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Pedro Simón: ‘Lo que más me exijo como periodista es irme a la cama tranquilo’

Pedro Simón, Premio APM al Mejor Periodista del Año. Foto: Elena Hidalgo / APM

La Asociación de la Prensa de Madrid ha concedido el Premio APM al Mejor Periodista del Año a Pedro Simón (Madrid, 1971), del diario “El Mundo”, por la calidad periodística de sus trabajos “con el permanente trasfondo de la crisis económica y sus efectos sobre los ciudadanos”. En Simón destaca su sentido de la ética, de la responsabilidad, del rigor y de la justicia, así como su capacidad y compromiso para reflejar el sufrimiento de la gente.

Comenzó su carrera periodística en “La Opinión de Zamora” y, tras haber cubierto todo tiempo de informaciones a lo largo de cerca de dos décadas en la profesión, confiesa estar donde realmente se siente a gusto: “haciendo reportajes de contenido social más amplio”. Es defensor de “cocinar las historias a fuego lento” y de recuperar el prestigio de la profesión apostando por un periodismo que tenga “que ver con contar una historia y hacerlo de forma decente”.

– ¿Qué supone para usted recibir el Premio APM al Periodista del Año?

Hay una cosa que me hace especial ilusión de este premio y es que te lo conceden los compañeros sin que te presentes. Si algo bueno tienen los premios es que te permiten, de algún modo, seguir haciendo lo que haces, que los jefes sigan confiando en ti, que sigan teniendo paciencia, que se sigan invirtiendo recursos en los reportajes que haces…

Pedro Simón en la redacción de ‘El Mundo’. Foto: Elena Hidalgo / APM

– ¿Qué se exige como periodista?

Lo que más me exijo como periodista es irme a la cama tranquilo. Luego, ser respetuoso con la gente. Que tú te vayas de un sitio y la persona con la que has estado diga: “jolín qué buen tío”, porque es verdad que la prensa tenemos una imagen un tanto de “caballoatilarlo” todo, ¿no?

– Sobre todo ocurre con ciertos periodistas y cierto periodismo…

Sí, pero, en general, tenemos que realizar un esfuerzo por hacer un lavado de esa imagen: siendo un ciudadano responsable, siendo profesionales justos, siendo rigurosamente subjetivos… Lo mismo que un cirujano tiene mucho prestigio, una obsesión nuestra debe ser que el periodismo tenga prestigio.

– ¿Cuál es para usted la función del periodismo?

El periodismo tiene que informar, tiene que formar ciudadanos, tiene que emocionar y tiene que dudar. En la era del entretenimiento, el periodismo también tiene que entretener. Lo importante es que haya un equilibrio en todo esto.

– ¿Se cumple ese equilibrio?

Ahora, ese equilibrio se está rompiendo un poco. Estamos yendo más hacia el entretenimiento a costa de la información. Los editores de los medios están muy preocupados con esta cosa que tiene que ver con la comunicación, pero poco con lo que tiene que ver con la información.

Pedro Simón, durante la entrevista. Foto: Elena Hidalgo / APM

– ¿A qué cree que se debe?

Debido al impacto de lo audiovisual en internet, que ha sido tan salvaje, los medios tradicionales escritos estamos jugando a ser lo que no somos, lo que no sabemos hacer. Un medio de comunicación escrito lo que hace bien es trabajar con la palabra. Eso no se nos puede olvidar. No podemos hacer una tele por internet, porque eso lo van a hacer mejor compañeros que se dedican a eso. Esto en cuanto a la prensa escrita. Más globalmente, creo que hay una banalización de los contenidos.

Lo mismo que un enfermo del corazón no le dice a su cirujano cómo tiene que operar, un lector no le debería de decir a un periodista cómo tiene que hacer un periódico. Con las redes sociales, eso se ha quebrado hasta tal punto que ves a un grupo de tuiteros que te están condicionando la portada de tu medio. Esto era impensable. Los que estamos empoderados para manejar la información somos los periodistas. No soy nada corporativista, pero eso hay que ponerlo en valor.

– Por curiosidad, ¿esa es la razón por la que no tiene cuenta de Twitter?

No, no tengo Twitter porque creo que me quitaría fuerzas para otras cosas, porque creo que estaría constantemente mirándome al ombligo, mirando cuántos seguidores tengo todos los días, creo que sería más gilipollas, más egocéntrico y más egoísta de lo que soy… (bromea) Entonces, por un intento de protegerme un poquito, prefiero no tenerlo. Aparte, seguro que me afectarían mucho las críticas.

– ¿Sí? ¿Suelen afectarle mucho las críticas?

Claro, el que diga que no, miente. Lo que te da el paso de los años es una equidistancia entre el halago y la crítica que tiene que ver con la madurez.

Pedro Simón, en las instalaciones de Unidad Editorial. Foto: Elena Hidalgo / APM

 

– Me choca su visión sobre el uso de los recursos audiovisuales en internet por parte de la prensa escrita cuando parece que es a lo que se está yendo…

Quiero pensar que después de esta obsesión por la inmediatez y por el clic fácil habrá un estuario de aguas tranquilas donde podamos volver a cocinar las historias a fuego lento. Quiero pensar que eso va a suceder. Que eso vaya a tener una demanda tan grande como para que de eso podamos estar viviendo x personas, ganando x dinero, eso no lo sé, pero sí sé que esto de algún modo se tendrá que recolocar. Ahora hay una especie de marcha verde furiosa, donde todo el mundo va corriendo a colonizar y a poner la bandera, pero no se sabe muy bien si vamos hacia ningún sitio… esto se tendrá que reconducir porque si no está en juego la profesión.

– El jurado reconoce con este galardón “la calidad periodística” de sus trabajos “con el permanente trasfondo de la crisis económica y sus efectos sobre los ciudadanos”. ¿Se realiza buen periodismo social en España?

Sí, hay muchísimos compañeros de todos los medios y también de televisión: gente histórica como el gran Vicente Romero, que siempre cito porque para mí es un referente ético; también Jalis de la Serna, que hace cosas maravillosas en televisión, o como compañeros aquí en el periódico como Rafael José Álvarez. Se hace buen periodismo social. Lo que no veo es un interés análogo en los editores de los medios por estas historias. Generalmente son historias que no suelen ocupar las portadas de los periódicos. En “El Mundo” ha habido un cambio. En la época de Casimiro ya se notó ese cambio, los temas sociales tenían más presencia, y veo que con David Jiménez se ha ahondado más. ¿Por qué? Porque Jiménez es un reportero al que le interesan mucho los temas sociales. Eso se nota en el periódico que él hace.

– ¿A qué cree que se debe esa falta de interés de algunos editores por el periodismo social?

A mí un director me dijo una vez que los pobres no compran periódicos. Creo que la gente también está cansada de malas noticias. Tengo amigos que me han dicho “yo cuando veo tu firma ya no te leo”, porque saben que les vas a contar una historia dura. Creo que si hay una herida hay un reportaje. He hecho muchas cosas. He entrevistado a Rodríguez Zapatero, a Rajoy, a cantantes, y he realizado historias de deportes, periodismo regional y local, temas de agenda y ahora estoy haciendo reportajes de contenido social más amplio y el sitio donde más a gusto me encuentro es haciendo eso.

– ¿La falta de interés responde a la falta de distancia con el poder?

Hay cosas que son desagradables de leer y hay cosas que hieren sensibilidades contarlas.

– Pero, el periodismo debe hacer eso…

Claro. Un periodismo que no pellizque narices o que no hiera sensibilidades, no es periodismo. No suelo leer muchas historias de periodismo social, porque me noto saturado. Necesito leer otras cosas, pero la materia prima que a mí me gusta contar tiene que ver con eso. Es necesario que alguien lo cuente. Me decía el otro día David Jiménez: “solo me traes historias tristes”. Le dije: “ya, pero es que alguien tiene que traértelas”.

– ¿Hay una falta de independencia de los medios? ¿Y de los periodistas?

Sí, es evidente. Hace mucho tiempo que el poder económico ha embridado al poder de los medios de comunicación. Eso existe, pero creo que en la dignidad individual de cada compañero. Tengo muchísimos compañeros que quieren hacer bien su trabajo y quieren dormir bien.

El periodista de ‘El Mundo’, durante la entrevista. Foto: Elena Hidalgo / APM

– Quizás la falta de independencia se da solo en una minoría…

La falta de independencia tiene que ver con el que está más cerca del poder. Si mañana se queja Florentino Pérez de un artículo que yo he hecho, yo no me voy a enterar. Se van a enterar los que están pilotando esta nave tan grande que es “El Mundo”. Ellos son los que tienen que decidir si quieren ser permeables hacia abajo o no con esas críticas. Su buen hacer tiene que ver con que yo no me entere de esas presiones.

– Cuando era estudiante de Periodismo ¿Cuáles eran sus aspiraciones?

Tener un sueldo que me permitiera llegar a final de mes; poder tener una casa propia para no tener que vivir en casa de mis padres, y no meter demasiado la pata.

– Y, ¿ha conseguido esto último?

Sí. Seguramente no todo el mundo está de acuerdo, me confundo como todos, pero sí que procuro no hacerlo deliberadamente.

– ¿Ha variado mucho la visión que tenían del periodismo entonces a la de ahora?

Sí. Me he vuelto mucho más cínico y siento mucha vergüenza ajena por muchas cosas que tienen que ver con esta obsesión de vender nuestra propia marca como si fuéramos meretrices en un hostal de carretera. Todo lo que tiene que ver con vender tu marca… tiene algo de sucio, algo de viscoso.

– ¿Siguen siendo válidas las tradicionales reglas del oficio?

Para mí, sí. Para mí, las mejores historias del periodismo las ha escrito un tío, con una libreta y un bolígrafo, en una cuneta a la salida de Sarajevo, o u tío con un lapicero en una servilleta de bar de madrugada. Con lo cual, la tecnología es maravillosa, yo no podría vivir sin la tecnología, no podría vivir sin internet, no podría vivir sin teléfono móvil, pero el periodismo va por otro lado, que tiene que ver con saber contar una historia y hacerlo de forma decente.

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