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24 de abril: XIV Laboratorio de Periodismo de la APM sobre ‘Corresponsales de guerra’

 

 

 

 

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SIGUE EN DIRECTO EL ACTO AQUÍ 

“Esto es muy peligroso. Pero es importante. Se tiene que hacer”. Esta cita* de la fotoperiodista alemana Anja Niedringhaus, premio Pulitzer por su cobertura en 2005 de la guerra de Irak, ilustra perfectamente el trabajo del corresponsal de guerra.

Anja fue asesinada el pasado 4 de abril por un policía mientras se encontraba en Afganistán cubriendo las recientes elecciones de ese país. Fue asesinada como José Couso y Julio A. Parrado, muertos en la invasión de  Irak en 2003; como Ricardo Ortega, asesinado en 2004 en Haití; como Julio Fuentes, asesinado en Afganistán en 2001; Christian Poveda, abatido en El Salvador en 2009; Juantxu Rodríguez, caído en Panamá en 1989; Miguel Gil Moreno, muerto en Sierra Leona en 2000 durante una emboscada guerrillera; Luis Valtueña, asesinado en Ruanda en 1997,y como Jordi Pujol Puente, muerto el Sarajevo en 1992 mientras cubría la guerra en la antigua Yugoslavia; por citar únicamente a los periodistas, fotógrafos de prensa y camarógrafos españoles caídos en el ejercicio de la profesión en los últimos años.

De los peligros extremos a los que se expone el corresponsal de guerra saben también Ricardo García Vilanova, Marc Marginedas y Javier Espinosa, que han permanecido secuestrados durante seis meses en  Siria, hasta hace unos días, o Manu Brabo, uno de los dos Pulitzer españoles (el otro es Javier Bauluz), secuestrado durante unas semanas en Libia en 2011.

No es rentable enviar testigos a las guerras
¿Y qué hay de las condiciones de trabajo? El cronista de guerra está sufriendo también, y aumentados, los efectos del derrumbe del sistema de medios tradicionales y la consiguiente precarización y falta de condiciones. Lo editores españoles ya casi no invierten en enviar a nadie a la guerra, parece que no es rentable tener allí testigos de primera fila. Los que cuentan la guerra son cada vez con mayor frecuencia informadores ‘freelances’ a los que les puede la vocación, o el sentido aventurero, o la necesidad de adrenalina…

Lo expone del siguiente modo la periodista de guerra Mayte Carrasco: “¿Alguien lo comprende? ¿Hay alguien ahí? ¿Interesa a los medios o al público español? Lo digo porque cunde poco a poco la sensación de que ir a cubrir una guerra comienza a ser tan difícil como viajar a la luna, mientras que ver tu texto publicado en un medio español se ha convertido en una experiencia sobrenatural. Hay desinterés de los editores, racaneo a la hora de cubrir conflictos que en otros tiempos tendrían presencia obvia, despido y ninguneo de grandes firmas desalojadas de las redacciones a golpe de expediente de regulación de empleo…”

“Hay también una bajada radical de tarifas por pieza, lo cual conlleva un desprecio por la vida humana del que se la juega en paupérrimas condiciones en esos infiernos”, afirma Mayte Carrasco.

Otro miembro de la “tribu”, Antonio Pampliega, ofreció hace un par de años a un gran diario deportivo español un reportaje sobre una niña afgana boxeadora, que se preparaba para participar en los juegos Olímpicos de Londres. El diario le contestó que le había gustado mucho la historia, pero que no quería sus fotos, porque las tomaría de agencias, y que le publicaría una doble página con el reportaje en domingo sin pagarle nada, ya que obtendría reconocimiento a cambio. “Es lo más obsceno que a mí me ha dicho nadie…”, se quejó en aquel momento Pampliega.

Estas son hoy las penosas condiciones, y eso que el reportero de guerra es el “reclamo” de esta profesión; el que le da al periodismo esa aura legendaria a la que merece la pena aspirar, por la que merece la pena arriesgar, la idea fija que tienen incrustada en la cabeza muchos estudiantes de Periodismo.

Los cronistas de la guerra se consideran a sí mismos una “tribu”, una tribu huérfana hoy de editores, y huérfana también ya de padres tras la reciente desaparición de los maestros Manu LeguinecheEnrique Meneses.
 

Para hablar de las condiciones actuales de los “Corresponsales de guerra”, se celebrará el XIV Laboratorio de Periodismo de la APM el jueves 24 de abril, de las 19:00 a las 21:00 horas, en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid (Claudio Coello, 98).
 

El acto será moderado por Nemesio Rodríguez, vicesecretario de la APM.
 

Actuarán como orientadores del debate:

JM López, fotoperiodista "freelance" (@jmlopez73)
Olga Rodríguez, reportera (@olgarodriguezfr)
Hernán Zin, reportero y director de documentales (@HernanZin)
Ana Alonso, jefa de Internacional del diario "El Mundo" (@alonsay)
José Antonio Guardiola, director del programa de TVE "En Portada" (@jaguardiola)

La entrada es libre para periodistas y estudiantes de Periodismo hasta completar aforo.
 

Es necesario inscribirse AQUÍ. AFORO COMPLETO, no se admiten más inscripciones.

El acto podrá seguirse en directo (‘streaming’) AQUI y por Twitter con la etiqueta #LabAPM.
 

*Cita tomada de la web Clases de Periodismo
 

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