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‘Acoso en línea a periodistas: cuando los troles arremeten contra la prensa’, el nuevo informe de Reporteros Sin Fronteras

Que la publicación de ciertas informaciones provoque la propagación de mensajes de odio en internet “se ha convertido en el pan de cada día para muchos reporteros”, resalta Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su nuevo informe Acoso en línea a periodistas: cuando los troles arremeten contra la prensa, en el que muestra la magnitud de esta amenaza a la que se enfrentan los periodistas en la actualidad. El informe, que se ha realizado a partir de una investigación realizada durante seis meses en 32 países, analiza, ejemplifica y ofrece recomendaciones sobre este nuevo fenómeno mundial.

“Antes, se atacaba sobre todo a las redacciones. Hoy en día, se agrede a los periodistas, como personas”, señala el director de una redacción francesa entrevistado por RSF. En abril de 2017, el Consejo de Europa publicó Journalists under pressure: Unwarranted interference, fear and selfcensorship in Europe, un estudio sobre el acoso a periodistas en el que se concluía que el 40% de los entrevistados afirmaba haber padecido en los últimos tres años alguna forma de hostigamiento que “afectó su vida personal” y el 53% aseguraba haber padecido acoso en internet. Dicho estudio estaba basado en entrevistas a 940 periodistas de los 47 países miembros del Consejo.

Los profesionales más afectados por este fenómeno son los periodistas de investigación que abordaron temas molestos para los regímenes autoritarios, los grupos políticos o las organizaciones criminales. En abril de 2016, cuando salió a la luz el escándalo de los papeles de Panamá, el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, citó a cinco periodistas ecuatorianos que habían participado en la investigación y habían dado a conocer que personas cercanas al Gobierno estaban involucradas en este caso acusándoles de parcialidad. Desde entonces, estos periodistas fueron víctimas de una campaña de acoso en las redes sociales, recuerda RSF. Asimismo, la periodista venezolana Katherine Pennacchio padeció insultos y una campaña de descrédito en las redes sociales por haber denunciado que un pastor evangelista era uno de los empresarios venezolanos implicados en el escándalo de los papeles de Panamá.

Autocensura o desconexión para frenar el acoso

El acoso al que hacen frente algunos periodistas a través de las redes sociales está teniendo consecuencias para los profesionales a la hora de ejercer su trabajo. El estudio citado del Consejo de Europa advertía de que cuando los periodistas son acosados por abordar un tema, el 31% reduce la cobertura que le da; el 15% deja de tratar el tema; el 23% no publican determinada información, y el 57% no denuncia esta violencia.

Dichos efectos también se constatan en las entrevistas que ha realizado RSF a periodistas, en las que se afirma que algunos de estos, tras padecer campañas de descrédito, decidieron ser menos visibles en línea o se vieron empujados a la autocensura. El periodista argelino Abdou Semmar, quien recibió amenazas en internet -le dijeron que violarían a su hermana-, cuenta que “estos ataques en línea destrozaron nuestra vida familiar […] Reduje mi presencia en las redes sociales, ya no hablo de homosexuales, abordo menos temas sociales tabús para no darles armas a mis enemigos”. Incluso, en ocasiones, los periodistas se ven obligados a dejar su país. Fue el caso del periodista David Thomson, quien recibió numerosas amenazas de muerte por internet cuando investigaba las redes de yihadistas en Francia. En 2017 se vio obligado a exiliarse a Estados Unidos.

Reporteros Sin Fronteras alerta de que el hecho de ver cómo otros compañeros padecen la violencia tiene un efecto disuasorio y “puede hacer que los reporteros que no han sufrido acoso opten por no escribir sobre ciertos temas, considerados delicados, y por no difundir ‘demasiado’ este tipo de información en las redes sociales”.

El acoso en internet, una estrategia de desinformación

“El acoso en línea es un fenómeno que se propaga a escala mundial y que hoy en día constituye una de las peores amenazas para la libertad de prensa”, afirma Christophe Deloire, secretario general de Reporteros Sin Fronteras. “Encontramos que además de las guerras de la información entre países a escala internacional, hay depredadores del periodismo que han creado ejércitos de troles para perseguir y debilitar a aquellos que buscan dar cuenta de los hechos de manera honesta. Estos déspotas hacen que sus mercenarios agredan a los periodistas y les disparen en el mundo virtual de la misma manera en que otros lo hacen en las zonas de guerra”, añade.

Este fenómeno también está poniendo de relieve estrategias de desinformación llevadas a cabo por individuos aislados, grupos organizados o “mercenarios a sueldo de Estados autoritarios”. Un ejemplo reciente es lo ocurrido en las elecciones presidenciales de México, “donde las redes sociales se convirtieron en un nuevo campo de batalla”, recuerda el informe. Así, “bandas de troles emprendieron luchas a golpe de ‘hashtags’ masivos en las redes a favor de un candidato. Se logró constatar que estos aplausos virtuales provenían de programas informáticos. Como consecuencia, la difusión de información falsa afectó el debate público, ahogando los contenidos periodísticos y creando una asimetría en la información”.

También ocurrió con el referéndum de independencia de Cataluña el pasado mes de octubre. Alberto Escorcia, periodista de investigación mexicano especialista en el tema de la propaganda automatizada en internet, descubrió que en octubre de 2017 se enviaron tuits desde cuentas ubicadas en México con el propósito de influir en dicho referéndum. “Estas cuentas falsas se usaron para propagar información contra la independencia de Cataluña y para difundir noticias provenientes del sitio ruso RT”, recoge el informe de RSF. “En cierto modo se trataba de ‘spam’, pero difundido de forma masiva en un momento en que los ciudadanos debían pronunciarse, para influir en la opinión de quienes leían los mensajes”, dice Escorcia.

La desinformación masiva también puede ser orquestada por los Gobiernos. En India, señala el informe, los que el primer ministro, Narendra Modi, llama sus “yoddhas” profieren amenazas de muerte e insultan a los periodistas.

Consulta aquí el informe completo

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