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Carta de la periodista Marta Aguirre, afincada en Venezuela, por la suspensión del canal CRTV

Pero era un canal que había quedado como reducto de la libertad de expresión, cada día más cercenada por la autocensura, el miedo, y ahora por el cierre. Un canal que tenía plena cobertura nacional por lo que no solamente se le cerró la concesión sino que se le incautaron los equipos y las antenas de transmisión que anoche fueron tomadas por efectivos de la Guardía Nacional, al servicio del Gobierno.

Hoy los estudiantes universitarios junto a los periodistas están reuniéndose masivamente en la Plaza Brión de Chacaito, punto central de Caracas, manifestaciones que se están realizando en forma similar en todos los estados del país. Los estudiantes universitarios siempre han sido (fuimos) bastiones de libertad sin compromisos gubernamentales y hoy están en la calle denunciando que cada día se corta una rama más de la libertad de expresión del país.

No sabía cómo expresar mi indignación, sin que resultase que yo salía defendiendo un canal malo, tan malo como Venevisión, al cual se le ha renovado la concesión, porque el empresario Cisneros llegó a un acuerdo económico con nuestro presidente.

Invito a las periodistas catalanas que lean las crónicas del periodista de La Vanguardia que estuvo presente en la noche del cierre de Radio Caracas Televisón. Vino como enviado especial y demostró frente a camara que vino, vio y captó la verdadera realidad que estamos viviendo. Basta un día en Venezuela y sentarse frente al televisor haciendo zapping para conocer la verdad venezolana.

No sabía cómo expresar mi indignación, pero me acaba de llegar un correo electrónico de un periodista joven, valiente, que sí ha sabido expresar su preocupación, sin dejarse llevar por las emociones. Y resulta que es mi hijo. Y me averguenza tener miedo. Y por esto les remito este mensaje. Me siento obligada a dejar constancia de que la revolución que vivimos no es democrática. No es hora de aceptar eufemismos. Esta es una revolución pero no democrática.

ULTIMA HORA. La Guardia Nacional acaba de irrespetar la autonomia universitaria, entrando con gases lacrimogenos a las universidades Metropolitana (privada) y Simón Bolívar (pública), para evitar la salida en manifestación de los estudiantes para unirse a la concentración en Chacaito.

Marta Aguirre
Caracas, Venezuela

Sobre la salida del aire de Radio Caracas Televisión, en Venezuela

Queridos amigos. Queridos y colegas:

Quiero compartir con ustedes mi preocupación por la negación de la renovación de la concesión a Radio Caracas Televisión, RCTV –con 53 años continuos al aire- por parte del gobierno del Presidente de la República, Hugo Chávez. 

El presidente de RCTV, Marcel Granier, ha dicho que la concesión no se vencía ayer 27 de mayo. Por otro lado, miembros del gobierno insisten que lo que ha sucedido es que la concesión ha finalizado, y que no están interesados en renovarla. La quieren, dicen, para dársela a un nuevo canal, de servicio público, el cual inició transmisiones hoy en la madrugada. Otro de los argumentos utilizados por el gobierno para negar la concesión es la mala calidad de los programas del canal.  

Por mucho tiempo he sido crítico con la programación de Radio Caracas Televisión, la cual, en mi opinión, lejos de ser creativa, se había consagrado a presentar programas de mal gusto, sin sustancia, entregados a buscar rating y a ofrecer circo barato a sus televidentes.  

Aun con todo lo expuesto ceo que lo que ha sucedido es que el gobierno nacional ha querido callar la voz crítica de los servicios informativos de Radio Caracas Televisión, los cuales daban a conocer a los ciudadanos aquellas cosas no tan buenas del régimen.  

A los otros canales privados de señal abierta –Venevisión y Televen- cuya programación dista mucho de ser de calidad, el gobierno no les llama la atención. De hecho, a Venevisión le acaban de renovar la concesión. ¿Por qué? Porque son televisoras cuyas líneas editoriales son complacientes con el régimen de Chávez. El noticiero de Venevisión, por ejemplo, se ha convertido, casi, en un espacio de propaganda oficial.  

Desde las 11:59 p.m. de ayer, cuando salió del aire RCTV, Venezuela se ha quedado sin canales de televisión de señal abierta cuyas líneas editoriales muestren oposición a Chávez. En todo caso queda Globovisión, canal que ofrece 24 horas de información cuya señal abierta es limitada a zonas muy específicas de la nación. Este canal –también crítico con Chávez- cubre Venezuela gracias a la televisión por cable, servicio al cual no tienen acceso todos los venezolanos.  

RCTV tenía que mejorar su programación. Pero también es cierto que durante 53 años de existencia sirvió de escuela para actores, actrices, técnicos y demás personas consagradas a la industria de la televisión. Muchas generaciones crecimos con RCTV y recordamos producciones que marcaron un hito en nuestra televisión. Radio Caracas Televisión es parte de nuestro patrimonio, y han sido más las cosas buenas que nos han brindado que las malas. Por otro lado, existen mecanismos para persuadir a que una planta de televisión mejore su programación. Negarle la concesión -o cerrar el canal, como sostiene Granier que ha sucedido- es una torpeza. Lo que ha pasado con el canal es un atentado contra la libertad de expresión.  

El presidente Chávez es muy popular, y seguramente aglutina a más de la mitad de la población. Pero aproximadamente un 40 % de los venezolanos, opuestos al proyecto socialista de Chávez, se están quedando sin servicios informativos que informen abiertamente lo que sucede en el país. Existe la autocensura y, a partir de la salida del aire de Radio Caracas Televisión, la censura.

El canal 2, el cual hasta ayer ocupó RCTV, pertenece ahora a una nueva televisora en poder del Estado. Se trata de TVes, una televisora de servicio público. Ojalá cumplan con la promesa de ser pluralistas. Los otros canales de señal abierta con los que cuenta el poder oficial no lo han logrado. 

Máximo Rondón Aguirre.
Periodista venezolano

 

 

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