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Los grupos de comunicación españoles suspenden en transparencia

Los grupos de comunicación españoles continúan “sin ser conscientes de los riesgos que afectan a su credibilidad e independencia editorial”. Esta es una de las primeras conclusiones extraídas de la segunda edición del informe ‘Primera plana’, elaborado por la Fundación Compromiso y Transparencia, y presentado en la mañana del 7 de mayo. La presidenta de la fundación, María López-Escorial, señaló que “nuestras empresas de comunicación, cotizadas y no cotizadas, están muy lejos de cumplir las prácticas mínimas de transparencia y de buen gobierno que les permitan gestionar adecuadamente los riesgos que puedan afectar a su credibilidad e independencia editorial”.

Elena Herrero-Beaumont y Javier Martín Cavanna, autores del informe Primera plana. Foto: Miguel Berrocal / APM

Los resultados de dicho estudio son claros: ninguno de los 21 medios analizados obtiene la calificación de “transparente”. Son los grupos Atresmedia y Prisa, -con 18 y 17 puntos, respectivamente- los que alcanzan mejor puntuación, aunque se quedan lejos de la calificación mínima requerida (24 de 38 puntos) para ser considerados transparentes. De las empresas cotizadas, destaca por “opaco” el Grupo Unidad Editorial.

La segunda edición del informe Primera plana, elaborada por Elena Herrero-Beaumont y Javier Martín Cavanna, analiza aspectos como las prácticas de transparencia y buen gobierno orientadas a proteger la credibilidad e independencia editorial de los principales 21 grupos de comunicación españoles, cotizados y no cotizados.

Las empresas no cotizadas, las más opacas

Los resultados del estudio evidencian la gran diferencia entre la información que hacen pública en su web los grupos cotizados y no cotizados, en parte por las distintas exigencias legales, puesto que los grupos cotizados están obligados legalmente a informar de diferentes aspectos, mientras que para los no cotizadas es de carácter voluntario, apuntó Martín Cavanna.

El hecho de que las empresas no cotizadas no estén legalmente obligadas a publicar determinada información, advierte el informe, “no puede servir para justificar la extrema opacidad que muestran en todo lo referente a sus políticas y prácticas”. Ninguno de los dieciséis grupos analizados obtiene una puntuación superior a cuatro puntos y más de la mitad (9) registran cero puntos: Cope, El Punt Avui, Intereconomía, Planeta, Prensa Ibérica, Promicsa-Diari de Tarragona, Segre, El Confidencial, El Español y La Voz de Galicia.

Transparencia en los ingresos publicitarios

En el área de la finaciación de las empresas peridísticas, Elena Herrero-Beaumont destacó el hecho de que los medios no suelen proporcionar información sobre los ingresos publicitarios que reciben. De hecho, comentó que “ningún medio especifica el porcentaje de ingresos que representa un anunciante en concreto”. Sin embargo, algunos cumplen de manera parcial cuando se trata de informar sobre los ingresos procedentes de la publicidad institucional.

Herrero-Beaumont informó de que solo el 20% de las empresas cotizadas cumplen de forma parcial, destacando el caso de Atresmedia, y, en el caso de las no cotizadas, eldiario.es, que “es la única empresa que identifica las becas y subvenciones que reciben para proyectos puntuales, pero no lo hacen de manera total e íntegra porque no sabemos de quiénes las reciben, su cuantía o qué porcentaje representa sobre los ingresos totales”.

Elena Herrero-Beaumont y Javier Martín Cavanna. Foto: Miguel Berrocal / APM

 

En lo que respecta a la transparencia de los contenidos editoriales patrocinados o de pago, conocidos como branded content, Elena Herrero-Beaumont señaló que este tipo de contenidos “están siendo los nuevos anuncios o la nueva manera de anunciarse” en los medios de comunicación. Por este motivo, advirtió de la importancia para los medios de contar con directrices al respecto “donde se especifique qué hay detrás de ese contenido patrocinado”. “No publicar una política de branded content nos parece arriesgado porque los lectores no saben bien qué están consumiendo y los periodistas pueden verse obligados a desarrollar contenidos editoriales bajo las exigencias del propio anunciante”, advirtió. Sobre este aspecto, el 40% de las cotizadas cumplen con el criterio de distinguir o etiquetar los contenidos editoriales patrocinados, mientras que ninguna de las no cotizadas “ha hecho pública una política concreta y detallada”, informó Herrero-Beaumont.

En términos generales, el estudio evidencia que las empresas periodísticas tiene aún mucho trabajo por hacer para poder ser consideradas transparentes. Al respecto, la presidenta de Fundación Compromiso y Transparencia, María López-Escorial, apuntó que el mayor reto que afrontan los grupos de comunicación “es reforzar el compromiso de sus propietarios y editores para defender y promover los valores de la independencia y la credibilidad”. Así, el estudio incluye diez recomendaciones o buenas prácticas orientadas a que las empresas periodísticas puedan fortalecer su credibilidad e independencia editorial:

 Recomendaciones
1. Informar con transparencia sobre quiénes son los titulares de su propiedad, hacer públicos los vínculos que puedan afectar a su independencia editorial y arbitrar medidas para gestionar los conflictos de intereses.
 2. Hacer públicos los vínculos de sus titulares que puedan afectar a su independencia y credibilidad editorial.
 3. El órgano de gobierno debe reflexionar sobre la adopción de medidas más eficaces para blindar su independencia y credibilidad editorial.
 4. El proceso de selección de consejeros resulta clave para asegurar que los valores de credibilidad e independencia editorial serán protegidos al más alto nivel.
 5. Debe incluirse, entre las competencias específicas del órgano de gobierno, su responsabilidad para supervisar los riesgos asociados a la indepdencia y credibilidad editorial.
 6. Los informes de sostenibilidad, de responsabilidad corporativa o de información no financiera deben incluir un capítulo específico en el que se identifiquen, analicen y expliquen las medidas adoptadas para gestionar los riesgos que puedan afectar a la credibilidad e independencia editorial.
 7. Desarrollar o adoptar un código deontológico o estatuto de redacción y hacerlo público para que puedan acceder todos los grupos de interés: lectores, sociedad civil organizada e inversores y accionistas.
 8. Se ha producido una mejora en el área de creación y divulgación de contenidos gracias al compromiso de dos cabeceras (El País y El Mundo) con la iniciativa del Trust Project, analizada en este informe.
 9. Los medios deben ser transparentes en el etiquetado de los branded content comunicando con claridad a sus lectores las condiciones y características de este tipo de colaboraciones.
 10. Los códigos deontológicos y las iniciativas como el Trust Project deberían reforzarse con sistemas de control que verifiquen el grado de cumplimiento de los criterios recogidos en esos códigos o iniciativas.

 

Descárgate aquí el informe Primera plana

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