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Oreja para un Iván Fandiño que no se anda con contemplaciones

La Infanta Elena presidió la tradicional Corrida de la Prensa.

 

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Miércoles, 16 de mayo de 2012. Corrida de la Prensa, organizada por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). No se llenó la plaza en una tarde calurosa. Acudió al festejo la Infanta Doña Elena de Borbón, acompañada por la presidenta de la APM, Carmen del Riego.
Incidencias: Se guardó un minuto de silencio en memoria de Joselito “El Gallo”, que murió en la plaza de toros de Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920. Los caballos de picar salieron a picar con ambos ojos tapados.
Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito.
Asesor: D. Fernando Ruiz García.
Delegado gubernativo: D. José Cabezas Porras “Joselito Calderón”.l
Veterinarios: D. Carlos Fernández Zapata, D. Francisco Javier Horcajada García y D. Secundino Ortuño Martínez.

Toros de El Montecillo (procedencia Juan Pedro Domecq y Díez), grandes, bastos, y desiguales de presentación, con más de cien kilos de diferencia en la báscula. Hubo cuatreños, cinqueños y un sexto a punto de cumplir los seis años. Mansos y descastados.
-Primero: “Enrrollado”, nº 43, nacido en octubre de 2007, castaño bragado meano, 515 kg. Con la casta justa para defenderse, huido, buscó tablas y se refugió en ellas. Silencio en el arrastre.
– Segundo: “Ilustrado”, nº 13, nacido en octubre de 2007, burraco, 542 kg. Falto de fuerzas y de casta. Se empleó en la primera vara pero derrotando y cumplió en el segundo picotazo. Tuvo un “suave” pitón izquierdo. Toro de carretón. Silencio en el arrastre.
– Tercero: “Renacuajo”, nº 40, nacido en octubre de 2001, castaño, 532 kg. Falto de casta. En la primera vara trasera se revolvió. En la segunda, también trasera y en la otra paletilla, derrotó en el peto. Inició repitiendo con más genio que casta, pero cuando se desengañó se fue suelto y acabó buscando tablas. Silencio en el arrastre.
– Cuarto: “Codiciado”, nº 8, nacido en enero de 2008, castaño bragado meano, 635 kg. Tomó dos varas traseras. En la primera derrotando sin fijeza y buscando la retaguardia del caballo. La segunda, al paso. Altivo de cabeza y con tendencia a derrotar, repartiendo tarascadas y tornillazos. Sin clase. Silencio en el arrastre.
– Quinto: “Imperdible”, nº 38, nacido en enero de 2008, castaño bragado meano, 543 kg. Gran desorden en el tercio de varas. Recibió un picotazo en terrenos de puerta de caballos y salió huido y manseó. Tras otro picotazo, el Presidente cambió el tercio. Sin clase, sólo buscó quitarse la muleta de delante. Silencio en el arrastre.
– Sexto: “Desconocido”, nº 58, nacido en agosto de 2006, castaño, 622 kg. Desmontó al picador en un primer encontronazo de latiguillo contra el caparazón y salió huyendo. En la segunda vara trasera derrotó en el peto. Algunas palmas en el arrastre por parte del público, que no del aficionado.

Se anunciaron como sobreros ejemplares de Salvador Domecq (1º) y Couto de Fornilhos (2º):
– “Droguero”, nº 3, nacido en marzo de 2007, colorado chorreado, 549 kg.
– “Embaixador”, nº 4, nacido en noviembre de 2007, castaño, 619 kg.

 

Matadores:
Manuel Jesús “El Cid”. De azul pavo y oro. Estocada trasera, tres descabellos, silencio. Pinchazo, trasera desprendida, dos descabellos, aviso, silencio.
César Jiménez. De rosa y plata. Trasera desprendida, aviso, un descabello, silencio. Tres pinchazos y menos de media estocada. Silencio.
Iván Fandiño. De lila y oro. Pinchazo hondo y caído a toro arrancado y segundo pinchazo hondo con las tres o cuatro zancadas que han sustituido desde hace tiempo al volapié, un aviso y descabello. Estocada baja, una oreja.

Despedida: palmas para Fandiño.

Picadores:
1er toro: Juan Bernal. Dos varas traseras; en la segunda señaló.
2º toro: Francisco Javier González. Primera vara muy trasera. Un segundo picotazo también trasero.
3er toro: Pepe Aguado. Dos varas traseras, una en cada paletilla.
4º toro: Manuel Jesús Ruiz. Dos varas traseras.
5º toro: Victoriano García “El Legionario”. Dos picotazos.
6º toro: Rafael Agudo. Fue desmontado de latiguillo en la primera vara y colocó una segunda trasera.

Banderilleros:
Destacó en el quinto toro un digno par de Jesús Arruga. Y en el sexto, un buen segundo par de Roberto Martín “Jarocho”.

16 de mayo de 2012. J. Rivera.

Perplejidad entre los aficionados y los propios periodistas. El día 8 de mayo, la empresa Taurodelta emitió un comunicado de prensa informando de que ya eran 11 los festejos que habían agotado billetes; el del día 16, uno de ellos. Pero, ayer, día 16, no se llenó; el tendido 5 estaba prácticamente vacío y se veía cemento en el 4 y en el 6. Misterio…, o no… Y el 15, San Isidro, y anunciado también en “el cartel” de dicho comunicado, ocurrió lo mismo. Simple dato para una reflexión que también es muy simple.

Las suaves verónicas con las que “El Cid” recibió al primero hicieron concebir esperanzas. Quitó luego por chicuelitas César Jiménez. Y hasta ahí. Tres intentos con la mano derecha por parte de “El Cid” y el toro se le fue a tablas. Se cambió la franela de mano –la suya, la izquierda- y le arrancó solo tres naturales -el mejor, el último- porque le desarmó en ese afán que tenía el toro por quitarse la muleta y perderla de vista. Pegado a tablas le sacó el matador tres pases más con la derecha antes de que el toro se rajase y buscase la puerta de toriles. Allí finalizó “El Cid”, con la zurda, el intento de faena, pegado a las tablas. Lo intentó sacar de nuevo a los medios, pero el toro buscó la madera y el torero el acero. En la suerte contraria, la estocada cayó trasera; tres descabellos y silencio.

Intentó el toreo a la verónica César Jiménez en el segundo. Fandiño quitó por gaoneras embarulladas pero jaleadas por el público, que no aficionado; son dos conceptos distintos. A pies juntos y con la mano derecha inició faena César para sacar al toro a los medios. Mano izquierda y toro de carretón, noble. Pero no estaba entrenando, estaba en la Monumental de Las Ventas y en San Isidro y, desde el tendido, le llegaron las primeras llamadas al orden sobre su colocación. Cambió de mano, pero no de sitio, y le dijeron: “estás fuera”. El carretón burraco seguía entrando con suavidad y los aficionados no estaban de acuerdo en los terrenos que pisaba el de luces. Vuelta a la zurda y a ese buen pitón izquierdo, y vuelta al mismo aviso: “Sigues fuera”. Y otra serie más con la izquierda y un bis de los que pasan por taquilla. Y otra con la derecha, y segundo bis. Y ya tomó la espada para entrar al carretón en la suerte natural y le cayó trasera y desprendida. Un aviso desde el palco presidencial y descabelló. Silencio más que respetuoso.

Ya en el ecuador del festejo, Iván Fandiño intentó estirarse con el capote sin conseguirlo. El toro se “enteró” en el primer par de banderillas y buscó en el segundo y en el tercero. Fandiño lo citó de lejos y en los medios con la diestra, y el toro llegó al trapo rebrincado y repartiendo derrotes en cada embestida. Intentó cogerlo de nuevo de largo, en una segunda serie, y el toro salió suelto. La viveza inicial se transformó en un momento en mansedumbre. Tras la vuelta de campana del animal, Fandiño inició una tercera serie con la derecha, pero se le rajó el cornúpeta en el primer pase y se le fue a tablas. Insistió el coleta y acabaron los dos junto al estribo, uno con su mansedumbre y el otro con su espada. A toro arrancado, pinchazo hondo y caído en la suerte contraria. Segundo intento desde más lejos, cuatro zancadas y nuevo pinchazo, esta vez más hondo. Aviso y descabello.

Mamotretos bicornes
Un cuarto toro grandote, basto de pezuña y cornalón despertó aplausos por ello. La explicación está en que los aficionados están abandonando Las Ventas. El porqué, a preguntar a “los maestros armeros”: la Comunidad de Madrid y la empresa que gestiona el coso, Taurodelta. El toro lanzó derrotes a diestro y siniestro a los de los repullos. “El Cid” intentó acoplarse en las dos primeras series sobre la mano derecha, y en las dos siguientes “lo intentó” el toro a base de más derrotes y tornillazos. En la quinta, el matador quiso embarcar esta falta de clase que le salía al animal a raudales por la testuz, en forma de continuas tarascadas. El toro era pronto, pero solo tenía eso, junto a la inagotable variedad de derrotes. Lo colocó en la suerte contraria, luego en la natural, de nuevo en la contraria, y pinchó con la espada. Ahora “le tocaba” al natural, pero volvió a cambiar de opinión y optó por la contraria; estocada trasera y desprendida, más dos descabellos, más un aviso, y ya el toro se echó.

Otro toro grande, el quinto, con un pitón izquierdo casi cornipaso. Tampoco vimos capa. Brindó César Jiménez a la Infanta Elena, unos pitaron y otros aplaudieron. Y se fue hacia el astado, lo sacó a los medios y se llevó la tela a la zurda para nada, para tantear más. De nuevo a la mano derecha y volvieron a recordarle desde el sol el asunto del sitio, la colocación, la muleta… Bueno, pues cambió de mano, pero el toro ya solo quería quitarse la roja de la cara. Así que César cambió de nuevo de mano y se la quitó del hocico para alternarla en sus “costaos” antes de irse a por la espada. Y la espada consistió en: suerte contraria y pinchazo, suerte contraria y segundo pinchazo, suerte contraria y tercer pinchazo, suerte natural y casi media estocada; el toro dobló. Silencio.

Último de la tarde. Un percherón de dehesa, un mamut de lidia, bien armado, que levantó murmullos. Y Fandiño que lo cogió sin contemplaciones. Lo enganchó en la primera serie sin tanteos, sin titubeos. Lo había parado. La segunda tanda de derechazos fue “perfecta”, limpia. Lo había templado. Y le daba la distancia de cite, y le daba “aire”. Y el toro se desplazaba. Se cambió el paño a la izquierda y lo volvió a citar a media distancia, pero por ese pitón el toro no iba igual. Escarbó, se le coló y rebrincó. Y él insistió con firmeza, incluido un parón. Y volvió a la derecha, más serio aún, ante dos miraditas del toro que le midieron y ante un par de intentos de buscarle la barriga. Y el toro levantó la cabeza, le miró de frente y se paró. Se rindió. En la suerte contraria entró Fandiño a por todo. La estocada cayó baja, pero el toro rodó de inmediato y los pañuelos salieron de los bolsillos fáciles. Una oreja.
Palmas de despedida y agradecimiento para Iván Fandiño al cruzar el ruedo y cerrar una tarde de seis mamotretos que debieron pasar el reconocimiento “en carne y al peso” y no por trapío, “ese conjunto de caracteres de apreciación visual que hacen juzgar su estampa”. Presidente y veterinarios pueden recordar esta definición leyendo la enciclopedia de “El Cossío” o, por ejemplo, a Santos López Pelegrín “Abenamar” y su obra “Filosofía de los toros”, publicada en 1842. Ayer, desde luego, no se acordaron de ella. Lo dicho, mulos con cuernos, alguno tirando hasta coces; sólo les faltó rebuznar… que, a este paso, lo llegaremos a ver en esta plaza. Mal lote para “El Cid” que sigue campeador, con “m”; está en la plaza por allí y por allá, pero no donde tiene que estar: ahí. César Jiménez también sigue tirando líneas y dejando pasar por su lado -nunca mejor dicho- oportunidades, aunque sean pequeñas. Sin embargo, Fandiño en sus trece: en cuanto ve la mínima va a por ella.
 

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