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Periodistas y expertos coinciden en que hay que informar sobre el suicidio, pero con responsabilidad y sin sensacionalismo

Periodistas y expertos coinciden en que hay que informar sobre el suicidio, pero con responsabilidad y sin sensacionalismo
Jornada “Suicidio en los medios: el debate pendiente”. Foto: ANIS

Periodistas y expertos coinciden en que los medios de comunicación deben abordar los casos de suicidio y dejar a un lado la creencia instalada durante años de no informar sobre esa conducta para evitar el efecto llamada. La Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) organizó el 7 de octubre la jornada “Suicidio en los medios: el debate pendiente” en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

El encuentro, moderado por la presidenta de ANIS, Graziella Almendral, sirvió para establecer criterios sobre si es o no pertinente informar sobre el suicidio y cómo se deben cubrir este tipo de informaciones. Javier Ayuso, coordinador del Servicio de Información de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, partió de la idea de que “lo que no sale en los medios de comunicación parece que no existe”, por lo que cree que para que este problema deje de tener índices altos, “lógicamente hay que hablar de ello, hay que visualizarlo”. La clave, añadió, está “en cómo lo visualizamos: No podemos hablar de los casos de suicidio como un suceso más”. Ayuso apuntó que es fundamental tener mucho cuidado en este tipo de informaciones “con qué se dice y cómo, porque se puede fomentar en aquellas personas que tienen la idea”.

Es importante siempre dar una salida o una solución

“Las evidencias nos van confirmando que es bueno hablar de suicidio”, comentó Pilar Aparicio Azcárraga, directora general de Salud Pública y Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, quien al igual que sus compañeros de mesa mostró la necesidad de informar sobre esta conducta para conseguir que desciendan los casos. Aparicio puntualizó que es importante que se haga de forma responsable, “no tratar la información de forma sensacionalista” y, particularmente en casos tan sensibles como este, “es importante siempre dar una salida o una solución”. Considera fundamental informar “qué tipo de recursos tienen estas personas para solventar esta situación difícil” y “no describir el método específicamente, ni con fotos ni con ninguna otra representación, para que no pueda servir de efecto llamada”. Pilar Aparicio también recomendó no tratarlo “de forma repetitiva” y establecer enfoques positivos, como por ejemplo presentando “personas que consiguen superar esa situación”. También aconsejó “no simplificar”, porque “suelen tener siempre una causa compleja”.

El psiquiatra José Luis Pedreira Massa puntualizó que el suicidio no es un trastorno, sino “una conducta, que es prevenible”. Pedreira apuntó que este matiz ofrece vías a los medios de comunicación para tratar este tipo de informaciones. En la misma línea que sus compañeros de mesa, hizo hincapié en la necesidad de evitar el alarmismo, así como no informar sobre “el método por el cual se ha llevado a cabo la conducta suicida”. Es importante, añadió, “que se plantee sobre todo una vía de salida”. En este punto, agregó, cobra importancia la labor preventiva, así como hablar de “los rescatadores”, es decir, “dónde puedes acudir cuando se te viene a la cabeza la idea”, como puede ser el Teléfono de la Esperanza.

Para Guillermo Lahera, secretario general de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), forma parte de esa prevención de la que hablaba Pedreira el hecho de “informar sobre el suicidio claramente y nítidamente”, pero siempre “evitando el sensacionalismo, el morbo y los detalles escabrosos”. Para Lahera, es importante que el periodista antes de informar empatice “con la persona fallecida, la familia y allegados -que están sufriendo una auténtica tragedia-, así como con las poblaciones vulnerables y con riesgo de suicidio”. El secretario general de la SEPB advirtió de que “algunas noticias con un tratamiento erróneo y poco profesional pueden servir de desencadenante”. Por ejemplo, añadió, “en el suicidio del actor Robin Williams se dieron detalles como el método, la eficacia del método o sobre el diagnostico”, algo que consideró es incorrecto porque “el suicidio es multifactorial”.

Es curioso que después del suicidio de mi hija, nos enteráramos de que en su instituto era el sexto caso en seis años

El debate también contó con la presencia de un superviviente. En este caso con José Carlos Soto Madrigal, superviviente de suicidio de su hija, quién destacó la importancia de contar con buena información “para que no pase lo que nos pasó a nosotros”: “Era un tema tan escondido, tapado, que no conocíamos nada alrededor del suicidio y no sabíamos lo que teníamos que hacer”. Habló de la existencia de un “manto de silencio” sobre la conducta suicida, en parte propiciada por la prensa por su misión de informar. “Es curioso -añadió-, que después del suicidio de mi hija, nos enteráramos de que en su instituto era el sexto caso en seis años y que nunca nos hubiéramos enterado de nada, que nadie hubiera hablado con esos jóvenes y que no los hubieran tratado como supervivientes por haber perdido a un compañero”. Soto Madrigal instó a los medios a informar bien para que la sociedad cuente con datos, conozca esta problemática y evitar así que “alguien cercano muera por suicidio”.

El suicidio, desde los medios

El no informar sobre el cómo fue el punto de fricción entre expertos y periodistas. Isabel Otero, periodista de TVE, señaló que los medios sí tienen que responder al cómo, pero “sin dar detalles que puedan llevar a la imitación ni dar consejos para que sea más fácil”. Reconoció que se trata de un tema complicado y que cuando se produce “siempre valoramos cómo se informa”. Otero respaldó la idea aportada por Pedreira Massa de indicar un teléfono en las informaciones sobre suicidios, al igual que se hace con casos de violencia de género. Ana Alfageme, periodista de El País, también recalcó en los debates internos que se producen en las redacciones cuando sucede una conducta suicida. Al respecto, sugirió “formar e informar a nuestros periodistas para que ante cualquier información que tenga que ver con el suicidio sepan qué hacer”. A parte de indicar los teléfonos, otra propuesta realizada por Alfageme fue “informar de las estadísticas que ilustran la salida del problema”, así como “exigir a los poderes públicos las estrategias contra el suicidio”.

Por su parte, la periodista de Onda Cero Belén Gómez del Pino mostró su reparo a que los medios tengan la tarea de prevención hacia el suicidio. La periodista defendió que la función de los profesionales de la información está en el tratamiento que se les da a esos sucesos: “sí que tenemos la responsabilidad de lo que contamos, de contarlo adecuadamente, con sensatez y con las fuentes correctas”. En el caso reciente de Blanca Fernández Ochoa, ejemplificó Gómez del Pino, “se ha contado muy mal porque se le ha dado un aire romántico, en la montaña, que no es correcto. Ahí sí podemos influir los medios de comunicación aportando la sensatez”.  Para la periodista de Onda Cero, la función de prevención recae más en las Administraciones Públicas, algo en lo que coincidió con Pilar Aparicio, quien quiso añadir que los medios pueden aportar una actitud preventiva “contando bien la noticia”, pero que su función no es la prevención.

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