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Francisco Javier López Meseguer

Cuando la realidad me impuso escribir una breve nota necrológica de Francisco Javier López Meseguer, bullen mezclándose en mi cerebro emociones, afectos, vivencias y recuerdos. Tormenta afectiva que el reciente fallecimiento de Francisco Javier, a buen seguro, también ha provocado en cuantos se vieron beneficiados por su amistad.

Su vida laboral discurrió sobre todo por los cauces del ámbito sanitario. Sin embargo, su vocación era la de ser periodista. De hecho, terminó sus estudios universitarios de periodismo a la vez que ejercía su actividad de Diplomado en Enfermería, tuvieron algo que ver en su pulsión periodística los años que pasó trabajando en los servicios médicos de TVE. Era especialmente llamativo el dominio del lenguaje que poseía así como su amplia cultura literaria.

En 1997 le ofrecí, y aceptó entusiasmado, la coautoría del libro Guía de Alimentación para el Deportista (TUTOR 1998). Tras este primer trabajo conjunto, continuó colaborando conmigo en varias traducciones de libros. Su calidad de redacción era tal que los textos finales, antes de ser entregados a la editorial, siempre pasaban por su acertado criterio corrector.

Francisco Javier tenía un modo de ser entrañable y afectivo y siempre estaba dispuesto para satisfacer cualquier demanda que pudiera atender de aquellos a quienes quería. Además de ser un excelente profesional, sobre todo fue una buena persona y un padre excepcional, de su hija Marta, para la que siempre fue un ejemplo y de la que se sentía tan orgulloso. En una ocasión me dijo: "...cuando desaparezcamos de este mundo, mientras alguien nos recuerde no dejaremos de existir del todo". Amigo Javier, si esto es así, en tanto quede uno sólo de cuantos te quisimos seguirás vivo durante mucho tiempo.

Descansa en Paz.

Alberto Muñoz Soler
22 de septiembre de 2026