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Cristina Gil: ‘La información local me permite ayudar a los protagonistas de las noticias’

Cristina Gil, Premio APM al Periodista Especializado en Madrid del Año. Foto: Pablo Vázquez / APM

Se confiesa defensora del periodismo local y feliz de poder ejercerlo. Exigente, autocrítica y comprometida con la profesión, Cristina Gil (Madrid, 1983), delegada de Europa Press Madrid, ha sido reconocida por la Asociación de la Prensa de Madrid con el Premio APM al Periodista Especializado en Madrid del Año por “haber convertido a Europa Press Madrid en un referente informativo de la Comunidad”.

Gil acumula más de diez años dedicados al periodismo de agencia. Comenzó realizando prácticas en 2005 en la Agencia EFE y ha desarrollado toda su carrera profesional en Europa Press: primero en el departamento de Comunicación y, luego, en Europa Press Madrid, donde ha ejercido labores de redacción, de jefa de redacción y, desde 2014, como delegada.

– Prácticamente, se ha dedicado siempre a la información local. ¿Qué aporta a un periodista dedicarse a este tipo de informaciones?
Es la más bonita. Como periodista, la información local me aporta poder ayudar a los protagonistas de las noticias. También poder ofrecer la información más cercana. [Antes de ser delegada en Madrid], estaba especializada en temas más sociales y de educación y esa cercanía me ha permitido que mi trabajo ayude al protagonista de mis informaciones.

– Entonces, estará de acuerdo con los que reivindican que "el mejor periodismo de todos es el local".
Para mí, sí. Cuando hago las entrevistas a los becarios que vienen a la agencia lo defiendo por activa y por pasiva. Lo de que la información local es menor, para nada.

– ¿No cree que se le resta valor a este tipo de informaciones?
Sí, pero creo que se le quita valor aquí en Madrid. Te vas a otras delegaciones y tienen una potencia y una fuerza brutal. En Madrid, se mezcla un poco con toda la información que tenemos, porque aquí está todo. Aquí estamos en una esquinita y como que no sabes muy bien cuál es tu papel. Cuando la información salta a portada nacional, parece que ya es un tema de Nacional. Es difícil, porque no sabes muy bien cuál es la frontera. Nos encontramos con esa problemática casi todos los días.

– ¿Esa infravaloración viene más de los propios periodistas o medios?
Sí, es más un problema nuestro. De los propios compañeros. De hecho, nosotros en la agencia nos encontramos muchas veces con el problema de “¿esto qué es, Madrid o Nacional?”. Luego somos compañeros y sacamos adelante el trabajo entre todos, pero sí que lo notamos.

– ¿Qué hay de cierto en eso que comentan muchos compañeros de que la agencia es la mejor escuela para comenzar a trabajar como periodista?
Es así. De hecho, a mis compañeros, cuando les cojo como becarios, les digo: aprovechad aquí, porque vais a aprender a hacer de todo. En una agencia tienes que ser rápido, tienes que ser los primeros para que los medios lo reciban. Utilizamos las técnicas de todos los medios.

– ¿Cómo ha afectado la crisis del sector a las agencias?
Ha afectado, en el sentido de que tenemos abonados y estos se retrasan en los pagos, pero no ha afectado tan de lleno como ha podido afectar a un periódico, por el tema de la publicidad.

Nos hemos tenido que adaptar con las redes sociales e internet porque no nos podíamos quedar atrás. A veces, con esto ha habido algún problema porque damos la información en abierto y, entonces, nuestro servicio de agencia al abonado se pierde. Pero, realmente, no se pierde. Realmente, el abonado está recibiendo Se ha conseguido un equilibrio y en internet se ha metido publicidad, aunque no es la que pueda tener un periódico.

– ¿Cómo se ha conseguido ese equilibrio?
Tenemos que estar en internet. No podíamos permanecer ajenos, cuando la gente ahora lo primero que hace es entrar en el móvil y meter la palabra clave para buscar una noticia.

Teníamos que estar, por lo que decidimos dar las informaciones más importantes en internet, pero luego al abonado se le dan ampliaciones, una información que es realmente para lo que sirve una agencia.

A pesar de las redes sociales, las agencias siguen teniendo ese prestigio de que hasta que no llegue el teletipo al medio, por mucho que hayas leído un avance, el medio no se siente del todo seguro.

 

Cristina Gil, durante la entrevista. Foto: Pablo Vázquez / APM


– Internet también ha permitido que las agencias ganen visibilidad.

Ahí estoy luchando para que la agencia se convierta en un medio más de consulta. Es difícil porque la gente no está acostumbrada a eso. En eso está mi trabajo ahora: que Europa Press Madrid se convierta en un medio más de referencia. Ahí nos están ayudando mucho las redes sociales.

Sin embargo, le ha perjudicado por otro lado en el tema de la inmediatez. Ahora mismo, cualquiera puede estar en un sitio y tuitear y ser más rápido que tú.

– La crisis continúa castigando al periodismo local y regional con la desmantelación de delegaciones por los grandes medios, sin embargo también se están creando muchos medios digitales de ámbito local… ¿Es un buen momento para hacer periodismo local?
Es muy buen momento. En Madrid han salido bastantes digitales impulsados por profesionales con mucha experiencia, con muchísimas ganas, pero les falta el último empujón que es la financiación, que cuesta, precisamente por el momento en el que estamos.

– A menudo se critica la poca distancia que los periodistas tienen de los políticos. ¿Está de acuerdo? ¿Hay más amiguismo entre políticos y periodistas en la información local?
Hay poca distancia, y cuanto más cercanía hay, peor. En un ayuntamiento pequeño es muchísimo más difícil trabajar que en uno grande. Al final, muchas veces el político, y a lo mejor el periodista también, se confunden y se piensa que esa cercanía le permite al político pedirte una serie de cosas que no.

La periodista, tras la entrevista. Foto: Pablo Vázquez / APM


– ¿Cómo se lucha contra eso?

Teniendo muy claro dónde está él y dónde estamos nosotros, aunque a veces sea muy difícil. Queda muy bien decir “la libertad de expresión es lo máximo y hay que defenderlo”. Luego hay muchísimas otras cosas que influyen. Recuerdo el primer día que recibí una llamada de un gabinete de comunicación quejándose de que no les había gustado el enfoque que le había dado [a una información]. Me indigné. Colgué superindignada y me miraron [mis compañeros] como diciendo “bienvenida porque estas llamadas las vas a seguir recibiendo”. Luego pensé: “si las estoy recibiendo, es porque estaré haciendo bien mi trabajo, porque no les gusta ni a unos ni a otros”.

– Además de la cercanía con el poder, ¿qué otros errores estamos cometiendo o hemos cometido los periodistas?
A veces nos creemos el ombligo del mundo. Hay muchísimo ego y eso no me gusta. También depende de las categorías. Por ejemplo, cuando íbamos los de Local a un acto de Nacional éramos como los "pringaíllos". Reivindicaba que de "pringaíllos" nada. El egocentrismo que tenemos deberíamos bajárnoslo un poquillo.

Luego, también, otros error, a lo mejor no de los periodistas, es que ahora todo el mundo se piensa que puede hacer información. Y no, hay que tener una preparación y saber lo que se está haciendo porque no puede hacer periodismo cualquiera.

¿Es necesario hacer autocrítica?
Soy exigente conmigo misma. Cada día tenemos que aprender de los de arriba y de los de abajo, y hacer autocrítica todos los días.

– ¿Qué recomendarías a esos que ahora están estudiando Periodismo?
Que no paren de trabajar. El estudiante que se dedica solo a estudiar no sabe en qué profesión se ha metido. Desde el primer año hay que buscar prácticas, moverte, porque, si no, luego puedes tener un pedazo de currículum académico pero como no hayas estado en la calle no te sirve de nada. A veces, me llegan estudiantes con una formación superbuena pero no saben enfrentarse a un suceso en la calle o hacer una entrevista. Eso se aprende, pero no lo dejes para cuarto de carrera, empieza desde primero.

– Finalmente, ¿qué significa para usted este Premio APM al Periodista Especializado en Madrid del Año?
Para mí ha sido una alegría enorme porque no me lo esperaba. También ha sido un reconocimiento al trabajo de las agencias, que es anónimo siempre. Ni los ciudadanos saben el trabajo que tenemos y, a veces, ni los propios compañeros. Para mí ha sido el reconocimiento del trabajo que hace la agencia y de mi equipo. No me olvido que detrás de mí hay un equipo de ocho personas, más luego los corresponsales que están todo el día y lo dan todo. Somos un equipo y son como mi segunda familia.

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