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Miguel Ángel Gavilanes: ‘El periodismo de datos es, sobre todo, paciencia, buen trabajo y potra’

Miguel Ángel Gavilanes, Premio APM al Periodista Joven del Año. Foto: Pablo Vázquez / APM

Miguel Ángel Gavilanes, de 28 años, ha sido reconocido con el Premio APM al Periodista Joven del Año por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). Desde febrero de 2015, desarrolla su labor en la Fundación Civio, donde se ha especializado en periodismo de datos e investigación.

Aunque se planteó ser periodista desde pequeño, al terminar el instituto comenzó Ingeniería Técnica Aeronáutica, estudios que dejó tres años después al darse cuenta de que “lo mío era el periodismo y era lo que me apasionaba”, confiesa a Apmadrid.es

Ahora, la APM le ha distinguido “por sus investigaciones en el campo del periodismo de datos mediante las cuales ha sacado a la luz informaciones sobre los abusos que se pueden cometer en la gestión de las Administraciones públicas”.

– Ha sido premiado por sus informaciones en el campo del periodismo de datos ¿Siempre tuvo en mente dedicarse a esta disciplina periodística?
No. Estuve de becario en “El Mundo” y, hablando un día con el compañero Pablo Romero, ahora en El Español, le dije que estaba interesado en el periodismo de datos. Cuando estaba terminando mi periodo de prácticas, Romero me recomendó a la Fundación Civio. No he tenido una formación específica en periodismo de datos, pero siempre he sido un poco friki con el uso de Excel y eso supuso una facilidad a la hora de empezar. [En la Fundación Civio] me ha tocado aprender. Tanto Eva Belmonte con David Cabo participan en másteres y la mínima oportunidad que tenía, me iba de oyente.

– ¿Y le gusta esta disciplina periodística?
Sí, aunque no tiene la emoción del periodista todoterreno y que pisa la calle. No podemos competir con ningún medio en cuanto a inmediatez, pero vamos observando la actualidad en paralelo. Los datos que trabajamos son a medio y corto plazo, por eso tenemos tiempo para hacer piezas con más profundidad.

M. Á. Gavilanes, durante la entrevista. Foto: Pablo Vázquez / APM

– ¿Cómo es su pelea diaria con los datos?
En el trabajo del día a día, generalmente, me peleo con el Portal de Transparencia, porque es una de mis principales fuentes de información. Estoy constantemente enviando solicitudes y hablando con el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno. A veces, me enfado y no lo consigo porque hay ministerios que son un hueso para conseguir información y que no lo aceptan.

– A pesar de que España ya tiene una ley de transparencia…
Sí, pero se la están saltando completamente. La ley es muy mejorable, pero sí que hemos ganado en que es un pequeño paso para seguir avanzando. He tenido la oportunidad de hacer solicitudes de información en Inglaterra y me respondían sin ningún problema. Aquí, básicamente, centran los esfuerzos en ver cómo te dicen que no. Es una ley que tampoco se tiene muy asumida. No hay una cultura de rendir cuentas ni [de dar] la información que se solicita.

– Recientemente hemos conocido la investigación sobre los papeles de Panamá” del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Desde la Fundación Civio también se han llevado a cabo numerosas investigaciones de las que luego se han hecho eco los medios de comunicación ¿En qué se basa el éxito de este tipo de investigaciones?
Cuando una información es buena, original y tiene una denuncia importante, los medios también lo valoran y si encima no tienen que comprarlo ni pagarlo… Se nota mucho cuando una noticia que publicas tiene un cierto interés social o relevancia pública.

– ¿Se puede afirmar que el periodismo de datos es una buena herramienta para combatir la corrupción?
Sí, es una herramienta más. El problema son los datos. Puedes sacar informaciones con datos que te dan u obtenerlos tú mismo. Por ejemplo, uno de los proyectos que tenemos en Civio es el “Indultometro” que, al final, es una investigación que sacamos obteniendo nosotros los datos y yendo nosotros a por ellos usando programas. Se ven casos de pequeña corrupción.

En cuanto a la gran corrupción, es complicado conseguir datos para hacer periodismo de datos sobre corrupción. Sí que te permite encontrar tendencias o encontrar puntos interesantes que investigar una vez que tienes todos los datos.

– En España, ya hay medios que disponen de una unidad de datos en sus redacciones. Es el caso de El Confidencial, La Sexta o “El Mundo”. Sin embargo, llama a la atención que no haya más…
El periodismo de datos es cierto que ha tenido mucho impulso. En España, como en muchos otros ámbitos, llegamos tarde a algunas cosas. En esto nos gana Estados Unidos, Reino Unido e, incluso, Argentina. La unidad de datos de “La Nación” es muy buena. En España hemos llegado tarde. Era como una corriente de cuatro personas que se dedicaban a hacer cosas con numeritos y, por tanto, no se tenía en cuenta este tipo de periodismo. Ahora se está viendo que, gracias a este tipo de periodismo, refinándolo mucho, se pueden sacar historias muy buenas.

– ¿Por qué los medios no terminan de apostar por este tipo de informaciones?
Al final, depende un poco de la calidad de las informaciones que saquen y del sentido que tenga la dirección del medio para darle mayor o menor importancia a la unidad. Es decir, si tienes una unidad de datos con programadores y periodistas, que te pueden sacar muchas informaciones y que pueden crear nuevas informaciones no solo solicitando datos, sino obteniéndolos de formas diferentes a lo convencional, vas a tener buenos resultados, pero si tu unidad de datos la utilizas como unidad de grafismo, estás mezclando cosas que no son: estás usando tu unidad de datos para hacer grafismo multimedia, que es un poco lo que está pasando en algunos medios. Si hay una gran apuesta del medio, estas unidades se van a mantener. Es cierto que hay una cierta burbuja y explosión, pero en cuanto se vea y se entienda cómo tiene que funcionar el periodismo de datos y lo ejerzamos como en otros periódicos como “The Guardian”, el “Washington Post” o “The New York Times”, cuando se entienda esa magnitud y la utilidad real y se apueste por ello decididamente, se establecerá una unidad de datos de una forma normal, real y sin burbujas.

Miguel Ángel Gavilanes. Foto: Pablo Vázquez / APM

– También es verdad que hay muchos medios nativos digitales que no podrán apostar por este tipo de unidad de datos.
El periodismo de datos, como tal, no tiene que ser caro. No tienes por qué tener a una persona dedicada exclusivamente a un tema, apartarla del corriente informativo para hacer un tema de datos. Puedes tenerla involucrada, dándole sus tiempos para hacer esa información, pero no es caro tener una unidad de datos. Quizás sí es caro el sueldo de un programador, que cobra mucho más que un periodista. Es asequible una unidad de datos si el medio tiene una intención clara y directa de apostar por ese tipo de periodismo.

– ¿Tiene referentes en la profesión? ¿Quiénes?
Cuando estaba terminando la carrera me gustaba mucho la radio. Por ejemplo, Carlos Alsina me parece, como entrevistador, un tipo superlúcido, muy rápido, que da una réplica perfecta en el momento adecuado y que sabe mantener cómodo al entrevistado para luego hacerle preguntas un poco más intensas. También Jordi Évole, que ha conseguido contar las cosas de una forma diferente y sacar temas que estaban en el cajón, como el caso del metro de Valencia. O Eva Belmonte, que es muy profesional, bastante luchadora y que me ha enseñado mucho.

– ¿Qué se exige como periodista?
Estar informado, básicamente. Es un mínimo. Me acuesto y me despierto leyéndome el periódico. También el rigor. Se ve en la forma de trabajar de otros compañeros y medios que no trabajan con todo el rigor que se debería. Me daría mucho pudor que me saquen una información que tumbe lo que yo he sacado, porque eso es que no he hecho bien mi trabajo. El periodismo de datos lo que me permite es no estar influenciado y tener mi propia lectura, y si no entiendo algo, consulto a varias personas de diferentes ámbitos que me hagan entender los datos, pero no estoy influido por las intenciones de nadie. No soy una pieza más de quien me quiera usar. Esto es una cosa que también me exijo: tener mi independencia y mi imparcialidad.

– ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
El aprendizaje constante. No estoy encasillado. De siempre me ha gustado mucho la política, pero aquí estoy aprendiendo de todo. Un día estoy estudiando contratos y, dentro de unos meses tengo un viaje a la India para estudiar cómo funcionan las vacunas, que es un tema totalmente diferente.
También, como algunos de nuestros proyectos son de largos periodos de trabajo, al final lo agradecido es cuando sacas algo con el rigor que nos exigimos y la solidez de nuestras informaciones. Cuando ya lo sacamos, es una maravilla. Para nosotros, trabajar en un proyecto al que le ponemos mucho cariño, tiempo y preocupaciones, al final, sacarlo es una pequeña victoria.

Miguel Ángel Gavilanes, tras la entrevista. Foto: Pablo Vázquez / APM

– ¿Qué le recomienda a los que están estudiando ahora Periodismo?
Que se lo pasen bien. Yo era redactor jefe del periódico de la universidad y a la gente que estaba en mi equipo les decía: hacer las cosas que os diviertan y donde aprendáis. A los estudiantes de Periodismo les aconsejaría eso, que si les gusta la profesión, sea en la rama que sea, que durante la carrera hagan cosas que disfruten, que no se dediquen exclusivamente a estar sentados en un pupitre escuchando a un tipo que a lo mejor no te interesa lo que dice.
Una cosa de la que me arrepiento es no haber empezado en periódicos locales porque eso enseña muchísimo.

– ¿Y les recomendaría dedicarse al periodismo de datos?
Si les gusta, claro. Hay que ser paciente y riguroso. Con la paciencia va también el no embalarse en pronósticos, porque el periodismo de datos no es para hacer pronósticos ni correlaciones gratuitas. El periodismo de datos es, sobre todo, paciencia, buen trabajo y potra, para que después de tanto trabajo tengas una historia.

– ¿Qué te motivó dedicarte al periodismo?
Me planteé ser periodista desde pequeño, con 4 o 5 años, porque me gustaba mucho contar las cosas y conocer gente. Era el típico niño que me iba solo y de repente aparecía en casa con el pescadero del barrio porque me había perdido hablando con gente. Ya de pequeño veía mucho los informativos, escuchaba la radio y leía el periódico. Esto fue lo que me hizo que me entrase el gusanillo. Sí es cierto que lo perdí cuando estaba acabando el instituto, porque me dio la tontería de que no sabes qué hacer y acabé en Ingeniería Técnica Aeronáutica. No la terminé. Era un estudiante malísimo. Ahí me di cuenta de que lo mío era el periodismo y era lo que me apasionaba.

– Y ahora la Asociación de la Prensa de Madrid le considera el Periodista Joven del Año 2015…
Es un honor porque es un reconocimiento de los compañeros a una persona que está empezando. Supone un espaldarazo de “vamos a continuar”.

 

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