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RE-MEDIOS | Gumersindo Lafuente: El periodismo debe trasladarse a un nuevo ecosistema que le haga rentable e independiente

Gumersindo Lafuente (@sindolafuente) compartió con Apmadrid.es, para su sección RE-MEDIOS*, algunos de los conocimientos adquiridos al liderar proyectos digitales tan destacados como los de El País, El Mundo y Soitu. Afirma que los hábitos de consumo de la información “han cambiado radicalmente”, así como, “en cierta medida, la manera en que se construye el discurso periodístico”.

 
En su opinión, solo sobrevivirán los medios que estén “muy comprometidos con los ciudadanos y con la comunidad de intereses a la que se dirigen, de alta calidad” y, salvo en lo tecnológico, “sin apenas estructuras”.

Para Lafuente, “mientras no se traslade el periodismo a un nuevo ecosistema industrial, tecnológico y publicitario que le haga rentable e independiente, no empezará a haber una expectativa mejor”. En esta entrevista, vaticina que el futuro del periodismo estará basado en la “buena utilización de la potencia del nuevo ecosistema para llegar a tus audiencias”. Eso sí, los artífices de esta revolución seguirán siendo los “buenos periodistas con buenas historias”.

– Con una perspectiva ya de más de cuatro años desde que empezó a manifestarse, ¿a qué se debe principalmente esta crisis del sector periodístico español?
– Es una crisis que se está dando en todos los países, más o menos acentuada según el momento tecnológico en el que estén, y que viene dada por una revolución tecnológica que está cambiando radicalmente los hábitos de consumo de la información y también, en cierta medida, la manera en que se construye el discurso periodístico. Las verdades en que se basaba el negocio periodístico ya no valen, y eso es universal.
En España, además, tenemos circunstancias particulares. La primera, la industria del periodismo vivía en una burbuja. La misma burbuja económica en la que vivía todo el país, las constructoras, la política… la vivía el periodismo. Pero también vivíamos en una burbuja ética. Es inconcebible y de ilusos pensar que el periodismo que se hacía en plena burbuja económica pagado por constructoras, cajas de ahorros y ayuntamientos era independiente. A eso hay que añadirle las decisiones financieras erróneas de los grupos de comunicación, que en algunos casos hicieron inversiones a un precio de burbuja que verdaderamente no valían.
La suma de esas crisis conforman una especie de tormenta perfecta que colocan a la prensa y especialmente a algunos grupos de comunicación en una situación absolutamente catastrófica.

– ¿Qué sistema de medios va a quedar en España tras la crisis del sector?
– Esto es una revolución y un ecosistema antiguo va a dar paso a un nuevo sistema. Es algo similar a lo que ocurrió en la Revolución Francesa: se dio paso a una nueva situación, no la ideal, aunque sí parece que algo mejor que la anterior. Pero costó muchas víctimas alcanzar una situación estable de nuevo.
Es realmente imposible que medios y grupos de comunicación con las estructuras del pasado puedan ser competitivos en el nuevo mercado, que tiene unas reglas tecnológicas y económicas totalmente diferentes. La innovación tecnológica influye radicalmente en el mensaje periodístico y en la rentabilidad de los medios, y vemos que los medios van a remolque de esa tecnología. Solo van a sobrevivir unos pocos medios de cierto tamaño, menos que los que había en la industria editorial anterior a la red.

– ¿Qué condiciones tiene que tener un medio para triunfar en ese nuevo sistema?
– El periodismo es un negocio complejo, habitualmente poco rentable. De hecho, el periodismo no es un negocio, es casi una cruzada. El periodismo es un servicio público. El periodismo es una herramienta de control de los poderes. El periodismo tiene que ser crítico, y para ser crítico tiene que ser libre. Y para ser libre no debe perder dinero.
Por lo tanto, deben ser medios muy comprometidos con los ciudadanos y con la comunidad de intereses a la que se dirigen, de alta calidad, sin apenas estructuras –se acabaron los grandes edificios, los equipos directivos muy bien pagados, los contratos blindados– y no necesariamente reunidas en torno a una sala de redacción. Pero sí debe tener unas estructuras tecnológicas guerrilleras, innovadoras, que estén experimentando constantemente nuevos soportes para acercar la información a los lectores.

– “El mercado obligará a regresar al periodismo de calidad”, aseguró David Skok en una de las predicciones del Nieman Lab para 2013.
– No me cabe la menor duda. Estoy convencido de que la calidad siempre tiene un retorno, un premio. Allá donde he trabajado, he intentado hacer periodismo con unos determinados valores y con rigor y calidad. Y creo que eso funciona. Es verdad que si lo que quieres conseguir en internet es tráfico fácil y rápido puedes hacer otras cosas, pero eso es tan fácil que lo pueden hacer muchos y, por lo tanto, a medio y largo plazo no genera un valor añadido ni un posicionamiento de marca diferencial frente a todo el barullo de productos que hay en la red.

Soitu.es quedó como ejemplo de periodismo de calidad en la red. ¿Qué falló?
– Teníamos un accionista que se vio rápidamente muy afectado por la crisis y tomó unas decisiones que nos restaron la capacidad financiera suficiente para seguir. Siempre digo que Soitu fue el éxito de un fracaso. Casi todos los periodistas que allí trabajaron tienen empleo en estos momentos de crisis y todos los desarrolladores tienen un trabajo estupendo. De esta manera, el espíritu de Soitu está en muchos productos: revistas, medios digitales y, sin duda ninguna, en El País. Por ejemplo, Eskup, la herramienta de tiempo real –para mí, un concepto fundamental– de El País fue la última herramienta que lanzamos en Soitu, donde se llamaba Utoi. En definitiva, fue un fracaso económico, pero el triunfo de un concepto.

– Siempre se habla también de la importancia de la segmentación de las audiencias.
– La intermediación publicitaria que antes hacían solo los medios ya no es exclusiva. Ahora bien, si los medios mantienen la credibilidad de sus marcas, tanto colectivas como personales, podrán interesar a los anunciantes para hacer visibles sus productos y llegar desde una especie de tribuna privilegiada a los consumidores objetivos. Es necesario un trabajo de “target”, con las comunidades específicas más receptivas: segmentar las audiencias, buscar nichos…
Por primera vez, los productos periodísticos están sometidos a una crítica feroz de las audiencias. Nunca han estado tan cerca. El control que las audiencias hacen hoy del trabajo de los periodistas es brutal. Y no estoy hablando de los comentarios a las noticias, que en su día tuvieron un cierto valor pero lo han perdido porque hoy las noticias se comentan, se critican, se valoran y viven o mueren en las redes sociales. Y ya sé que en las redes hay mucha irrelevancia, pero también hay relevancia. Si alguien en las redes demuestra que lo que dice un medio o un periodista no es verdad, estos habrán perdido su credibilidad. Y esto nos obliga aún más.

– ¿Cuáles son las principales recomendaciones que le daría a los periodistas que están pensando en crear sus propios medios?
– No hay una fórmula mágica. Trabajar, arriesgar, probar, retroceder cuando te equivocas, volver a probar y a arriesgar. Sobre todo, no volver a hacer lo que ya están haciendo otros. Al lanzar un medio en la red, no se puede intentar replicar el modelo de toda la vida. Intentar derrocar a un líder haciendo lo mismo que él, aunque se haga mejor, es imposible.
Hay dos escenarios en los que se está dirimiendo el futuro del periodismo: buenos periodistas con buenas historias y buena utilización de la potencia del nuevo ecosistema para llegar a tus audiencias. ¿Dónde están tus audiencias hoy? Están en las redes sociales y en los dispositivos móviles, bien sean teléfonos o tabletas. Nosotros como industria tenemos que aprender cómo consume la gente.

– Es aquello de que, como afirmó en “Cuadernos de Periodistas”, hoy el mejor periodismo es el que usa la tecnología para potenciar su mensaje.
– Claro. No puedes tener la misma portada en papel, en Twitter, en la tableta… El sistema de PDF, aunque sea evolucionado, no vale. Y si ves ese PDF antes, ya no compras el periódico.

– Durante estos días en que la corrupción política protagoniza las portadas de los diarios impresos, parece que se han vendido más ejemplares de lo habitual en los últimos tiempos. Las grandes exclusivas, la investigación y el contrapoder sigue interesando.
– Cualquier jefe de Distribución de los diarios nacionales más importantes sabe que hace tiempo que el quiosco ya no se conmueve por las noticias. Aunque por algún asunto concreto los periódicos vendieran un poco más, que yo lo dudo, no me parece relevante en este momento. Lo relevante de verdad es que los periódicos que vendían 350.000 o 300.000 ejemplares venden ahora 150.000. Es más sensato que la industria de los medios reflexione sobre cuál es su realidad a seguir fingiendo otra. A los periódicos les está costando mucho dinero mantener la irrealidad de que venden no sé cuántos miles de ejemplares.

-¿Llegará el momento en que los grandes diarios de papel tengan que publicarse con una periodicidad menor?
– Todo es posible. Lo que ya estamos viviendo es una revolución de cabeceras, una reducción de páginas y puede llegar a una revolución de días de salida. Los periódicos que sobrevivan van a tener un negocio de mucho menos peso y van a hacer productos más exquisitos. No van a ser productos masivos, serán de 80.000 o 100.000 ejemplares. Ahora bien, el valor de esos 80.000 ejemplares será alto si consiguen hacer un producto de mucha calidad. Porque esos 80.000 compradores serán de una enorme nivel de influencia y decisión. Creo que el mercado hablará el mismo idioma que siempre: valorará más los medios influyentes, tanto en precio de portada como en retorno publicitario, que los medios más populares.

– ¿Estas últimas informaciones sobre corrupción política tienen que ver con un resurgimiento del buen periodismo en los medios españoles o son unos cuantos coletazos a base de filtraciones?
– Esto no es un resurgimiento. Lo que está ocurriendo estas semanas es fruto de trabajo periodístico, fuentes, también de filtraciones, pero no es algo sistémico, sino coyuntural. Claro que está bien. Hay tema. Pero lo importante es tener una estructura que pueda trabajar con unos niveles de calidad y de rigor no ocasionalmente, sino sistemáticamente.

– Precisamente unos días antes de estas exclusivas, fallaron todos los mecanismos de verificación en “El País” con la publicación de la foto falsa de Chávez.
– Es evidente que los responsables del diario “El País” cometieron un error profesional importante. Cuando eso te ocurre, hay que rectificar inmediatamente, que lo hicieron, y reconocerlo directamente, que a lo mejor no se hizo totalmente. Eso sí, solo cometen errores los que están en esa “trinchera”. A raíz de ese error, yo lo que he visto es, por un lado, mucho periodismo de salón de gente que se ha rasgado las vestiduras y nunca se ha enfrentado a hacer portadas y, por otro, mucho cinismo de gente que se ha burlado de lo que le ha pasado a “El País” cuando ellos tienen más delito, que han publicado portadas que no eran verdad sabiendo que eran mentira. Eso es mucho más grave. Lo de “El País” fue una torpeza profesional, pero lo otro es una golfería profesional.

– Hace unos años, la ortodoxia decía que era necesaria una redacción para la versión en papel y otra para la digital. Ahora, la mayoría son redacciones integradas. ¿Esto es así por falta de recursos o porque es lo conveniente informativamente?
– Durante unos años, defendí estructuras en paralelo para ese momento y para determinados productos. Hoy en día, creo que las redacciones paralelas no tienen ningún sentido. Sí lo tiene mantener equipos especializados en cada cosa. A mí no me gusta el “periodista orquesta”, que lo haga todo. Es verdad que puede haber algún caso excepcional que lo haga todo bien, pero no es lo normal por mucho talento que se tenga.
Actualmente, lo que tiene que ser es una redacción integrada en el sentido de que toda la plantilla debe tener la asunción mental de para qué tipo de medio está trabajando. Es decir, el periodista, desde el que se ocupa del tiempo real hasta el que se dedica a investigar, tiene que saber que ha cambiado el ecosistema a través del cual se comunica con los consumidores de comunicación y también con sus fuentes.

– En cualquier caso, la calidad de un producto tiene que verse necesariamente afectada si trabajan muchos menos profesionales.
– Obviamente, si tienes menos gente, puedes hacer menos cosas. Hay que hacer solo lo que puedas hacer bien. La audiencia pide hoy productos muy bien hechos y diferentes, con un valor añadido que justifique el tiempo que se dedica a su consumo. Lo que no puede ser es querer hacer muchas cosas y hacerlas todas mal. Los medios tendrán que adaptarse a sus posibilidades.
Hace falta un cambio radical en la manera de estructurar las redacciones. Seguramente, un medio ya no se puede permitir ni le hacen falta 450 personas reunidas en una sala de redacción. Aunque se ganara dinero, probablemente ya no se debería hacer eso. Es mejor tener 150 reunidos en una redacción y, fuera de ella, a 50 en plantilla conectados gracias a la tecnología y a otros 150 que no tienen relación laboral fija pero sí una relación profesional. Esta es una realidad incontestable.

– Por no hablar de la pérdida de experiencia en las redacciones. O de los jóvenes periodistas, ya sin maestros, que se tienen que ocupar de muchas más tareas y en distintos formatos.
– Me parece una tragedia absoluta que las redacciones pierdan talento. Y me parece una tragedia absoluta que en las redacciones, de manera bastante generalizada, el formato del periodista sénior que ayuda a formar a los nuevos redactores haya funcionado poco. Cuando los medios están en una situación tan angustiosa, las decisiones se ejecutan con torpeza.

– Pararán los despidos y los cierres, pero persistirá la crisis estructural. ¿Qué pasos deben dar los medios para superar esa crisis?
– Mientras no se traslade el periodismo a un nuevo ecosistema industrial, tecnológico y publicitario que le haga rentable e independiente, no empezará a haber una expectativa mejor. Creo que nunca se ha hablado tanto de periodismo, nunca ha habido tantas iniciativas. De todo este barullo saldrán buenos modelos.

– ¿Triunfarán en España los sistemas basados en cobrar por contenidos?
– Creo que se podrá cobrar por determinados contenidos en determinados formatos: productos más útiles, atractivos, manejables. Pero no creo que ese cobro por contenidos vaya a ser en porcentaje el ingreso fundamental del que vivan los medios.
Si tú tienes una gran exclusiva y la pones detrás de un muro de pago, la van a explotar otros y no tú. Eso está pasando. Hay que organizar un sistema extremadamente sensible e inteligente que dé la posibilidad de estar permanente analizando qué conviene hacer. No se puede estar mal posicionado y categorizado en Google. Google no va a salvar a la prensa, pero no interesa pelearse con el buscador.

– En una entrevista de Javier Gómez para “Jot Down Cultural Magazine”, usted dijo que iniciativas como Orbyt o Kiosko y Más son miradas al pasado. ¿Cómo se mira al futuro?
– Son miradas hacia el pasado que hay que hacer porque tienen una utilidad. Todo lo que es útil para un nicho de posibles lectores tiene sentido si es sostenible económicamente. Pero eso, sin duda, es traspasar un formato del pasado a un soporte del futuro.
Se mira al futuro investigando los nuevos ritos de consumo de la información y buscando apoyos en el mundo de la tecnología y en el mundo de los nuevos negocios, sin descuidar la calidad y la potencia de las redacciones y el prestigio de sus marcas.

 

Las diez reflexiones más destacadas de Gumersindo Lafuente:

– Es realmente imposible que medios y grupos de comunicación con las estructuras del pasado puedan ser competitivos en el nuevo mercado
– El periodismo tiene que ser crítico, y para ser crítico tiene que ser libre. Y para ser libre no debe perder dinero
– Futuro del periodismo: buenos periodistas con buenas historias y buena utilización de la potencia del nuevo ecosistema para llegar a tus audiencias
– Hoy en día, creo que las redacciones paralelas no tienen ningún sentido. Sí lo tiene mantener equipos especializados en cada cosa.
– He visto mucho cinismo de gente que se ha burlado de lo que le ha pasado a “El País” cuando ellos tienen más delito, que han publicado portadas que no eran verdad sabiendo que eran mentira
– Lo que pide la audiencia hoy son productos muy bien hechos y diferentes, con un valor añadido que justifique el tiempo que se dedica a su consumo
– Hace falta un cambio radical en la manera de estructurar las redacciones
– Me parece una tragedia absoluta que las redacciones pierdan talento
– Si tú tienes una gran exclusiva y la pones detrás de un muro de pago, la van a explotar otros y no tú
– Se mira al futuro investigando los nuevos ritos de consumo de la información y buscando apoyos en el mundo de la tecnología y en el mundo de los nuevos negocios

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*RE-MEDIOS es una sección de Apmadrid.es en la que se buscan soluciones para superar la crisis del sector periodístico. Se trata de encontrar fórmulas para adaptarse al nuevo mercado de los medios que está configurándose, para remontar las consecuencias de la crisis de contenidos y de modelo en los medios y de la caída de la inversión publicitaria.

 

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