Lucio del Álamo Urrutia (Amurrio, Álava, 1913-Madrid, 1988)

Presidente de la APM en dos etapas distintas: desde abril de 1951 a marzo de 1955 y desde abril de 1967 a diciembre de 1978 (en total, 15 años y 8 meses).

Lucio del Álamo, licenciado en Filosofía y Letras y, en sus tiempos juveniles, extremo izquierdo del equipo de fútbol Atlético de Bilbao, accedió por primera vez a la presidencia de la APM a la temprana edad de 38 años. Era muy joven pero ya tenía una gran experiencia periodística: había sido redactor de los periódicos bilbaínos “Gaceta del Norte” y “Hoja del Lunes”, y de Radio Nacional de España, del  diario deportivo “Marca” y de la revista “7 Fechas”.

Su primera etapa como presidente pasó sin pena ni gloria, pero en la segunda se produjeron momentos profesionalmente dramáticos en los que la Asociación de la Prensa por él comandada hubo de enfrentarse a problemas como el cierre por parte del Gobierno del diario “Madrid” (1971),  una guerra de la profesión periodística contra las autoridades académicas que ponían obstáculos para la convalidación de los títulos de la vieja Escuela Oficial de Periodismo y los años de trabajo por los títulos universitarios que expedía la recientemente creada Facultad de Ciencias de la Información y la primera huelga de periodistas, después de la guerra, en defensa del secreto profesional (febrero de 1976).

No obstante, en su segunda etapa presidencial, Lucio del Álamo pudo ver hecho realidad su sueño de proporcionar a los periodistas madrileños las viviendas dignas y a precios asequibles por las que suspiraban desde hacía años y años. Bajo la presidencia de Lucio del Álamo, la APM construyó la Ciudad de los Periodistas, en el norte de la ciudad, una urbanización de quince torres, divididas en cinco bloques (que fueron bautizados con los nombres de periodistas ilustres: Larra, Cavia, Camba, Balmes y Azorín), que contenían 1.010 viviendas, y que se vendieron a precios muy por debajo de los del mercado a todos los periodistas de la Asociación que lo desearon (más de 700, casi el 75 por ciento de los socios). La operación constituyó un éxito, socialmente hablando, pero resultó un fiasco desde el punto de vista económico, que dejó a la APM con una deuda de más de mil millones de pesetas, para mitigar la cual hubo de desprenderse de su más importante e histórico patrimonio, su sede del Palacio de la Prensa, en la madrileña Plaza del Callao. Las enormes pérdidas económicas que supuso la construcción de la Ciudad de los Periodistas, debidas, principalmente, a una mala administración, fue la causa por la que Del Álamo dimitió de su cargo de presidente, unos meses antes de que acabara su último mandato presidencial.

Lucio del Álamo fue vocal del Consejo Nacional de Prensa (1966) y distinguido con los premios periodísticos Nacional de Periodismo Francisco Franco (1964) y  Mariano de Cavia (1970). En 1976 fue nombrado Periodista de Honor.

Simultaneó su cargo de presidente de la APM con la presidencia de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) desde 1951 hasta 1955 y desde 1967 hasta 1977.

 

 

 

 

 

 

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