanes según los cuales el occidental es un enemigo, la mujer tiene que estar subyugada y los periodistas son considerados espías. Forma parte de una idiosincrasia en virtud de la que eres un hereje y no mereces ningún tipo de piedad. Desconfían de ti por ser periodista, a veces aún con pruebas evidentes de que no eres un espía.

– La periodista Mayte Carrasco, en “Cuadernos de Periodistas”, escribió: “hay muy buen nivel de periodismo internacional pero no hay espacio donde publicar las historias ni se cobra lo que se debería”. ¿Qué opina al respecto?
Totalmente de acuerdo. Muchos periodistas no vamos ya a este tipo de lugares porque no tenemos dinero para ir. Te juegas la vida y tu dinero. Estás allí y no le importas a nadie. Nadie quiere pagar los costos de este tipo de conflictos, ni asumir responsabilidades. Este es un escenario que antes no existía y los medios españoles se están comportando de una manera irresponsable. No se están comportando a la altura de los periodistas que viajan a cubrir estos conflictos. Hay que invertir en este tipo de periodismo. Los medios tienen que seguir apoyando la labor de los periodistas en zonas de conflicto, es el deber de los editores. Comprendo que los medios busquen audiencia y abaratar costes pero la información no es un producto cualquiera, también hay ciertas obligaciones que no pasan por lo meramente comercial.

– ¿Por qué crees que los medios, sobre todo en España, están retirando la mayoría de sus corresponsalías?
Están retirando corresponsalías y compran las informaciones a periodistas “freelance”. Es un escenario que no tiene vuelta atrás. El corresponsal que vivía como un diplomático cobrando 6.000 euros al mes se acabó. Pero tampoco puede ser que al “freelance” le paguen 30 euros por una crónica, porque entonces el periodista tiene que hacer 80 crónicas y se acaba convirtiendo en una máquina de hacer churros. Hay que pagar bien para hacer información de calidad.

Los medios deben seguir enviando a sus periodistas de confianza. No se puede depender siempre de lo que cuentan las agencias.

– Y, ¿cómo se lucha contra eso?
Con moral periodística. Los editores tienen que sentirse responsables de incluir esa información y de difundirla. ¿Cuál es nuestra labor si no es la de informar de lo que ocurre en estos países, a pesar del riesgo de nuestras vidas personales? Si un periodista asume que su responsabilidad es ir a ese sitio, tiene que haber una contraparte que asuma que su responsabilidad es difundir esa información.

– ¿Hay un desinterés en la opinión pública?
Sí, es algo de siempre. No le puedes pedir a la gente que se interese por algo que ocurre a tantos kilómetros de distancia. Pero es un tema que no debe valorar el periodista. Mi labor es informar y quien no quiera leer o ver lo que hago, que mire para otro lado.

– También en “Cuadernos de Periodistas”, la corresponsal Amaia López de Munain dijo: “el oficio puede que esté herido pero no acabado”. ¿Está de acuerdo?

Totalmente. ¿Cómo va a estar acabado? No creo que nadie pueda acabar con él.

– ¿Alguna vez ha pensado en abandonar?Ángel Sastre recoge el Premio Larra de la APM.
Nunca. El nivel de frustración es grande, pero en ningún momento se me ocurre renunciar. Yo no sé hacer otra cosa.

– Teniendo en cuenta la situación, ¿hacia dónde se encamina el ejercicio del periodismo de conflictos?
Hacía el periodista multimedios, que ya ha llegado. El periodista que, además, hace fotos y vídeos para rentabilizar todos los costes. Equipos de una persona que hace varias labores a la vez. Tiende hacia el mundo freelance, multimedios y de gente cada vez más joven y más preparada. Sin embargo si los medios y editores no empiezan a dar la cara y a pagar de manera responsable van a acabar con la vocación del periodista y convertirla en un “hobby”. Solo los que tengan ingresos de otros trabajos podrán dedicarse. Yo, desgraciadamente, he perdido dinero en muchas coberturas, solo porque creía que debía de estar allí y contarlo.

– ¿Cree que el periodismo está sufriendo una crisis de credibilidad?
El papel del periodista se ha devaluado un poco. Es importante que el periodista sea una persona incómoda y capaz de desestabilizar al poder. Así es como nos respetan. En cierta manera, deben temernos. Hace tiempo que nos volvimos demasiado dóciles.

– En esta pérdida de credibilidad, ¿cree que ha influido internet y las redes sociales?
Sí. Hay que volver a entender que no todo el mundo es periodista y que no todo el que tiene un blog es periodista. Hay que acotar. Me encuentro en coberturas a gente que se hace un blog y consigue una acreditación. Como siga la situación así, el periodismo se va a convertir en una profesión altruista.

Me encuentro por América Latina con periodistas que están haciendo crónicas gratis para medios de primera o a cambio de 15 euros por crónica. Muchos medios se están aprovechando de los periodistas desempleados que llegan al continente y trabajan prácticamente gratis. Así, vamos a convertir la profesión en una acción elitista y para los que tienen dinero que puedan escribir crónicas gratis o hacerse un viaje para hacer una cobertura y perder dinero.
 

 

 

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