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La insolvencia económica y la precariedad laboral, acicates de la pérdida de independencia de los medios españoles

David Alandete, Alfonso Sánchez y Jesús Maraña. Foto: P. Vázquez / APM

“La eficacia de las presiones y el peso de la autocensura son inversamente proporcionales a la solvencia económica del medio”, afirmó Jesús Maraña, director editorial de InfoLibre, durante el XIX Laboratorio de Periodismo de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), celebrado el 27 de mayo en la sede de la APM. Maraña señaló dos factores potenciadores de la pérdida de independencia en el panorama mediático español: el hecho de que la propiedad de algunos medios haya pasado a los acreedores y la precariedad de los trabajadores. “Cuantos más empleos precarios, peor pagados y menos protegidos, más campo para la autocensura y las presiones”, explicó el también directivo de la APM.

En este punto coincidió con Alfonso Sánchez, vicesecretario de la APM y moderador del Laboratorio, quien estimó que se ha instalado en las redacciones españolas el miedo a perder el empleo, lo cual puede provocar autocensura.

Asimismo, Maraña lamentó la opacidad en el reparto de la publicidad institucional y dejó un gran hueco para la autocrítica al responsabilizar en gran parte a los periodistas del descrédito de la profesión: “Para que recuperemos el negocio del periodismo, lo primero es recuperar la credibilidad, luego habrá que recuperar la solvencia”.

“Nuestra credibilidad está bajo mínimos, y nos lo hemos ganado”, aseguró Antonio Maestre, colaborador de La Marea y La Sexta. “Los grandes medios están intentando influir y no informar”, lo que ha provocado “una separación radical de los intereses de los ciudadanos y los de los medios de comunicación”. “Todos somos dependientes, y hay que pensar de quién lo somos: de los lectores o del poder”, añadió. E instó a la APM a que censure de una manera proactiva a los profesionales que falten a la verdad.

De proyectos sociales a megalomanía multimedia
Para interpretar la menor resistencia ante las presiones en los medios, según José Antonio Zarzalejos, colaborador de “La Vanguardia”, El Confidencial y la Cadena SER, es necesario exponer las razones de la debilidad de las actuales editoras de medios; y, para ello, hay que retrotraerse “muy atrás”, fundamentalmente a los años 90, cuando comenzaban la expansión accionarial de los grupos multimedia y las sustituciones de editores tradicionales por gestores que convirtieron “proyectos sociales en grandes negocios con retornos importantes para sus accionistas”. “Se ha confundido el sistema de ingresos, basado principalmente en la facturación publicitaria, que está muy concentrada, y, además, se va hacia el sistema de patrocinios, lo que aumenta la vulnerabilidad a las presiones”, argumentó. Así pues, “es preciso urgentemente un proceso de redimensión” en las empresas mediáticas españolas, corrigiendo “la megalomanía de los grandes grupos”.

José Antonio Zarzalejos, Pablo Muñoz, Antonio Maestre y Alejandro Caballero. Foto: Pablo Vázquez / APM

Pablo Muñoz, periodista de “ABC”, criticó también “la disfunción de las salidas de las grandes familias de editores”, y sostuvo que la mayor presión que puede sufrir un periodista se produce cuando una información va en contra de los intereses empresariales de los propietarios del medio, porque “muchas veces se plantea si esa información le puede llevar a perder su trabajo”. “Y luego está la presión del propio compañero que te critica por esas informaciones en contra de la línea editorial”, agregó.

Recientemente, la Fiscalía de Madrid retiró la acusación contra Pablo Muñoz y Cruz Morcillo, también de “ABC”, por un supuesto delito de revelación de secretos en una información sobre Luis Bárcenas. El Ministerio Público había solicitado dos años y medio de cárcel para ambos periodistas. “El sistema judicial español es demasiado permisivo con este tipo de denuncias. Las querellas son ahora el pan nuestro de cada día” en el trabajo periodístico, dijo Muñoz.

La ley mordaza es una vergüenza, pero el panorama español no está tan mal como muchas veces se dice”, consideró David Alandete, director adjunto de “El País”. Recordó que “presiones ha habido siempre –a las cuales se ha unido la de los comentarios en redes sociales y noticias, apuntó–, pero los editores tenemos la obligación de crear un dique para que no lo lleguen al periodista”. Según Alandete, “no existe ningún contacto con el Consejo de Administración, y tenemos garantías internas como la institución del Defensor del Lector y un comité profesional”. En su opinión, “que haya bancos en la estructura accionarial no influye en la censura y autocensura”.

RTVE y la quimera de la independencia

Alejandro Caballero, presidente del Consejo de Informativos de TVE, declaró que “en nuestra redacción hay amenazas, despotismo y cosas peores”. La independencia en RTVE, a su juicio, es “una quimera, es decir, no existe”. En el Consejo de Informativos “no cejaremos en el empeño de que el presidente de la Corporación se elija por consenso de todos los partidos políticos”. Para Caballero, una radiotelevisión pública “liberada del control político” podría ser “un faro ético” para el resto de la profesión. Y concluyó: “Debemos decidir si queremos ser periodistas y ejercer como tal o vender nuestra independencia y hacer propaganda”.


Vídeo de la redifusión íntegra de este Laboratorio
Conclusiones de anteriores Laboratorios

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