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ENTREVISTA AL PREMIO APM AL PERIODISTA JOVEN DEL AÑO

Mar Manrique: 'Internet ha ampliado el campo de juego, es el altavoz con el que los periodistas jóvenes podemos trazar nuestro propio camino'

17/04/2026

13:52

Escrito por: María Jesús García

Entrevista a la periodista reconocida por la Asociación de la Prensa de Madrid con el Premio APM al Periodista Joven del Año 2025, por 'su apuesta por los nuevos canales de comunicación y su visión emprendedora'.

Mar Manrique, en la Biblioteca de la APM. Foto: María Jesús García / APM

Si hay algún rasgo de carácter que se le pueda atribuir a Mar Manrique, quizá sea la inquietud, esa búsqueda constante de nuevos retos y desafíos con los que abordar la profesión que ha elegido y con la que -se le nota- disfruta. Una “mujer orquesta”, como ella misma se define, que no le teme al cambio y que ha sabido aprovechar las oportunidades que le ofrece la era digital para poner en marcha sus proyectos, al margen de los medios tradicionales.

Creadora de la newsletter Fleet Street, sobre periodismo, tendencias y medios de comunicación, e impulsora de Watif, medio digital enfocado a un público joven, el Jurado de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) le ha concedido Premio APM al Periodista Joven del Año por “su valentía como joven emprendedora y su visión de la comunicación y el periodismo en los nuevos canales del siglo XXI, hablando de tú a tú a los públicos más jóvenes y conectando y generando contenido desde distintas plataformas”.

Pero, además, Mar Manrique ha colaborado en otros medios como S Moda (El País), Vogue, La Vanguardia y elDiario.es; ha impartido clases de periodismo, participa y modera actos, acaba de publicar un libro y es miembro del Comité Editorial de la revista Cuadernos de Periodistas, de la APM. Con ella hemos podido hablar en la sede de esta misma Casa de los Periodistas.

- ¿Qué sintió? ¿Cuál fue su reacción cuando le comunicaron que era una de las premiadas de la APM de este año?

- Aluciné, creo que ni siquiera me lo creía inicialmente cuando me llamó María Rey. Me quedé en shock, porque no sabía muy bien por qué me estaban dando el premio, y tampoco quería preguntar en ese momento. Aunque luego leí la nota de prensa el día después y me gustaron mucho los motivos por los que decían que había ganado: por ese emprendimiento, esa valentía, la apuesta por los formatos nuevos... Sentí que al final era una validación que no sabía que necesitaba, pero que, en el momento en que la he tenido, esa palmadita en la espalda me ha dado mucha alegría. Me siento muy honrada.

- ¿Qué es para usted el periodismo? ¿Cómo entiende esta profesión? Si puede explicarlo en pocas palabras.

- Yo creo que es una profesión completamente vocacional, al servicio de la gente, y también de mucho descubrimiento y mucha curiosidad constante por saber lo que pasa en el mundo y por intentar hacerlo accesible.

Me imaginaba mi futuro en una redacción, lo típico de las películas… y la realidad es completamente diferente

Mar Manrique, en un momento de la entrevista. Foto: María Jesús García / APM

- ¿Cómo cree que ha cambiado internet la forma de ejercer el periodismo para alguien de su generación, con respecto a las generaciones anteriores?

- Creo que internet ha abierto completamente el campo y la veda a todos los perfiles. Si antes el rito de iniciación era pasar por los medios tradicionales y trabajabas en la redacción convencional, en la radio o en la televisión, ahora internet ha ampliado completamente el campo de juego y periodistas recién graduados, periodistas jóvenes, también podemos intentar trazar nuestro propio camino, especializarnos en temáticas, porque hay muchos altavoces -que son estos nuevos formatos- que nos permiten llegar a la audiencia. Esa relación vertical, donde el medio era el intermediario, ahora ya no existe. Cualquier persona -que sea periodista, que es lo importante- puede tener esos altavoces.

- Cuando empezó sus estudios de Periodismo, ¿tenía alguna idea de lo que quería hacer después? ¿Dónde se imaginaba que podría encajar mejor?

- Yo quería escribir -de hecho, imaginaba mi futuro en una redacción, con mi mesita, con mi foto de familia, mi taza de café y muchos libros, lo típico que se romantiza en las películas-, y la realidad es completamente diferente. Pero me gusta mucho haber vivido este descubrimiento, que se puede ejercer el periodismo de formas distintas. Empecé la carrera pensando que me gustaba la escritura y luego también me especialicé en televisión. He estado en redacciones, he estado en agencias de comunicación, y creo que no hay que demonizar ningún área. En la facultad nos hablaban de la comunicación corporativa como el lado oscuro; y ahora pienso que, tal y como está la profesión, no pasa nada si un periodista pasa un tiempo en comunicación de empresa. También es una labor que el mercado exige.

La ‘newsletter’ me ha abierto completamente las puertas a todas las oportunidades laborales

- Poco tiempo después de acabar la carrera, creó una newsletter, Fleet Street, sobre periodismo, medios y tendencias. ¿Fue por la falta de oportunidades laborales o quizá vio un vacío que decidió aprovechar?

- Creo que fue una mezcla de todo. En ese momento estaba teletrabajando desde Barcelona como creadora de contenido, llevaba básicamente la web y las redes sociales de una startup de traducciones afincada en Bilbao. Fue mi primer empleo, pero me sentía muy inquieta, porque yo había estudiado para ser periodista y no estaba ejerciendo el periodismo. Entonces pensé que tenía que desarrollar algo, algún tipo de proyecto personal. Viendo lo que se movía en internet, me vino esta idea de crear la newsletter sobre periodismo y se alinearon los astros. Fue una suerte, porque era un momento muy incipiente. En el inicio de 2021, en la plataforma donde yo publico, Substack, estábamos cuatro personas escribiendo boletines. Creo que, si hubiera empezado ahora, hubiera sido completamente diferente. Creo que se aunaron varias variables: crear cierta marca, entender el sector desde dentro y saciar la curiosidad de lo que se estaba moviendo.

- En la actualidad, Fleet Street ya supera los 10.000 suscriptores. ¿Cuál cree que ha sido la clave de su éxito?

- Creo que los boletines aún no estaban completamente asentados en el mercado informativo español; y eso me ayudó mucho, porque surfeé la ola en el momento en el que podía cogerla. Pero también he tenido siempre un enfoque diferencial. Antes de empezar a hacer Fleet Street, observé y analicé un poco el mercado de periodistas que estaban escribiendo newsletters sobre tendencias de periodismo, medios y demás, y todos eran hombres de mediana edad. Fui un poco rompedora en ese sentido: una mujer recién graduada, con un tono rompedor, fresco, cercano. Además, me doy la libertad creativa, pues soy la editora y decido lo que quiero hacer, la temática que me interesa… y siempre sigo el instinto de lo que a mí me gustaría leer.

La ‘newsletter’ me ha abierto completamente las puertas a todas las oportunidades laborales

- ¿Qué le han aportado, profesional y personalmente, estos cinco años de recorrido de la newsletter?

- Todo. La newsletter me ha abierto completamente las puertas a todas las oportunidades laborales. Ha sido mi carta de presentación, el escaparate completo, igual que el porfolio para el diseñador. Me ha permitido, cuando he querido colaborar con medios, que ya vieran cómo escribía, cómo desarrollaba los temas y que sirviera como ejemplo. Me ha tendido todos los puentes para empezar la carrera en el mundo laboral.

- Ha trabajado también en medios tradicionales como El País y La Vanguardia. ¿Cuál es la diferencia principal entre una forma de comunicación y otra?

- Con el planteamiento de proyectos propios existe una libertad que no existe cuando uno trabaja en un medio, en el que siempre hay una jerarquía muy grande y tienes que pasar muchos filtros. Creo que la principal diferencia es la libertad de creación. Sí, probablemente, poder decidir qué hacer.

Mar Manrique posa tras la entrevista en la Biblioteca de la APM. Foto: María Jesús García / APM

- ¿Y en qué formato se siente más cómoda a la hora de contar una historia o una noticia?

- Siempre me había sentido más cómoda en el formato escrito, y ahora que he publicado un libro, más aún. Pero, como digo siempre, el periodismo al final es descubrimiento, y estar delante de una cámara y poder comunicar de una manera conversacional pero también rigurosa me está gustando mucho. Y luego, también cuando me llaman para presentar un acto, para moderar una mesa redonda… Siento que hay ahora un gran abanico de oportunidades. Mi madre siempre me insistía mucho en que me especializara, y yo antes veía una flaqueza en no estar especializada en algo en concreto, pero esa flaqueza de la diversidad siento ahora que es una fortaleza, porque sé hacer muchas cosas y lo disfruto.

- ¿Cree que los periodistas tenemos que olvidarnos del periodismo tradicional y adaptarnos a las nuevas exigencias del algoritmo y de las empresas tecnológicas si queremos sobrevivir en esta profesión?

- Es que es lo que ya estamos viendo. Por ejemplo, con las noticias de hace unas semanas sobre el ranking de visualizaciones de los medios de comunicación, porque dependen demasiado de Google Discover. Creo que, desde que el periodismo se ha introducido en internet, estamos dependiendo de estas tecnológicas. La solución y el sueño y el anhelo de todos sería ser independientes; por eso, ahora la conversación que estamos teniendo todos es intentar priorizar esos suscriptores de pago para poder depender de ellos y no tanto del cambio de rumbo que decide hacer una tecnológica cuando ya no le interesa lo que le está aportando el medio a nivel monetario. Otra cosa es la realidad que estamos viviendo. Creo que es muy complicado separarnos completamente de esa dependencia tecnológica, porque las redes sociales, igual que la newsletter para mí, son un escaparate de muchísimos medios, y cuando estamos hablando de las generaciones jóvenes, que se informan por las redes, es imposible no estar allí. Creo que mejor sería diversificar y no poner todos los huevos en una sola cesta, pero la realidad es que es imposible.

 - ¿Los medios tradicionales han entendido que deben incorporarse a esos nuevos lenguajes y formatos digitales? ¿Cree que lo están haciendo al ritmo que la sociedad le demanda?

- Sí, entenderlo lo entienden y saben que lo tienen que hacer. De hecho, ahora mismo no conozco ningún medio que no esté trabajando su presencia en las redes sociales, haciendo pódcast o en TikTok. El problema es ver si realmente lo que están haciendo funciona, es útil, si bien todos están en todos los sitios que tienen que estar. Tenemos ejemplos muy buenos: El País ahora mismo ha creado Klab, donde hay un grupo de periodistas jóvenes que se dirigen un público joven, eso es algo muy chulo. Han hecho una redacción únicamente con redes sociales completamente diferentes a las del periódico y el usuario no sabe la relación entre Prisa y Klab.

La galardonada con el Premio APM al Periodista Joven del Año 2025 en la sede de la APM. Foto: María Jesús García / APM

- ¿Y las facultades, los profesores, están adaptándose a estos nuevos modelos que ya existen: pódcast, newsletters, redes sociales…?

- Cuando estaba en la universidad, no se hablaba de nada de esto. Lo más moderno que hice fue abrirme un perfil de LinkedIn y hacer tuits de 140 caracteres cada día. Pero internet va rapidísimo; y, desde que yo me gradué, hace casi seis años, ha habido tiempo para adaptarse. Pero quiero romper una lanza a favor, porque hay determinadas facultades que están bastante al día. Pienso en la Universidad Miguel Hernández de Elche, que están muy a la vanguardia de las cosas que se hacen, y la Universidad de Navarra, por supuesto. Lo ideal sería ver más cosas nuevas, más formatos diferenciales. El periodismo también se puede ejercer al margen de esos medios tradicionales, pero actuando completamente igual. Cuando en Watif nos preguntan cómo trabajamos, contesto que exactamente igual que un medio, pero con menos recursos.

Esa ‘flaqueza de la diversidad’, siento ahora que es una fortaleza, porque sé hacer muchas cosas y lo disfruto

- Es periodista y a la vez es también creadora de contenido. Ahora que todo el mundo en internet se denomina así, ¿qué valor diferencial puede aportar un periodista como creador de contenido?

- Yo hago el paso al revés. No me considero creadora de contenido, me considero periodista; y, como tal, utilizo estos nuevos formatos que me permiten llegar a audiencias diferentes. Si eso es ser creador de contenido, bienvenido sea. Creo que, a medida que pasa el tiempo, vamos a saber diferenciarlo. Deberíamos utilizar mejores etiquetas para catalogar el trabajo que hacemos. La realidad es que yo soy periodista y utilizo los canales y los nuevos formatos para comunicar.

No obstante, es cierto que ahora mismo puede existir una convivencia entre la creación de contenido y el periodismo, porque al periodista ahora se le exige ser creador de contenido también. Si tú quieres llegar a esos públicos, tienes que crear contenido. También hay una demonización de esa expresión, porque el contenido es algo que está pensado para una utilidad económica.

Tal vez tenemos que decir que somos periodistas creando narrativas o desarrollando, explicando informaciones, y quizá tenemos que cambiar nosotros el vocabulario, cambiar la denominación. Pero todos los recién graduados tenemos que estar en ese escaparate que es internet y las redes sociales. No hay otra.

Mar Manrique, durante la conversación con 'Apmadrid.es'. Foto: María Jesús García / APM

- ¿La marca personal se ha convertido en algo casi obligatorio para los periodistas jóvenes? ¿El futuro pasa por ahí?

- Es que ya es el presente y claramente va a ser el futuro. Esto está ocurriendo en todas las profesiones. Yo me meto en TikTok, estoy scrolleando un rato y veo que hay psicólogos, nutricionistas, entrenadores personales… El tema de la marca personal para darse a conocer y conseguir algún tipo de trabajo, alguna oportunidad laboral, no sólo está pasando en las profesiones creativas, sino que lo vemos en muchísimas otras.

Cuando comencé Fleet Street, no sabía que lo que estaba haciendo era crear una marca personal. Lo que ocurre es que, con el tiempo, a medida que me he abierto muchas puertas laborales, me he dado cuenta de que eso tiene también muchos riesgos: estar todo el día enganchado al trabajo, la dependencia tecnológica, aplicaciones de trabajo en el teléfono móvil… A las nueve de la noche, yo estoy mirando mensajes, correos electrónicos. A mí me gustaría que pudiéramos llegar a soluciones comunes para que no existiera tanta dependencia a la hora de conseguir oportunidades laborales.

Todos los recién graduados tenemos que estar en ese escaparate que es internet y las redes sociales, no hay otra.

- Precisamente en el ensayo que acaba de publicar, Un trabajo soñado, habla de la decepción de los que empezabais con este sueño de la libertad de internet y que ahora veis que hay una libertad, pero eso también genera cierta esclavitud.

- Sí, son las dos caras de la misma moneda. Igual que internet abre completamente las oportunidades, es democrático, permite muchísimas cosas, desarrollar proyectos personales, especializarse, es un campo de juego que antes era social únicamente y ahora es también una herramienta de trabajo. Y ese es el problema, que existe muy poca separación entre nuestra identidad y lo que nosotros estamos haciendo en la red, porque vivimos en internet, pero también trabajamos en internet, es un enredo constante y no hay distancia.

Yo estoy agradecida a las oportunidades que me ha dado, pero también ha provocado cierto hastío y cierta frustración entre la gente de mi generación. El hecho de que a mí me haya ido bien no quiere decir que a otra persona con un proyecto muy bueno, con mucha constancia, con mucha investigación, le haya funcionado. Internet ha vendido una idea de meritocracia digital; de que, si te esfuerzas, lo vas a conseguir. Sin embargo, no depende sólo de ese esfuerzo y ese compromiso, depende de que el algoritmo decida mostrarte o no mostrarte, depende de que tu altavoz de repente se escuche más que el de otros; y eso es una cosa muy difícil, muy poca gente lo consigue y muchas veces no tiene que ver con tu valor.

Mar Manrique. Foto: María Jesús García / APM

- ¿Y qué consejos le daría a periodistas jóvenes para que cuiden su salud mental, en un mundo en el que se exige estar conectado continuamente?

- Podría dar herramientas, pero siento que son ya caducas y no sostenibles en el tiempo, porque el sistema nos está exigiendo estar conectados. Antes iba a las facultades y les decía: “Crea un proyecto propio, es la manera de que otros medios se fijen en ti, desarrolla un pódcast, una estrategia de redes sociales, una newsletter, lo que sea, pero crea algo. Sácate tú las castañas del fuego e inténtalo”.

Pero ahora no aconsejo esto. Después de haber escrito este libro, lo que aconsejo es observar la estructura del ecosistema periodístico por lo que es. Y no estoy hablando del servicio público que hacemos, sino de lo que nos exige como periodistas: muchas horas, mucho compromiso, mucha productividad, estar constantemente conectados. Y si todo eso te gusta y te nutre y va genial con tu vocación, estupendo, entonces pasa por el aro de lo que este sistema nos está exigiendo; y si ves que no estás convencido, hay muchas otras formas de ejercer la comunicación.

El problema es que existe muy poca separación entre nuestra identidad y lo que nosotros estamos haciendo en internet

- ¿Y la inteligencia artificial puede ayudarnos en la tarea periodística? ¿La utiliza?

- Creo que sí puede ayudar, sé que hay periodistas que pueden preguntarle desde variables de titulares, a temas que pueden tratar, o formas de escribir para optimizar en SEO, etc. Lo que pasa es que hemos empezado a hablar de ella cuando hablamos de lo generativo, que es esta creación de texto, de vídeo, pero es que antes la inteligencia artificial estaba en muchas otras funcionalidades que nosotros no veíamos, incluso para recomendar a un lector un artículo en vez de otro, ahí también hay inteligencia artificial. También hay diferentes aplicaciones, por ejemplo, NotebookLM, que es de Google, que ayuda muchísimo, herramientas que facilitan y hacen más productivo y rápido el trabajo. El problema es, ya a nivel de negocio, cómo puede afectar al periodista, si la IA puede sustituirle en el trabajo. Y la verdad es que estamos utilizando la IA sin saber muchas cosas sobre cómo nos puede perjudicar.

- Hace un par de años escribió en Cuadernos de Periodistas un artículo sobre la dificultad de los recién graduados para encontrar trabajo, y lo tituló “Navegar en la incertidumbre”. ¿Sigue creyendo, hoy en día, que el panorama es el mismo?

- Creo que seguimos enfrentándonos a esa incertidumbre. Hace dos años podía escribir sobre esto con más ingenuidad, porque, cuando creé Fleet Street, siempre me había planteado que me había funcionado por el esfuerzo, por el compromiso, por el trabajo, pero ahora me doy cuenta de que mucho tenía que ver con el azar y con el momento en el que lo creé.

Ahora siento que estamos en un momento en el que hay una sobresaturación de formatos. Yo lo veo en los becarios que tenemos en Watif, gente que se mueve muchísimo y que realmente tiene vocación, pero que, aunque se esfuercen, no les es más fácil, pues ahora hay una sobreabundancia de altavoces que a mí me preocupa, es más difícil destacar que hace cinco años. Antes internet era una red de mirones donde todos estábamos consumiendo información, si bien en la actualidad también la creamos. Y veo a mucho recién graduado frustrado, porque pueden crear esos proyectos, pero ni tienen el capital económico para pagarse un máster de 10.000 euros ni el capital social.

- ¿Cómo se ve en cinco o diez años? ¿Qué le gustaría hacer dentro del periodismo o la comunicación?

- Yo, que siempre he mostrado este perfil de mujer orquesta, de hacer malabares y de escribir y de presentar y de moderar una charla y demás, me encantaría continuar así. Lo disfruto mucho y me gustaría seguir haciendo mi caminito, pudiendo escribir algún que otro libro más; seguir ganando esta visibilidad de una manera completamente diferente y ajena un poco a los medios tradicionales, y, sobre todo, escogiendo yo esas oportunidades. Y que le sirva de inspiración a los recién graduados que piensan que el futuro pasa por esas redacciones convencionales, que sepan que se puede ejercer el periodismo de forma diferente. A pesar de todo lo que hemos comentado, a mí ejercer el periodismo en internet me hace muy feliz. Espero poder seguir haciéndolo, seguir descubriendo y disfrutando.

 

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