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  • Credibilidad de los medios de comunicación

Fernando G. Urbaneja: ‘Los medios serios’ ya no cumplen su función y ‘se han perdido en la búsqueda del clic’

Javier Errea y Fernándo G. Urbaneja. Fotos: Pablo Vázquez / APM

Uno de los efectos que ha tenido la crisis económica de los últimos años en los medios de comunicación es la pérdida de credibilidad. Según el Informe Anual de la Profesión Periodística 2015, la confianza que les merece a los ciudadanos la información que publican los medios apenas superó el aprobado, siendo un 5,5 sobre 10. Si hablamos de la independencia de los periodistas para realizar su trabajo, el retroceso es aún mayor, situándose en un 4,2 en 2015. El periodista Fernando González Urbaneja apunta que el descrédito gradual se ha debido esencialmente a dos razones: “la banalización de los contenidos y el alineamiento político de los medios”. “El alineamiento político ha provocado previsibilidad” y esta hace que “se pierda credibilidad”, explicó, a finales de septiembre, en el coloquio “Cómo proteger la credibilidad de los medios de comunicación”, organizado por Compromiso Empresarial, y en el que participó junto con otros profesionales del sector.

Para recuperar credibilidad no hay más camino que volver a las viejas reglas del oficio

Aunque habitualmente se achaque a las televisiones, González Urbaneja cree que la responsabilidad fundamental de la crisis de credibilidad es de los “medios serios”. Estos, argumentó, “han dejado de cumplir su función y se han perdido en la búsqueda del clic”. Cómo antídoto para recuperar credibilidad, González Urbaneja apuntó que “no hay más camino que volver a los principios y a las viejas reglas del oficio: independencia, búsqueda de la verdad, verificación y acreditación de las fuentes”.

También puso el foco en la falta de transparencia en el sector, afirmando que “hay pocos sectores más opacos que el nuestro”. Este hecho llama más la atención cuando “a todos los demás les exigimos la máxima transparencia”.

Finalmente, otra de las grandes amenazas a la legitimidad de los medios, según González Urbaneja, son los conflictos de intereses en la profesión. Cree que es necesario algún “mecanismo de incompatibilidades” y abogó por “un código ético de incompatibilidades y transparencia específico para el sector”.

Coloquio sobre "Cómo proteger la credibilidad de los medios". Fotos: Pablo Vázquez / APM

Con una visión también crítica sobre la credibilidad de los medios intervino Javier Errea, profesor de la Universidad de Navarra y CEO de Errea Comunicación, que señaló que “la credibilidad de la prensa española está bajo mínimos y nos lo hemos ganado a pulso”. Para Errea, esta situación tiene que ver “con la soberbia, con habernos creído indestructibles y con haber participado, en lo que luego han denunciado con cinismo, la época del ladrillo”.

Vamos a un futuro en el que la publicidad si no desaparece, no da para sostener un medio

También es crítica su postura sobre Facebook y Google. “Estamos en brazos de unas dictaduras terroríficas, que son las de los grandes distribuidores de información: Facebook y Google”. Aludió a que en las redacciones se está más preocupado por el SEO que por las informaciones de calidad. Asimismo, Giles Tremlett, de “The Guardian”, alertó del papel de los medios ante redes sociales como Facebook donde se crean “guetos informativos” y los usuarios solo leen lo que comparten sus amistades provocando una “especie de complacencia mutua donde simplemente estamos ayudándoles a mantenerse en sus ideas”.

La situación es de “debilidad extrema”, advirtió Errea, y se ha acentuado porque, “periodísticamente hablando, las empresas están dominadas absolutamente por directivos ignorantes y con unos corazones con forma de calculadora”. Para Errea, la única posibilidad de supervivencia pasaría por “devolver el periodismo al corazón de las empresas periodísticas y plantearnos un futuro de la prensa sin publicidad”.

En este sentido, Giles Tremlett apuntó que “vamos a un futuro en el que la publicidad si no desaparece, no da para sostener un medio”. En este campo, alertó del uso de los patrocinios porque se corre el riego de condicionar los contenidos informativos para complacer a los anunciantes. También puso sobre la mesa el uso de la publicidad nativa. Cree que, en ocasiones, estos contenidos no se diferencian de la información, un riesgo que propicia que los lectores no se percaten de que también se trata de publicidad.

La independencia de un medio se quiebra cuando el director se sienta a negociar un contrato comercial

Sobre el posible retroceso de la credibilidad de los medios, Tremlett se mostró menos alarmista, señalando que esta crisis no es nueva y que siempre ha existido. En esta línea también intervino Nacho Cardero, director de El Confidencial. Aunque reconoce que, de un tiempo a esta parte, se ha resentido, en parte, por las presiones informativas que han provocado “una mayor desafección del lector”. Para Cardero existen dos factores principales. El primero, por las empresas e instituciones que han visto peligrar su estatus y han ejercido presiones para mantener sus privilegios. En segundo lugar, señaló que “muchos editores y empresas periodísticas han jugado a ser empresarios y no editores”. Para el director de El Confidencial, en la actualidad, el problema básico es la falta de editores. Para Nacho Cardero “la independencia de un medio se rompe o se quiebra cuando el director de una redacción se sienta en una mesa a negociar un contrato comercial”.

No obstante, ante el futuro de la profesión, confesó ser “bastante optimista” y vaticinó que viviremos una nueva “época dorada”, pero por el momento, “nos espera un proceso de transición largo y ‘darwinista’ donde van a sobrevivir muy pocos de los que están surgiendo porque no hay ni espacio, ni ingresos y ni lectores para todos”.

Sobre la ausencia de editores también habló Marcos García Rey, periodista del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). Insistió en que “el rigor y la credibilidad son rentables”, y señaló que “aquel director que tenga el arrojo de tener redactores jefe encima de las informaciones importantes, ese medio lo peta”.

Representando el ámbito de la gestión de los medios participó Eva Fernández, CEO de El Español, que cree que el problema fundamental “es la falta de un modelo de negocio que haga que estos medios sean independientes”. Fernández señaló que estamos ante un modelo de negocio basado “en la publicidad y, lo que es peor, basado en el clic”. Se trata, según la CEO de El Español, de un “sistema errático de medición”, puesto que “ComScore lo único que mide son los clic y no los tiempos de permanencia, de lectura o la calidad de la información”. Esto provoca, alertó, “que en las redacciones se esté completamente obsesionado por el SEO”.

La dependencia de una publicidad basada en el volumen, explicó Fernández, incita a los medios a “la banalización de los contenidos o, lo que es peor, a unos acuerdos con los poderes fácticos que financian muchos de los medios y que, lógicamente, condicionan tu independencia a la hora de redactar o publicar determinados contenidos que pueden dañar esos acuerdos tan importantes para la rentabilidad de los medios”. Por este motivo, la CEO de El Español apuesta por un cambio en el modelo de negocio de los medios que tienda a una mayor diversificación, “que pasa exclusivamente por el cobro de contenidos”.

Fernández también criticó el IVA del 21% para los contenidos digitales. Señaló que “no tiene ningún sentido frente al IVA reducido que tiene el papel”. Para Eva Fernández se trata de otro paso necesario en el sector y cree necesario un acuerdo sectorial y la búsqueda de otras vías de financiación para que los medios puedan salir adelante.

Sin embargo, independientemente de que un medio disponga de mayor o menor capital, Raphael Minder, corresponsal de “The New York Times” en España y Portugal, cree que para proteger la credibilidad de los medios es necesario mejorar algunas  prácticas. Como ejemplo, Minder puso el foco en la política de rectificaciones, que calificó de “lamentable”, o el rigor de las fuentes. “No es un tema de dinero, a pesar de que con más dinero se pueden hacer más cosas”, sostuvo.

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