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Díaz Nosty: ‘La presencia de la mujer en la prensa coincide con el nacimiento del periodismo moderno’

Acaba de salir al mercado el libro Voces de mujeres. Periodistas españolas del siglo XX nacidas antes del final de la Guerra Civil. Editado por Renacimiento, se trata de la última obra de Bernardo Díaz Nosty, periodista y director de la Cátedra Unesco de Comunicación de la Universidad de Málaga (UMA). El autor, a través de más de 600 páginas, rescata las biografías de alrededor de doscientas periodistas españolas que, en su tiempo, “rompieron moldes y buscaron espacios de igualdad”, dice.

Voces de mujeres es fruto de una prolija investigación documental “de tres años intensos de trabajo”, que ha permitido descubrir “muchas más periodistas de las que se creía que estaban activas en España”, comenta su autor. Hay una “memoria perdida”, no porque “se hayan enterrado o ninguneado”, sino porque “el tiempo lleva al olvido, y la vida de los periodistas es muy efímera. Es difícil recordar a periodistas, sean hombres o mujeres”.

“Hay experiencias en el libro interesantísimas”, como crónicas desde París y Nueva York, o historias de periodistas conocidas que publicaban en los periódicos de la época o creaban publicaciones. Fue un movimiento muy heterogéneo y diverso, también de pensamiento, de mujeres conservadoras, anticlericales, librepensadoras, algunas de ellas masonas. En él, “muchas coincidían en la necesidad de abrir un espacio nuevo para la mujer”, frente al que imperaba en la época y que quedaba reducido al hogar y al cuidado de los hijos. “Todas ellas se acercan al periodismo y proyectan de alguna manera su pensamiento acerca del papel de la mujer en la sociedad”, explica Díaz Nosty.

En estos años, a finales siglo XIX, ya se encuentran referencias del tipo “nuestra colega, nuestra compañera periodista… En la misma creación de la Asociación de la Prensa de Madrid [1895], está Jesusa Granda”, la única mujer entre los 173 fundadores de la APM, que era colaboradora del diario El Globo. Después de Granda, tuvieron que pasar diez años hasta el ingreso de otras mujeres, entre ellas Carmen de Burgos “Colombine”.

Bernardo Díaz Nosty, autor de “Voces de mujeres”.

En España, cuenta Díaz Nosty, la incorporación de la mujer “fue más lenta, más tardía, pero no por ello dejan de existir periodistas fantásticas: periodistas ingeniosas, creativas, que escribían muy bien”. El autor destaca a algunas con una “biografía apasionante”, como la vallisoletana Belén de Sárraga, librepensadora, o Soledad Gimeno, quien fundó un periódico en México y, al volver a España, “fundó otro”. También Patrocinio de Biedma y Eva Canel, dos periodistas conservadoras que “no forman parte de ese movimiento rupturista”, pero que “fueron reconocidas como las primeras periodistas en un sentido moderno del término”.

La presencia de la mujer en las redacciones de periódicos, sobre todo en Madrid y Barcelona, “se hace muy importante en los años 20 y 30” del siglo XX. “En estos años, casi todos los periódicos de Madrid tienen en su redacción a mujeres”, señala Díaz Nosty. Su aporte no es interesante solo por “la calidad de sus trabajos, sino porque renuevan los géneros periodísticos”. El autor señala que “la presencia de las mujeres en la prensa coincide con el nacimiento del periodismo moderno”: “Compiten en igualdad con los hombres en la calidad, en el atractivo de los textos y en el aplauso de los lectores”, resalta. Las mujeres aparecen “siempre liderando o compartiendo el liderazgo del periodismo con sus colegas”.

Esta etapa acabará con la Guerra Civil española y la dictadura franquista. Sin embargo, fue durante la guerra cuando las mujeres comenzaron a dirigir periódicos de información general. Es el caso de María Luz Morales (La Vanguardia, Barcelona), Regina García (La Voz, Madrid), Anna Murià (Diari de Catalunya, Barcelona) y Matilde Zapata (La Región, Santander). Pero la realidad fue que la etapa de esplendor y progreso de la mujer “se corta radicalmente” y más de medio centenar son forzadas al exilio, algunas asesinadas por sus ideas y a otras “se las recluye en revistas dirigidas a mujeres, saliendo de los grandes periódicos”. También, muchas de las que acaban exiliándose “en el momento de regresar mueren en América Latina o Francia”.

No será hasta la Transición cuando las periodistas recuperen su presencia en la profesión. “Reaparece un núcleo de mujeres, cada vez más influyente, que genealógicamente conecta con las periodistas de la Segunda República, que es esa presencia viva y con criterios distintos a los masculinos”, afirma el autor.

Concepto amplio de periodista

Voces de mujeres rescata las figuras de 216 periodistas en el sentido más amplio del término: “Hay desde las que eran meras colaboradoras hasta aquellas que vivieron del periodismo”. Un ejemplo sería Emilia Pardo Bazán, escritora pero “con un recorrido larguísimo como periodista”. El autor aplica un concepto amplio de periodista en aquellas “más alejadas en el tiempo”, y uno más estricto en las fechas más recientes. En un principio, “el periodismo informativo no estaba tan implantado como pensamos, era más literario y las incursiones de las primeras mujeres están más en esa línea”. De ahí, iban realizando un acercamiento progresivo por medio de comentarios o crónicas en los periódicos de la época.

Al mismo tiempo, también se extiende a las mujeres el consumo de la prensa de información general. “Ya no es únicamente la sección de moda, hogar o belleza que desde el siglo XIX tenía su mercado, sino que es una mujer activa en la sociedad, que participa en política, que reclama el derecho al voto…”. Todo eso, agrega, “convierte a la mujer no solo en una periodista activa, sino en una lectora activa”.

Obra abordada sin mitificaciones

En Voces de mujeres se coaligan dos líneas de transformación: las mujeres y el periodismo. Todo ello abordado “sin mitificaciones ni mistificaciones”, avisa Díaz Nosty en la introducción del libro. En el proceso de investigación, advierte este que se ha encontrado con muchas inexactitudes, atribuciones falsas o, como lo califica, “problemas de verdad histórica”. “He encontrado, sobre todo en internet, una recuperación muy forzada de la memoria de determinadas mujeres”. Hay algunos casos, resalta, en los que eran tildadas como de “gran periodista o gran feminista” solo “por el hecho de ser mujer y, a lo mejor, la realidad era muy distinta”; o el caso de escritoras conservadoras a las “que ahora, con el paso del tiempo, se les pone la etiqueta de progresistas o mujeres antifascistas”, y también con fotografías que no se corresponden con las protagonistas”.

Díaz Nosty destaca la cantidad de periodistas que si no ignoradas, han sido poco valoradas tras el paso de los años. Gran parte del problema ha sido centrar la memoria en un núcleo reducido de mujeres, cuando hay muchas más, porque -argumenta el autor- “cuando reduces la memoria a un núcleo reducido, estás enterrando a las otras”.

Bernardo Díaz Nosty cuenta con una dilatada trayectoria como periodista e investigador. Licenciado en Ciencias de la Información y Ciencias Políticas, también es doctor en Ciencias Políticas (premio extraordinario) por la Universidad Complutense de Madrid, lugar, junto con la de Málaga, donde ha enseñado Periodismo como catedrático. Es autor de títulos de referencia, como La comuna asturiana. Revolución de octubre de 1934, La irresistible ascensión de Juan March o Historia del franquismo (con Daniel Sueiro); y sobre periodismo, como El déficit mediático, donde España no converge con Europa, Libro negro del periodismo en España (editado por la APM), La prensa en el nuevo ecosistema informativo, Diez años que cambiaron los medios, 2007-2017 o Periodismo muerto.

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