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Pilar Cebrián: “Fenómenos como ‘En Tierra Hostil’ demuestran que la gente quiere algo más que concursos y ‘realitys’”

Pilar Cebrián, Premio APM al Periodista Joven del Año. Foto: Miguel Ángel Benedicto / APM

Licenciada en 2008 por la Universidad CEU San Pablo de Madrid, la periodista Pilar Cebrián (@PilarCebrian) lleva tres años dedicándose al periodismo internacional y ya pertenece a una nueva generación de corresponsales “freelance”, que desde algunas de las zonas más complicadas del mundo trabaja con la única premisa de mantener informada a la sociedad. Se considera entusiasta de la información internacional y sobre todo, de la zona de Oriente Medio.

Ahora, la calidad de sus informaciones como enviada especial ‘freelance’ en Oriente Medio y el Magreb para El Confidencial y Antena 3 TV le ha valido para ser reconocida con el Premio APM al Periodista Joven del Año. Con este galardón, el jurado, que reconoce la labor del periodista menor de 30 años que más se haya distinguido durante 2014, subraya que Pilar Cebrián “ha demostrado un sobresaliente oficio periodístico en países afectados por conflictos armados”.

– Ha sido premiada por sus informaciones como enviada especial ‘freelance’ a Oriente Medio y el Magreb. ¿Por qué decidió dedicarse al reporterismo de zonas de conflicto?

Más que dedicarme al periodismo de conflictos, me decidí por una región. El mundo árabe y musulmán me interesa mucho y, sobre todo, porque es una región que, en este momento, está en un proceso de cambio.

En 2011 sucedieron dos acontecimientos que marcaron mi carrera profesional. El primero fue el cierre del canal de televisión en el que trabajaba [Veo7], del que nos despidieron a todos los trabajadores. En ese momento, intenté tomarme este cambio como una oportunidad para hacer algo que me llenase un poco más. En segundo lugar, ese año sucedió la Primavera Árabe. Creo que pertenezco a esta generación de periodistas jóvenes a los que las revueltas árabes les hicieron plantearse muchas cosas.

Pilar Cebrián, durante la entrevista. Foto: M. Á. Benedicto / APM

Después de Veo7, estuve cubriendo una sustitución en “Espejo Público”, en Antena 3 TV. Así establecí mi primer contacto con esta cadena. Tras el periodo de sustitución y con un dinero ahorrado, me lancé y me fui a vivir a Jerusalén.

– ¿Cuáles fueron los primeros pasos? ¿Cómo establece un periodista “freelance” el contacto con los medios para vender su trabajo?

En mi caso, el primer medio fue Antena 3 TV, en el que ya me conocían y sabían cómo trabajaba. Les ofrecí la cobertura de las elecciones presidenciales de Egipto de 2012. Antes de Antena 3, también trabajé para periódicos suramericanos.

Debes tener algo que vender antes de ponerte en contacto con los medios, así que estuve trabajando en unas historias. “El burka judío” fue la primera que vendí. Trataba sobre un pueblo de Jerusalén en el que las ultraortodoxas van vestidas con un velo que les cubre el cuerpo. Quería informar que no solo se usa el burka en el mundo musulmán, sino que también hay radicales en el mundo del judaísmo.

Es importante establecer contacto con los canales, que conozcan tu trabajo y el boca a boca.

– ¿Siempre tuvo en mente dedicarse al periodismo internacional?

Como lectora, siempre me ha interesado la información internacional. Nuestra generación somos un poco los hijos de la globalización. Me gusta viajar y aprender idiomas.

– ¿En qué condiciones se ejerce el periodismo en lugares de conflicto como Oriente Medio y el Magreb? ¿Cuáles son las mayores dificultades?

Es fácil trabajar porque, aparte de que la gente es abierta y tiene ganas de hablar, hay poca burocracia. Luego depende del país. Hay en países que el idioma es una barrera porque nadie habla inglés. Por otro lado, son países, algunos, donde no hay libertad de prensa. Por ejemplo, en Turquía es muy difícil moverse porque no hay libertad de prensa. Los periodistas están perseguidos y es difícil moverte con libertad y cubrir determinados temas que hacen crítica al Gobierno.

En general, son países en los que últimamente hay una tendencia a creer en la teoría de la conspiración. Muchas veces a los periodistas extranjeros se nos tacha de espías.

– En el caso de los periodistas “freelance”, ¿los medios se hacen cargo de algunos gastos?

Corre de nuestra cuenta. Todo es negociable y depende de las ganas que tenga el medio de sacar esa noticia. En mi caso, todo me lo costeo yo.

Pilar Cebrián, ante un ejemplar de la ‘Hoja del Lunes’. Foto: M. Á. Benedicto / APM

– ¿Está bien pagado? ¿Le da para vivir?

Hay una brecha muy grande entre prensa y televisión.

Sí, vivo de esto y tengo ahorros. Sin ahorros no puedes dedicarte a esto porque yo ahora, a lo mejor, estoy sin ingresar un mes.

– ¿Qué consecuencias está teniendo la crisis para los corresponsales y reporteros?

Todas. Los medios ya no contratan corresponsales y, la mayor parte, diría que el 70 o el 80% que cubrimos esta región somos “freelance” y jóvenes.

– ¿Y para la información internacional en España? ¿Se está deteriorando?

No. Se está haciendo buena cobertura internacional. El periodismo español está dando la talla en Oriente Medio. He realizado coberturas con compañeros “freelance” de El Cairo, Estambul, Aman, Beirut, Ramala y Jerusalén y hay buen nivel. Lo que sucede es que no hay espacio porque se supone, según los medios, que el periodismo internacional no interesa.

– Pero, ¿realmente cree que el periodismo internacional no interesa a la sociedad?

No lo creo. Hay una crisis en los medios en muchos aspectos. Uno de ellos es que se subestima a la audiencia. La audiencia ve lo que le pones y los medios deberían apostar por invertir en información internacional y en periodismo, no solo por prestigio. Fenómenos como el de “En Tierra Hostil” están demostrando que la gente quiere algo más que concursos, “reality shows” y sucesos.

– ¿Somos responsables de eso? ¿Qué soluciones hay?

Desde que los editores y directores de periódicos son gestores parece que lo último que importa es el periodismo. Lo fundamental es conseguir el mayor impacto al mínimo coste. En realidad, en vez de periodistas son empresarios. Ese es uno de los problemas. También ha habido mucho derroche de los periodistas de otra generación. Pero, fundamentalmente, el problema que veo en el periodismo es de hacer más de mercenarios que de periodistas. Es casi el problema que más ha desprestigiado el periodismo español. El periodismo tiene que ser independiente siempre, pero no es así.

– ¿Cree que los corresponsales extranjeros son una especie en extinción?

No, para nada. Están en un proceso de transformación hacia el mundo “freelance”, que espero sea reversible y que volvamos a tener más garantías y más comodidades para dedicarnos a hacer periodismo. Es una cuestión económica y de una tendencia, en general, a la regionalización y a lo cercano.

– La periodista de RTVE Yolanda Álvarez fue acusada por la embajada de Israel de ser portavoz de Hamás. ¿Ha recibido alguna vez presiones gubernamentales?

No. De “lobbys” de algunos países sí. No me importa. Lo asumo. Eso significa que estás haciendo bien tu trabajo. Una vez alguien me dijo que el periodismo es una carrera de golpes y que no hay que ser kamikaze. Quiero decir, hay que dar golpes y saber darlos en el momento adecuado. El buen periodismo tiene que ser crítico y, evidentemente, te vas a encontrar con los poderes fácticos, con los gobernantes y con los “lobbys”.

– ¿Esas presiones le han afectado a la hora de continuar informando sobre según qué temas?

La carrera de golpes tiene que ser con equilibrio. No me ha afectado. Han seguido publicando el 100% de lo que escribo.

– ¿Tiene referentes en la profesión?

Tengo gente a la que leo que me gusta mucho. Por ejemplo, me gustan mucho los periodistas Robin Wright y Jon Lee, de “The New Yorker”, por el tipo de periodismo que hacen, que es un poco el que me gustaría hacer en el futuro. En Twitter me gusta seguir a Bel Trew, periodista “freelance” en El Cairo. También destacaría periodistas locales que son muy críticos con sus regímenes como el turco Doğu Eroğlu.

– ¿Qué se exige como periodista?

Lo primero, honestidad. Hay que contar la verdad. Luego, proteger a las fuentes y ponerse en su lugar. Hay que tener empatía. En un futuro me gustaría dedicarme a un tipo de periodismo internacional más de revista. Todo muy “reportajeado”.

– ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Que es útil. Sin información no hay democracia. Una sociedad libre es una sociedad informada. En España no somos conscientes. A veces, cuando dices que eres periodista, la gente siente compasión por ti y creo que es muy importante y necesario.

Pilar Cebrián. Foto: M. Á. Benedicto / APM

Luego, a nivel personal, es muy estimulante. El tipo de trabajo que tengo me permite crecer cada día. Me ayuda a entender un poco mejor el mundo en el que vivo y a ser un poco más tolerante con lo desconocido.

– Hasta ahora, ¿qué es lo peor de lo que ha tenido que informar?

Para cualquier periodista cubrir una guerra, en mi caso la de Gaza, es una de las experiencias profesionales más desagradables. Sobre todo Gaza, que es una población que vive castigada. Además, es un tipo de guerra que es cíclica y que sabes que va a volver a ocurrir y que las soluciones quedan en papel mojado. Durante este tipo de coberturas, sientes impotencia y tienes sentimientos encontrados porque, a veces, tienes la sensación de que estás participando en un espectáculo.

La noticia que más me marcó o más me ha hecho meditar fue la de una historia de tráfico de órganos en Egipto. En el Sinaí hay mafias que secuestran, fundamentalmente, a eritreos y a sudaneses, los llevan a los campos de tortura y, si no consiguen que las familias paguen una cantidad, los matan y les roban los órganos para venderlos.

La situación de África es la que me hizo pensar. Es un continente muy complejo que, a veces, se simplifica como si fuera un país y que apenas tiene espacio en los medios. Son todavía los verdaderos esclavos del mundo.

– El trabajo de un periodista, sobre todo en estos lugares debe ser tremendamente complicado. ¿Suele trabajar en equipo?

Cuando no tengo con quién ir, voy sola. Pero, otras veces, sí que solemos juntarnos varios “freelance”, sobre todo, por motivos de compartir gastos o por motivos de seguridad. A veces, según qué historias no es muy recomendable hacerlas solo.

– ¿Qué le recomiendas a los que están estudiando ahora Periodismo?

Que estudien fuera de España. Uno de los grandes problemas del periodismo español es el nivel de los estudios en las facultades que se imparte Periodismo. Están totalmente desactualizadas. No hay ningún vínculo entre los estudios y el oficio real. No se puede comparar con las facultades de Periodismo de Estados Unidos, Inglaterra o, incluso, las de Francia. Estudié un año en Bruselas, [con una beca Erasmus], y aprendí más que los otros cuatro en Madrid. Es una lástima. Se resisten a modificarlo. No te enseñan a pensar ni a ser crítico, algo que es fundamental.

– ¿Qué supone que la APM le considere el Periodista Joven del Año 2014?

Siempre he dicho que el mejor reconocimiento es el de la audiencia y los lectores, y el más difícil es el de los compañeros. [Este reconocimiento] supone un pequeño impulso para continuar haciendo lo que hago. Es el primer reconocimiento en mi pequeña carrera y estoy muy contenta.
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