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Gratis, yo no trabajo, por Ana García Lozano

“Si estás estudiando Periodismo o Comunicación audiovisual y ha llegado el momento de hacer prácticas no remuneradas, no dejes pasar la oportunidad de unirte a nuestro gran equipo de profesionales y formarte junto a ellos.

Buscamos a personas resolutivas, proactivas, dinámicas y con buenas dotes para la redacción. Ofrecemos un gran ambiente de trabajo, proyección profesional y la oportunidad de aprender de un gran equipo profesional y experto en el sector.”

¿Os suena?

Sí, ¿verdad?

¿Cuántas veces os han ofrecido un trabajo, que es bueno que hagáis, porque es una apuesta de futuro para conseguir un desempeño posterior importante? ¿En cuántas ocasiones os han dicho que es fundamental que os empleéis a fondo en una tarea, no remunerada, pero no importa porque os va a reportar una enorme notoriedad y, a la larga, os va a traer infinidad de trabajos?

Confieso que, personalmente, me ha ocurrido muchas veces y no me importa afirmar que hoy, a mis años y con una amplia experiencia profesional, hay algún “listo” que sigue empeñado en intentarlo.

Es cierto que, cuando disfrutas con tu trabajo, en ocasiones no te importa trabajar sin cobrar porque el proyecto te apasiona. Pero, lejos de estar sembrando para recoger más tarde, no te engañes, no estás haciéndote un favor a ti mismo ni se lo estás haciendo a la profesión. Nuestro trabajo debe tener un precio. Prefiero pensar que me llaman por mi experiencia y mi formación, a que lo hacen porque soy barata y mi labor no tiene ningún coste. Tenemos que cambiar el chip y que deje de ser un tabú reclamar un salario por nuestro trabajo, porque a veces parece hasta de mal gusto preguntar: ¿cuánto me vais a pagar por hacer esto? Trabajar gratis no es bueno, ni para quien decide pasar por el aro, ni para el resto de compañeros que opta por no hacerlo. Nuestra obligación es ser solidarios con todos ellos, porque el periodismo se hundirá, cada vez más, si estamos dispuestos a trabajar a cambio de nada. Nadie va a respetar nuestro trabajo si los primeros que deberíamos hacerlo, no estamos por la labor, porque no nos olvidemos de algo indiscutible y es que nadie da valor a aquello que no cuesta. Por eso, el mejor modo de proteger nuestra profesionalidad y de poner en alza nuestro esfuerzo, nuestro talento y transmitir que aquello que hacemos es excelente, es ponerle precio. Pensemos en el presente, pero también en el futuro de la profesión y gritemos muy alto: “Gratis, yo no trabajo”.

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