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Carmen del Riego alerta sobre el riesgo de anteponer la inmediatez que ofrecen las nuevas tecnologías a la calidad informativa

Así lo ha expresado durante la celebración de la mesa redonda ‘Los nuevos periodistas’, dentro del curso ‘Ética, credibilidad y confianza en los medios de comunicación del siglo XXI’, organizado por Servimedia y patrocinado por BBVA, Fundación Sanitas, Abertis y Novartis, que se celebra hasta el viernes 13 de julio, en el marco de los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en El Escorial.

No todo ciudadano puede ser periodista porque se encuentre una noticia en la calle, puede ser una fuente para un periodista, pero no un periodista”, ha asegurado. Así, ha continuado, “quien tenga la credibilidad y la confianza en lo que publica, ha ganado la batalla del periodismo”. “Esa credibilidad es lo que distingue a un periodista, quien se rige por unas normas éticas y deontológicas, que responde a unas demandas sociales”, ha añadido.

Por ello, quien ha apostado por la formación de los nuevos periodistas, ha incidido en que la calidad de la información debe estar por encima de la inmediatez y, en este sentido, se ha cuestionado si esto es posible en la actualidad debido a las nuevas tecnologías. Según Del Riego, éstas son meras herramientas que, además, exigen al periodista ser “mejor profesional”.

Por su parte, el director honorífico de la Escuela de Periodismo de El Mundo, Justino Sinova, ha dicho que “el trabajo del periodista es más necesario que nunca”, ya que, según ha explicado, “con tanta cantidad de información que ofrecen las nuevas tecnologías, éstas pueden llegar a ser la mayor fuente de desinformación”. En este sentido, ha continuado, la información que ofrece un periodista “debe cumplir su función social y garantizar el derecho a la información de los ciudadanos”.

Ante la tendencia actual del periodismo ciudadano, Sinova ha apostado por la necesidad del periodismo profesional, que responda a una voluntad del servicio de la sociedad. Por ello, él ha defendido la formación de los profesionales, ya que, según ha lamentado, los alumnos salen muy mal formados de las escuelas. Entre sus carencias ha destacado: una “deficiente” redacción, falta de pasión por informarse, o el desconocimiento de materias “básicas” para el ejercicio de la profesión como derecho, economía e historia.

En relación a las exigencias de las nuevas tecnologías y la trivialización de la información,  Justino Sinova ha planteado que la Universidad debe incidir sobre formación ética, la verdad como obsesión, la objetividad y la defensa del interés de los públicos.

Por tanto, ha llamado la atención sobre cómo saber distinguir un buen periodista y, en este sentido, ha hecho referencia a, en primer lugar, la selección de la información, pensando en lo que es significativo y el público necesita conocer; contextualizar las noticias; informar de todo lo significativo, eludiendo el silencio impuesto;  la confirmación de los datos de las informaciones;  o la consulta a las fuentes informativas fiables y la necesidad de rechazar las fuentes que solo viven de sus propios intereses.

También ha señalado la reserva de las propias opiniones, sin vincularlas a la propia información; el respeto a la vida privada de las personas; la concepción del periodismo como un ejercicio profesional de servicio al público; el uso de Internet como una fuente informativa, con un contraste “exhaustivo” de su información;  y, por último, ha apuntado que la información sobre el control es la mejor defensa para el control de la información

Por otra parte, el decano de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga y presidente de Asociación Española de Universidades con titulaciones de información y comunicación, Juan Antonio García Galindo, se ha referido a la profesión periodística en el ámbito académico y ha indicado que  las nuevas tecnologías influyen sobre las rutinas profesionales del periodismo, pero esta profesión “va más allá”. “Cambian los soportes pero no la esencia fundamental del periodismo y su papel vertebrador en las sociedades contemporáneas y de consolidación de las democracias occidentales”, ha puntualizado.

Del mismo modo, ha subrayado que “en estos momentos de enorme precariedad laboral e intrusismo, la universidad juega un papel fundamental en la toma de conciencia del periodista”. Según ha asegurado, España tiene una “trayectoria sólida” en lo referido a la implantación de estudios universitarios de comunicación, sobre todo, desde 2007, con el reconocimiento de la comunicación como materia básica de universidad, “que otorga a los estudios de comunicación un rango de igual a igual con otras disciplinas tradicionales”.

Por ello, ha señalado que existe un “respaldo importante” a las profesiones ligadas a la comunicación y a pesar, ha dicho, de que se hable de “divorcio entre la universidad y la profesión”, ha subrayado el “importante” esfuerzo que han realizado, en este ámbito, las universidades, que “hoy poseen recursos más que suficientes para una formación de calidad”.

Para el profesor de Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Fernando Vilches, por una parte, uno de los retos de los periodistas es dominar el idioma, y, en este sentido, ha destacado que con Internet, se ha desarrollado un nuevo lenguaje, que los periodistas tienen que conocerlo y usarlo, pero “con prudencia”. Así, ha llamado la atención sobre el “maltrato” que se da a la lengua española en la red y ha apostado por recuperar la estima del idioma, al tiempo que ha afirmado que “los periodistas son los profesores de lengua del siglo XXI”.

Finalmente, ha subrayado que “la forma es el fondo”, por lo que, para él, el periodista “tiene que cuidar lo que dice”, así como disponer de formación humanística, además de manejar las TIC, estar seguro de la veracidad de lo que se va a contar, valorar si es positivo para la sociedad y si la noticia va a hacernos mejorar como personas”.

San Lorenzo de El Escorial, 9 de julio de 2012

Remitido por Servimedia
 

 

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