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Eugenio González Ladrón de Guevara ‘Yeyo’

yeyoSi se vocea su nombre de pila y sus dos apellidos en la Casa de la Radio o en la sede del Instituto de RTVE en la Dehesa de la Villa, si se escribe en la pizarra de cualquier aula de la Universidad Francisco de Vitoria o de la Complutense, si aparece en un manual de radio o en un documento oficial, nadie le identificará. Porque su imán, su capacidad de convocatoria, su emblemática figura, su poderío, a fin de cuentas, se concentraban en solo cuatro letras. Sencillo hasta para darse a conocer. Y eso que el segundo apellido era radiofónico y artístico de cojones, y lo podría haber paseado por las ondas con toda dignidad. Porque esas eran las dos verdaderas pasiones de Yeyo: la radio y el arte convertido en música.

Llegó a una emisora de radio, en la década de los 70, cargado de discos que pesaban lo suyo y pasión, que era ligera porque anidaba en su corazón, que era grande. Era la época de críticos musicales emblemáticos, como el Mariscal Romero, de grupos de rock que buscaban su hueco en las discotecas de los jóvenes de la transición (Barón Rojo, Leño, Asfalto); y, poco a poco, fue capaz de convertir su pasión en oficio. Y se quedó en la radio, al mando de las mesas de control, regleta arriba, regleta abajo, dando vida al sonido que sale frío y metálico por el altavoz de un receptor. En Radio Cadena primero y en RNE después, Yeyo era imprescindible en el control: si la radio es sonido, Yeyo era sonoro; si la radio es divertida, Yeyo la amenizaba; si la radio es cálida, Yeyo ardía; si la radio es amena, Yeyo la acariciaba.

Realizador de la Radio 5 del 94, nueva, desconocida, llena de incertidumbre, le puso su sello personal cuando echó a andar. Y todos nos subimos a su carro. La experiencia tras la pecera y su formación académica en Ciencias de la Información le llevaron por el camino de la docencia. En la Universidad Francisco de Vitoria, en el Máster de RNE y en el Instituto Oficial de RTVE, Yeyo apadrinó a decenas de promociones de profesionales que aprendieron a su lado dos características imprescindibles en todo comunicador: la calidad y la excelencia en su trabajo y la bonhomía, tan ayuna en momentos críticos para la comunicación como estos.

El último paso lo dio el pasado 13 de enero, con el alma a rastras, sin saberlo, pero con corazón y ánimo ilusionados: defendió su tesis doctoral sobre el valor de la programación de Radio 5 Todo Noticias, esa emisora a la que dio forma y vida en sus inicios y que, paradojas de la vida, dedicó su último gran esfuerzo. Como siempre.

 

Gabriel Sánchez
Director de Radio 5 Todo Noticias (1999-2003)