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VII JORNADAS DE SEGURIDAD Y DEFENSA PARA PERIODISTAS

Coronel José Luis Calvo Albero: 'La desinformación crece en las grietas que deja la información pública'

08/05/2026

08:21

Escrito por: María Jesús García

El director de la División de Coordinación y Estudios de Seguridad y Defensa -hasta hace apenas unos días, en los que se ha efectuado su retirada- presenta en esta entrevista la VII edición de las Jornadas de Seguridad y Defensa para periodistas, organizadas por la APM y el Ceseden, que se desarrollarán del 25 de mayo al 11 de junio.

José Luis Calvo Albero, coronel de Infantería de Estado Mayor y director de la División de Coordinación y Estudios de Seguridad y Defensa, conversa con Apmadrid.es, justo cuando se retira, sobre la VII edición de las Jornadas de Seguridad y Defensa para periodistas, una formación que tendrá lugar del 25 de mayo al 11 de junio y cuyo objetivo es que los asistentes añadan a sus conocimientos periodísticos una perspectiva más especializada en materia de defensa y seguridad nacional.

El Departamento de Cultura y Diplomacia de la Defensa es el órgano del Ceseden encargado de desarrollar, organizar y ejecutar los cursos de altos estudios dirigidos a la difusión de la cultura de defensa. Esta es la séptima ocasión en que se lleva a cabo esta iniciativa conjunta, tras el éxito de las seis primeras ediciones. Además de las clases teóricas, los alumnos que se inscriban en estas jornadas realizarán cuatro interesantes visitas: al Mando de Operaciones (MOPS), a la Unidad Militar de Emergencias (UME), a la Base Aérea de Torrejón y a la Brigada XII.

- En su opinión, ¿por qué es importante que los periodistas tengan formación específica en seguridad y defensa?

- Porque es uno de los aspectos esenciales de todos los Estados. La seguridad y la defensa es un servicio que el Estado presta a sus ciudadanos. Es verdad que se manifiesta sólo en situaciones un poco excepcionales. Pero cuando se manifiesta, a veces está en peligro la propia existencia de la nación, sus intereses. Los ciudadanos en estas crisis -que pueden llegar a convertirse en una guerra, en una gran catástrofe- están en peligro. Los periodistas, de la misma manera que reflejan cualquier otro aspecto del Estado y de la vida ciudadana, tienen que reflejar también estos aspectos de la seguridad y la defensa, pues forma parte de nuestra realidad.

- ¿A los periodistas, en general, nos falta formación sobre las Fuerzas Armadas y el papel que desempeñan?

- Hace unas décadas, en general, sí, porque había un gran desconocimiento de las Fuerzas Armadas. Ahora mismo, yo creo que eso ha mejorado bastante, ya que muchos periodistas asisten a los cursos que se ofrecen.

Además, hay más contacto con las Fuerzas Armadas. Hace 20 o 25 años, la institución era más opaca. Hoy en día, creo que se ha abierto bastante, y el conocimiento sobre estos temas ha mejorado. Siempre se puede saber más; pero yo creo que, de momento, la formación es aceptable.

Así como el periodista medio sí que tiene unas ideas básicas sobre seguridad y defensa, se echa un poco en falta la existencia de especialistas

- ¿Qué lagunas detecta habitualmente en la cobertura mediática sobre asuntos de defensa?

- La defensa es una cuestión muy compleja. A veces se pone el acento sobre los aspectos más llamativos, sobre todo cuando ocurre algo negativo. Pero bueno, eso no afecta solo a la defensa, sino que afecta en general a todo. Para el periodista, si hay una buena noticia, muchas veces no hay noticia, y eso es comprensible. Otras veces falta quizás un conocimiento más profundo. Es decir, así como el periodista medio sí que tiene unas ideas básicas sobre seguridad y defensa, se echa un poco en falta la existencia de especialistas, gente que sea capaz de meterse en las tripas de la defensa, de saber de armamento, de estrategias, de especialidades que no están al alcance de un periodista más generalista. Lo mismo que en las universidades faltan profesores realmente especializados en esta área.

- ¿Qué destacaría especialmente del contenido del curso? ¿Qué bloques del programa considera más relevantes para los periodistas en el contexto internacional actual?

- Es relevante el conocimiento de lo que está pasando desde el punto de vista de la defensa, porque a veces no es exactamente el mismo que el punto de vista político y el punto de vista económico que a veces recibimos. El punto de vista de la defensa es un poco más frío, intenta ser más objetivo.

Eso es importante conocerlo también, puesto que muchas veces vemos conflictos en los cuales automáticamente se catalogan a unos como “buenos” y a otros como “malos” y se olvidan de las complejidades que tienen. Al final, todo el mundo tiene algo de razón.

Y luego, lógicamente, es relevante para los periodistas todo lo relacionado con la desinformación, las amenazas híbridas, la manipulación, la influencia en la población civil. Aunque creo que muchos periodistas esa parte sí que la conocen mejor.

- Hay también programadas cuatro visitas: al MOPS, a la UME, a la Base Aérea de Torrejón y a la Brigada XII. ¿Cree que pueden resultar interesantes?

- En Torrejón hay un conglomerado de unidades que son muy interesantes para comprender la defensa. Ahí se reúnen desde fuerzas aéreas hasta el centro de satélites de la Unión Europea, la UME o el cuartel general de la Unidad Militar de Emergencias.

Además, la Brigada de Guadarrama tiene otro interés, ya no se ve la parte más sofisticada y más centralizada de la defensa, sino que se ve una unidad con tropa, con soldados que trabajan todos los días, que llevan su rutina de entrenamiento.

En estas visitas, por tanto, se ven los dos aspectos: uno más estratégico, más de grandes organizaciones que gestionan la defensa a alto nivel, y también se ve el aspecto del soldado, de la vida diaria de las unidades.

“Ahora mismo, creo que estamos en la época dorada de la desinformación”

- Su intervención en el curso versará sobre las amenazas híbridas y la desinformación. ¿Cómo han evolucionado las amenazas híbridas en los últimos años? 

- Se han convertido en uno de los problemas principales, porque la posibilidad para influir en las opiniones públicas ha aumentado exponencialmente. Yo siempre hablo de tres elementos que son los expondré en la clase. Uno fue la crisis económica, que produjo una decepción con el sistema; pero, al mismo tiempo que se produce esa crisis, aparecen los teléfonos móviles, por lo cual nos conectamos 24 horas a la red. Luego, aparecen las redes sociales, y entonces tenemos una población muy preocupada, muy decepcionada con el sistema que les ha fallado, que está hiperconectada, que puede recibir y emitir información constantemente, y que tiene instrumentos con los que puede multiplicar ese enfado.

Ahora mismo, creo que estamos en la época dorada de la desinformación. Tenemos la tecnología y tenemos la mentalidad de la población que está muy abierta a que le cuenten teorías de la conspiración y que, en definitiva, la manipulen, porque están enfadados, están decepcionados, irritados.

- ¿Cómo pueden los periodistas identificar esas desinformaciones y evitarlas?

- Pues es difícil a veces, ya que hay parte de la desinformación que es perfectamente legal: la exageración o poner el acento en una noticia en lugar de en otra, o darle determinada interpretación, eso forma parte del periodismo. Ahora bien, hay momentos en los cuales ya eso se convierte en desinformación malintencionada, que es cuando se empiezan a describir hechos falsos. O interpretaciones ya totalmente tendenciosas, que no prestan atención en absoluto a la otra parte, o a otro tipo de interpretación.

Además, hay una zona gris en la cual es muy difícil identificar qué es desinformación y qué es simplemente ejercicio de la libertad de expresión. No obstante, sí hay falsedades claras, evidentes. Aunque muchas veces también es difícil saber lo que es falso y lo que no lo es, especialmente para el ciudadano medio. Pero el periodista tiene más elementos para intentar saberlo, haciendo un estudio de fuentes, haciendo contraste de diferentes noticias y tienen más criterio, más herramientas para combatir con la desinformación.

- ¿Puede hablar un poco de su ponencia, de lo que va a explicar durante el curso?

- Sí, explicaré cómo surge la desinformación. Se ha producido siempre, desde tiempos inmemoriales. Pondré ejemplos de hace dos mil y pico años. Lo que pasa es que antes intentar influir en la opinión pública enemiga o en otra opinión pública extranjera era muy difícil porque no había medios de comunicación, la gente no sabía leer. Y eso empieza a aparecer en el siglo XIX y siglo XX, en que las capacidades de comunicación evolucionan y la tecnología y las sociedades también van evolucionando. Se van haciendo más hábitats de información. Y así hemos llegado en el siglo XXI a esa época dorada de la desinformación.

“Una población más educada es menos vulnerable”

- ¿Cómo podría solucionarse este problema o, al menos, disminuirlo?

- Siempre se apunta a la educación, aunque yo creo que no es una solución absoluta. Es decir, hay gente muy educada, con un nivel intelectual muy alto, que se deja desinformar sencillamente porque a veces las emociones influyen. A todo el mundo le gusta escuchar lo mismo que piensa, lo que está de acuerdo con su pensamiento. Pero es verdad que, en general, una población más educada es menos vulnerable.

En segundo lugar, están las propias instituciones, que yo creo que tenemos que cambiar la forma de comunicar. Tenemos que hacernos más transparentes, tenemos que hacernos más fiables, tenemos que hacernos más cercanos al ciudadano; es decir, más comprensibles. Y tenemos que practicar una información pública, que, al final, creo que es la clave: la información pública completa. No es que vaya a evitar la desinformación, pero la disminuye mucho. Yo siempre digo que la desinformación crece en las grietas que deja la información pública. Donde no se informa, ahí surge el bulo, ahí surge la teoría de la conspiración.

- Muchos países utilizan la desinformación como parte de sus estrategias

- Sí, hoy en día incluso en las operaciones militares. Cuando hacemos una operación puramente militar, siempre hay un apartado de la orden de operaciones que es “información y desinformación”. Muchos países la utilizan; y no ya en lo que se llama la “propaganda blanca”, que es decir lo bueno que soy yo, pero de una forma abierta, sino en la “propaganda negra”, que es emitir mensajes corrosivos para la sociedad adversaria, y de una manera clandestina, a través de terceros. Ello forma parte de las estrategias híbridas que utilizan muchos países.

- ¿Cuáles son las estrategias híbridas más peligrosas o dañinas? 

- Probablemente, la desinformación es una de las que más daño ha hecho, sobre todo si se hace en momentos clave como ahora, cuando estamos en una época de crisis en la que la gente no está muy segura, hay incertidumbres sobre el futuro, sobre el propio sistema. Entonces, ahí puede hacer mucho daño, puesto que puede promover un desapego de la política, un desapego incluso de la democracia, de las instituciones, de la falta de credibilidad de los líderes; y eso puede provocar, no voy a decir un colapso, pero sí una degradación de los sistemas de gobierno. Además, la gente se vuelve hacia opciones autoritarias, no necesariamente derechas o izquierdas, de cualquiera.

Luego también, en el aspecto más físico, los ciberataques pueden hacer muchísimo daño, pueden destruir infraestructuras físicas, o sea, te pueden dejar sin luz o cualquier otra cosa de vital importancia. Eso también es muy peligroso.

- ¿Cómo puede contribuir este curso a evitar este peligro?

- Informando, exponiendo cómo, desde el punto de vista de la defensa, afrontamos esto. Que, en realidad, nos pilla un poco, no fuera de nuestro ámbito, pero en el margen, porque el problema es que todo esto, la desinformación, los ciberataques, no van dirigidos a otras fuerzas armadas, no son acciones de guerra. Muchas veces no sabemos qué hacer, y si intentamos hacer algo, a veces es peor.

Es decir, si ves a gente de uniforme hablando de desinformación y de control de la información, tiendes a sospechar que eso es censura. Tenemos que ser muy prudentes. Lógicamente, si vemos que hay bulos sobre nuestras unidades, sobre el comportamiento de nuestras tropas, intentamos desmentirlos, intentamos mantener la información.

Pero, claro, la desinformación general contra la población... hay secretarías de comunicación; yo creo que debería ser un organismo que de alguna manera centralice la acción contra esto, pero que sea civil, no militar, que esté bajo el control del Gobierno y que además esté libre de la sospecha de censura. Que dé las instrucciones al resto de los ministerios y diga: “Hay que dar este mensaje, porque la gente está preocupada”. En fin, que de alguna manera actúe como el centro nervioso de todo ese sistema. Realmente, ya digo que creo que sería incluso perjudicial que nos involucrásemos mucho nosotros.

- ¿Qué consejo le podría dar a un periodista que cubre temas de defensa por primera vez o que quiera especializarse en este ámbito?

- Bueno, yo le diría que en los conflictos armados hay dos aspectos. Uno es el aspecto sobre el terreno, que es el que más atrae a los periodistas. Casi todos los periodistas quieren ser corresponsales de guerra; es una labor muy importante, pues transmite a la población el aspecto humano de la guerra, toda la tragedia que es la guerra, y eso es necesario que alguien lo cubra.

Sin embargo, hay otro nivel que tampoco hay que dejarlo, que es el de las decisiones estratégicas y políticas, el cual es mucho más frío. Hay que preguntarse: ¿por qué se decide esto? ¿Por qué en este momento? ¿Cuál es la estrategia? ¿Qué es lo que se pretende conseguir? Y luego, ¿cómo se manifiesta la guerra sobre el terreno? No son incompatibles. En realidad, son complementarias.

- ¿Qué espera que los alumnos obtengan principalmente de esta formación?

- Pues una idea más completa de lo que es la seguridad y la defensa, especialmente en España, que nos encontramos en un momento muy difícil. Y de lo que se está haciendo para intentar gestionar este momento tan complicado. Creo que, al final, lo más importante serán las preguntas que los propios periodistas hagan a los diferentes ponentes. Lo que nosotros les vamos a explicar está bien, es una cosa general y básica; pero, realmente, la clave está en las preguntas. Y yo espero que se lleven una idea clara de cómo se está intentando gestionar este momento tan sensible.


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