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Martín Caparrós, distinguido con el título de doctor ‘honoris causa’ de la Universidad de Buenos Aires

10/07/2025

12:31

Escrito por: APM

Es socio de la Asociación de la Prensa de Madrid y desde hace más de doce años reside en esta capital.

Martín Caparrós, sentado en el centro, con el título de doctor 'honoris causa'. Foto: UBA Noticias

El periodista y escritor Martín Caparrós, socio de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), ha recibido el título doctor honoris causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en un acto llevado a cabo en la Facultad de Filosofía y Letras.  Se trata del máximo reconocimiento honorífico que concede la institución a personas destacadas por contribuciones en sus respectivos campos.
El escritor y cronista, que vive en Madrid hace más de doce años, tiene esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Su aparición en silla de ruedas en el aula 108 para recibir esta distinción, desencadenó una gran ovación de los asistentes.

El evento, presidido por el rector Ricardo Gelpi, el decano Ricardo Manetti y la vicedecana Graciela Morgade, contó con la presencia de figuras del ámbito literario y periodístico como Daniel Guebel, encargado de la laudatio, y los escritores Cristian Alarcón, Josefina Delgado, Martín Sivak y Paula Pérez Alonso. También asistieron la madre de Caparrós, Martha Rosenberg, su pareja Marta Nebot, el jurista Roberto Gargarella, el editor Ignacio Iraola y el dibujante Rep.

En su discurso, hizo una reflexión sobre el vínculo entre su vida y el destino del país para trazar un paralelismo entre su propio recorrido y el devenir argentino.

Exilio forzoso

En 1974, inició sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, que debió interrumpir por el exilio forzoso en 1976, y que retomó en la Universidad de París, donde se licenció en Historia. De regreso en la década de 1980, comenzó a publicar novelas y a dar clases en la UBA, en la cátedra de Nicolás Casullo. Sobre su renuncia, relató: “Renuncié una tarde en que entendí que mi salario de ese mes ya no llegaba a los cuatro dólares y no quería ser cómplice de esa ficción menemista según la cual el Estado argentino pagaba la educación de sus jóvenes; ni siquiera me compraba una camisa”.

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