Luis Fernández Fernández

Fallece en Madrid, a los 77 años de edad, el periodista gijonés Luis Fernández

Fallecido el 8 de julio, a los 77 años. Asociado vitalicio, con el n.º 512. Ingresó en la APM en 1978

 

Luis Fernández, en 2005, leyendo ‘La Nueva España’. Foto: Ángel González / ‘La Nueva España’

A las doce y media de la noche de ayer falleció, en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en Madrid, el periodista y profesor gijonés Luis Fernández Fernández, como consecuencia de un tumor de colon. Tenía 77 años de edad. La capilla ardiente quedó instalada en el Tanatorio de San Isidro de la capital de España, donde sus restos mortales serán incinerados para su posterior traslado a Gijón.

El próximo sábado, día 13 de julio, a la una de la tarde, se oficiará un funeral en su memoria en la iglesia parroquial de San José (calle de Álvarez Garaya). Estaba casado con Ana María Carbonell Rodríguez y el matrimonio tuvo dos hijos: José María (Chema) y Luis.

Luis Fernández vivía en Madrid desde hacía más de medio siglo, ciudad en la que hizo toda su carrera periodística. Nació el 30 de enero de 1942 en la calle de Linares Rivas del gijonés barrio del Carmen. Y como él mismo relató en una entrevista publicada en “La Nueva España” el 27 de octubre de 2005, “oliendo la tinta de la Tipografía La Industria” y “oyendo el ruido de la cercana rotativa del diario ‘Voluntad'”, que tenía su sede en la calle del Marqués de San Esteban.

Luis Fernández empezó haciendo radio en la cadena SER con la fórmula de los “40 Principales” y era licenciado (de la primera promoción) en Ciencias de la Información, en la Rama de Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid.

Su vida profesional fue larga y fructífera: trabajó durante treinta años entre Televisión Española y Radio Nacional de España y fue asimismo profesor de la especialidad de periodismo deportivo en la Universidad San Pablo-CEU, en la capital de España, y también en México.

A pesar de que su carrera profesional le llevó Madrid, nunca perdió el contacto con Gijón ni el acento “playu”. Era un “memorión” de asuntos locales, “es que yo tengo a Gijón memorizado en el cerebro”, aseguraba siempre con gracia. También era sportinguista a ultranza.

De hecho, siempre hizo gala de sus orígenes gijoneses y aprovechaba para demostrarlo en cuanto podía. Cuando se le preguntaba cómo hacía para recordar datos, nombres y hechos locales, su contestación era siempre la misma: “Con la nostalgia, pero la corrijo, la encauzo y no vivo de recuerdos”.

J. M. C. / ‘La Nueva España’
Publicado originariamente en ‘La Nueva España’
9 de julio de 2019

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