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La AP-APAL muestra su malestar por el retroceso en la política de comunicación de la Comisaría de la Policía en Almería

Foto: AP-APAL

La Asociación de Periodistas – Asociación de la Prensa de Almería (AP-APAL), a través de su presidente, se dirigió por carta a responsables y mandos policiales provinciales, regionales, autonómicos y nacionales exponiendo el malestar y preocupación por el retroceso en la política de comunicación de la Comisaría Provincial de Policía Nacional en Almería; una situación catalogada de “insostenible” por profesionales de la información, según el comunicado enviado por la AP-APAL el 7 de febrero.

La carta fue remitida el pasado 4 de febrero al subdelegado del Gobierno, Manuel de la Fuente Arias; al jefe superior de Policía de Andalucía Oriental, Jesús Redondo Sanz; al delegado del Gobierno en Andalucía, Jesús Lucrecio Fernández Delgado, y al director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, como se informa en dicho comunicado.

El texto de la carta enviada dice lo siguiente:

“Como presidente de la Asociación de Periodistas-Asociación de la Prensa de Almería, organización profesional mayoritaria en la provincia y que cuenta con 157 periodistas asociados, pongo en su conocimiento, para su información y a los efectos que considere oportunos, que la Junta Directiva que presido acordó, en su última reunión hacerle llegar nuestro malestar y preocupación por el retroceso que, en los últimos dos años, ha habido en la política de comunicación en la Comisaría Provincial de la Policía Nacional en Almería, período de tiempo coincidente con la llegada del actual comisario provincial y en el que la relación con los medios de comunicación ha ido empeorando progresivamente hasta colocarse en un punto, a juicio de los profesionales, insostenible.

Tras llevar a cabo una investigación y un profundo análisis las denuncias que varios compañeros y asociados han hecho llegar a esta a esta asociación, consideramos que las nuevas directrices en la atención a medios atacan directamente al derecho a la información y a la obligación de los poderes públicos de someterse al escrutinio de los ciudadanos.

La Policía Nacional en Almería, en los dos últimos años, ha pasado de mantener un contacto cordial y fluido con los medios -gracias al incuestionable trabajo de los miembros de su gabinete de comunicación, alguno de ellos con casi 15 años de experiencia-, a negarse a facilitar información, ofrecer informaciones imprecisas e, incluso -y esto aún es mucho más grave-, deliberadamente falsas lo que no es de recibo en una institución como la policial, con la que esta asociación ha venido colaborando históricamente en materia de formación de los profesionales, muchos de ellos con experiencia más que contrastada y que ahora dudan de la información oficial que puede facilitárseles tras sufrir varios episodios de desinformación. Sirva a modo de ejemplo que se dijera a los compañeros periodistas que se había producido una muerte autoinfligida y conocer posteriormente, por las mismas fuentes policiales, que el fallecido había recibido más de una veintena de puñaladas en la espalda. Unas circunstancias, las de la muerte violenta de esta persona, que, además, ya habían sido confirmadas por otras fuentes oficiales a compañeros de varios medios de comunicación almerienses.

Por otro lado, desde la jefatura provincial, además de obstaculizar el trabajo profesional de los trabajadores de los medios de comunicación al haber conminado a los profesionales a dejar de llamar a la Comisaría y a dejar de contrastar las informaciones con la fuente oficial, como es obligación, ha dirigido asimismo ataques personales, insultos y descalificaciones de tipo machista a varios y varias periodistas de Almería, tanto en momentos en el que llevaban a cabo su trabajo como en otros en los que se encontraban como invitados en actos organizados por terceros.

El malestar es generalizado entre los profesionales de los medios de comunicación de la provincia y en aquellos regionales y nacionales que periódicamente trabajan en Almería y que viven con estupor los modos empleados.

Esta situación se produce, además, ante la inacción de la Subdelegación del Gobierno en Almería, conocedora del problema existente y que tampoco atiende a los medios de comunicación en asuntos relacionados con seguridad y sucesos -como se ha venido haciendo habitualmente- y que hace oídos sordos a las repetidas quejas de los profesionales.

Agradeciéndole su atención, esta asociación queda a su disposición para aclarar cualquier duda que pudiera tener a este respecto”.

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