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'Un periodista adscrito no es un periodista, es un propagandista'

05/05/2016

15:11

Escrito por: Xose Martín

En la actualidad, la situación de los periodistas españoles “es muy difícil”, advirtió Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), el 5 de mayo en el Foro de la Nueva Comunicación. Durante su intervención, esbozó los frentes por los que el periodismo está “seriamente acosado”: el interno, el político, el económico, el laboral y el social.

Respecto a lo interno, Prego señaló que se están produciendo “desajustes graves que conviene denunciar” para tratar de detener lo que calificó de “degeneración de la función sagrada de informar”. Explicó la importancia de poder informar adecuadamente, libremente e independientemente, y mostró su rechazo a los periodistas que “defienden siempre a un partido y a sus dirigentes, o a un empresario y sus decisiones”. Para Prego, “un periodista adscrito no es un periodista, es un propagandista y así es como se le debe escuchar”. En este sentido, cree que “el daño que hace a la profesión y a su prestigio es inmenso”.

Asimismo, la presidenta de la APM reiteró que “el principio de independencia respecto a cualquier poder sigue siendo sagrado” porque, sostuvo, “es el que garantiza una libertad de criterio para examinar la realidad” y luego poder contarla desde una “honrada subjetividad” a los ciudadanos. Y es que para Prego, “los periodistas solo deben tener un amo: la sociedad”. Así, “la exhibición y proliferación de periodistas adscritos religiosamente a la línea política de uno u otro partido les ha privado por completo de la apariencia de independencia e imparcialidad”, cualidades que, prosiguió Victoria Prego, siguen siendo imprescindibles para ejercer adecuadamente esta profesión y para gozar de una mínima dosis de crédito ante los ciudadanos. Esto es lo que está fallando, apuntó, aludiendo a varias causas, entre las que se encuentra “el afán expansionista de todo poder”. En su opinión, “cuando un periodista se rinde y entrega su pluma o su teclado poniéndolo al servicio de cualquier poder, está entregando su función, que es la de resistir a las presiones”.

Otro de los errores que dañan el prestigio de la profesión es “el abuso de su posición dominante”. Para la periodista, la libertad de expresión “es un derecho que goza de una protección amplísima” y que permite al periodista que lo desee “ir hasta el límite del Código Penal”. En este sentido, abogó por la responsabilidad de los periodistas y por “el respeto al derecho de réplica”, que debería “estar firmemente asegurado por parte de los periodistas”. Prego apuntó que “la ley es manifiestamente mejorable” y reclamó más responsabilidad “al periodismo responsable y una mayor flexibilidad a la hora de aceptar el reconocimiento en público de los errores cometidos”. Esto contribuiría favorablemente a que la opinión pública considerara la profesión “digna, fiable y democráticamente necesaria”.

En el frente político, criticó la forma “descarada” en la que intentan intervenir los partidos políticos en la labor periodística. “Los partidos no solo procuran, a veces consiguen tener una cuerda de profesionales bien adiestrada y a su servicio” y “se permiten incluso amedrentar” a quienes cubren la información sobre su partido. Para Prego, la obsesión por querer controlar los medios de comunicación supone un indicio preocupante. Apuntó que “las presiones de los políticos a los periodistas son constantes e inasequibles al desaliento” y para hacerles frente y asegurarse un ejercicio independiente y libre, Prego cree que el periodista necesita saber que tiene “el respaldo indubitable de sus jefes y de su empresa y la seguridad de que cuando publique esa información va a poder seguir comiendo”. Sobre este segundo aspecto, Prego que la “infrarremuneración del trabajo periodístico es el que con mayor contundencia está contribuyendo a que la exigible actitud de independencia de los profesionales se debilite”.

Victoria Prego, durante su intervención. Foto: Elena Hidalgo / APM

La presidenta de la APM señaló que, en la actualidad, “son legión los periodistas” los que en estos últimos años de crisis económica han sido expulsados de las redacciones por reducciones de plantilla. Muchos de estos profesionales se han visto obligados a ejercer como autónomos. Esto ha provocado que sean un “blanco más fácil para el abuso económico, la explotación laboral y, finalmente, para su rendición y su paso a los intereses particulares de instituciones, organizaciones o personas” porque “están laboralmente inseguros, profesionalmente debilitados y al borde de acabar éticamente desarbolados”. Asimismo, apuntó que la problemática también abarca a los periodistas contratados por cuenta ajena, que “viven sometidos a una incertidumbre demoledora” por las constantes reducciones salariales y los ERE que han dejado a las redacciones con falta del vigor y del entusiasmo que, no hace tanto, se vivían en ellas” y que es “imprescindible e irrenunciable” para ejercer este oficio.

Victoria Prego mostró su preocupación por el futuro del periódico “El Mundo”  debido a que recientemente la empresa que lo edita ha propuesto un ERE con el que se pretenden acometer 224 bajas en todo el grupo. Prego teme que dicha medida “deje la redacción en las raspas” y, “un periódico en las raspas, es difícilmente viable”.

Esbozado el frente laboral, la periodista abordó el social, sustanciado en la “pésima consideración” que la opinión pública tiene de los periodistas. Esto tiene su causa en los programas de televisión que “han traducido el debate político en espectáculo y con él, el periodismo”, restando a este “una gran dosis de credibilidad”. Tachó de injusto y de no corresponderse con la realidad dicha consideración porque a pesar de “todas las penalidades”, defendió, “en nuestro país se hace un periodismo excelente y que sirve en primera línea a los intereses generales de los españoles”. Hizo referencia a los casos de corrupción destapados por los periodistas cumpliendo así “el papel esencial que tienen encomendado en una democracia: el control del poder y la denuncia de sus abusos”. Aunque insistió en que el periodismo está pasando horas difíciles, cree que “no ha perdido todavía el vigor ni la entereza y tiene la determinación de seguir en la batalla”.

Asimismo, defendió que el futuro de la profesión pasa por, sin perder sus principios fundamentales, “subirse definitivamente y con entusiasmo al carro de las nuevas tecnologías que han alumbrado ya los nuevos soportes”. Para Victoria Prego, en un futuro que ya es presente, “el buen periodismo se hará en formato digital y con empresas de tamaño mediano, que tengan el suficiente músculo económico para poder afrontar los embates que inexorablemente sufrirán por parte de los poderes”.

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