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Montserrat Domínguez: ‘El Huffington Post’ es un vehículo maravilloso para contar de otra manera la información

 Lo bueno de este proyecto, según reconoce su directora, es que “nace con una marca muy potente y con una manera tan atractiva de presentar la información y los contenidos que está resultando un auténtico bombazo en el panorama de los medios”.

Ilusionada, aunque prudente, la periodista Montserrat Domínguez (Madrid, 1963) recibe a Apmadrid.es en los estudios radiofónicos de la Cadena Ser de la Gran Vía madrileña una semana después de su nombramiento como directora de “El Huffington Post” en español, que se lanzará en el mes de junio.

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y con un máster en Periodismo por la Universidad de Columbia (Nueva York), Domínguez se incorporó a la SER en 2007, teniendo en su haber una larga experiencia profesional: Radio España, EFE, Canal +, Telecinco, Antena 3… En la actualidad, también es columnista de “La Vanguardia”.

La plataforma de contenidos “El Huffington Post” nace en su visión hispana como fruto de una compañía participada al 50% por Prisa Noticias, editora de “El País”, y “The Huffington Post”, de Arianna Huffington, presidenta y directora de The Huffington Post Media Group. El portal norteamericano ha lanzado ya ediciones en Reino Unido, Canadá y Francia, y se espera la edición italiana tras un acuerdo con el grupo L’Espresso.

– ¿Qué es exactamente “The Huffington Post"?
Es un medio en internet que nació en 2005 en EE. UU. de la mano de Arianna Huffington y algunos colaboradores que buscaban ofrecer una fórmula alternativa. Lo que fundamentalmente hicieron fue colgar blogs de personajes muy conocidos, y entre eso y la agregación de contenidos, es decir, el dar enlaces a otros medios y, poco a poco, cada vez más información propia, consiguieron un medio que en estos momentos tiene en torno a 37 millones de visitantes únicos, lo cual es totalmente sorprendente. Está incluso por encima de “The New York Times”. En su momento lo compró AOL y ahora es un medio de comunicación potente y que puede verse las caras con cualquier otro.

– ¿Cómo se repartirá el contenido en la versión española?
Las señas de identidad son el contenido propio, los blogs y los enlaces a noticias interesantes de cualquier otro medio. Esta es la idea también para España, sabiendo que empezamos con una redacción muy pequeña.

– Hay una cierta prevención de los periodistas hacia “El Huffington Post" por nutrirse básicamente de blogs. ¿Qué opina?

No hay ninguna razón [para esa prevención]. No se puede aspirar a empezar compitiendo con periódicos como “El País” o como otros medios de comunicación de mucha potencia. Lo que ofrece “El Huffington Post” es una cosa diferente y distinta que permiten las nuevas tecnologías.
Una pata muy importante en “El Huffington Post” es la colaboración permanente de los lectores. Si en algo destaca también es en que consigue crear una comunidad de lectores, de manera que todos entran en las noticias, las comentan, las retuitean, las recomiendan. Está muy presente en todas las redes sociales y yo creo que eso es un valor.

– ¿Cuántos periodistas integrarán la redacción? ¿Dónde estará ubicada?
Vamos a ser una redacción muy pequeñita, posiblemente ubicada donde está “El País”. Será una redacción propia, absolutamente dedicada a la web, de en torno a 7 periodistas.

– ¿No cree que los blogueros quitan el trabajo a los periodistas?
Creo que no tiene nada que ver. ’El Huffington Post’ va a tener periodistas que cobran y hacen su trabajo como tal es y el contenido de los blogueros será más parecido a columnas de opinión. Los blogueros cumplen una función diferente, aunque, por supuesto, pueden aportar información. La idea no es que cumplan la función de los periodistas, sino la de cualquier tipo de persona que tenga algo interesante que aportar. Su trabajo no es periodístico sino de opinión, de análisis y de subrayar lo que crean que es interesante. Es perfectamente compatible el trabajo de los periodistas con el de los expertos y sus análisis, como de hecho vemos en otros medios.

– ¿Por qué cree que lanza Prisa este producto?
Es una apuesta interesantísima por los medios digitales, algo que “El País” ya está haciendo en el giro que está dando el periódico, que ahora es 100% digital, es decir, sin diferencia del soporte.
Lanzar este producto es ir de la mano de un socio muy potente en EE. UU. que te ofrece una máquina muy probada y que está funcionando muy bien [al otro lado del Atlántico]. Es un vehículo maravilloso para buscar otra manera de contar la información.

– ¿En qué se va a diferenciar el HuffPo hispano del original?
La diferencia con “The Huffington Post” va a estar en el contenido. El diseño es el mismo pero el contenido se centrará en cosas que nos preocupan a los lectores en español y, concretamente, en España.
Se va a tratar de “El Huffington Post’ en español, que va a ser el único y, de momento, el primero que va a ofrecer a los potenciales lectores de ‘The Huffington Post’ la información en español.

– ¿Con qué inversión inicial se cuenta? ¿Solo se financiará con publicidad o tendrá también zonas de pago?
Los detalles de cómo funciona la parte empresarial no los conozco. Yo me estoy dedicando fundamentalmente a la parte editorial.
Esperamos que se financie con publicidad. De momento, está descartado el pago por contenidos. “El Huffington Post” es un medio abierto. Ese debate existe en otro tipo de medios. Yo creo que la existencia de los blogs tiene el fin de que los blogueros lleguen a cuanta más gente mejor. ¿Qué sentido tiene cerrarlo si parte de tu identidad es redirigir el tráfico a otras informaciones y a otros contenidos?

– ¿Con quién competirá? ¿Será competencia de ElPaís.com, por ejemplo?
La competencia ahora mismo es con todos porque todos los medios están haciendo una apuesta clarísima por internet. Un ejemplo serían la CadenarSer.com o ElPais.com. En este momento, el competidor está en la red con cualquier formato.
La comparativa con “El País” es en un plano distinto: “El Huffington Post”, con siete redactores, nunca va a poder ofrecer la profundidad ni la amplitud de la cobertura de un diario como “El País”. Pero naturalmente aspiramos a competir también con él.

– ¿Veremos una portada del HuffPo en español con enlaces a “El Mundo”, por ejemplo?
Naturalmente, a “El Mundo”, a “La Voz de Galicia”, a CadenaSer.com … Es decir, a cualquier medio que publique una información que, a nuestro juicio, sea interesante, original, especialmente completa y que nos parezca destacable.

– ¿Por qué aceptó dirigir el HuffPo? Es un cambio radical pasar de la radio a internet…

Me parece algo apasionante crear un nuevo medio en España en un momento en el que están cerrando tantos medios tradicionales. Es una gran noticia tener la oportunidad de dirigir un proyecto que sabemos que funciona fuera de nuestras fronteras y tratar de adaptarlo y convertirlo en un medio de referencia en España. Me parece un reto entrar en lo digital, que tengo claro que es el presente y el futuro del periodismo. Por eso me he animado a hacerlo.

– ¿Cómo afronta esta nueva etapa profesional? ¿Le provoca algún temor o preocupación?
Tengo mucho vértigo, pero no miedo. Aunque lleve muchos años trabajando en los medios es la primera vez que doy un paso a lo puramente digital. Me parece “ilusionante” explorar no ya el futuro, sino el presente de los medios.

– Ha pasado por televisión, agencias, radio y también escribe en “La Vanguardia”. ¿Qué medio le gusta más?
De todo he aprendido y he disfrutado. Cada medio y cada etapa tiene una manera diferente en la que tú tienes que adecuarte como periodista, ya que llegas a la audiencia de manera diferente.

– ¿Qué opina del periodismo ciudadano?
Tengo mis dudas de que sea periodismo. Entiendo que los ciudadanos consumen de una forma diferente la información porque quieren participar. En ese sentido, me parece fabuloso. Pero yo creo en el papel del periodismo y de los periodistas, y es otro. Los ciudadanos son testigos de lo que ocurre o tienen una opinión que puede ser interesante y razonable, pero el trabajo periodístico es otra cosa. Creo que tiene que haber periodistas escogiendo, organizando, construyendo la información y ofreciéndosela a los ciudadanos para que, entre otras cosas, opinen, debatan, enriquezcan esa información. Tiene que haber un trabajo periodístico fundamental, si no, tiraría la toalla y me dedicaría a otra cosa.
Creo que nuestro oficio es necesario, no creo en los ciudadanos periodistas, creo en los periodistas y en los ciudadanos trabajando en la misma dirección.

– ¿Pero entonces no lo considera periodismo?
No. Siempre ha habido ciudadanos que han participado en la elaboración de una información pero eso no les convierte en periodistas, sino en parte fundamental de la información.

– ¿Qué opina del actual momento que está atravesando la profesión periodística? ¿Cómo ve la crisis del modelo de negocio de los medios escritos tradicionales?
Es uno de los retos más dramáticos a los que nos hemos enfrentado nunca. Hay un cambio del modelo de negocio, de la manera de comunicar. La comunicación es cada día más importante y, sin embargo, el modelo de negocio se está derrumbando. No sabemos todavía cómo se va a sustituir lo que hay por lo nuevo; pero algo nuevo habrá, seguro.
Tengo claro que la gente cada vez exige más y mejor información. Es una época de grandísimas transformaciones y lo único que podemos hacer es seguir investigando y seguir avanzando para intentar mantener lo que creo que es fundamental en cualquier democracia, y en cualquier país: una información libre.

– ¿Qué le parecen las nuevas soluciones que van apareciendo?
No sé si vamos bien. Confío en que vamos avanzando hacia lo mejor, pero veo una época de mucha incertidumbre porque no hay ninguna gran empresa periodística, en este momento, que tenga claro cómo van a ser sus cuentas dentro de cinco años o de diez. Además, el soporte publicitario habitual ha dejado de funcionar de la manera en la que lo hacía. Por lo tanto, existe el reto de averiguar cuál va a ser el futuro.

– ¿Qué es lo que más le gusta de la profesión?

A mí me gusta el papel clásico del periodismo como interlocutor entre los ciudadanos y los poderes. Creo que eso es fundamental. Los periodistas tenemos una responsabilidad con la sociedad a la que servimos, y a mí es lo que más me ha apasionado siempre de ser periodista.

– ¿Echará en falta su programa de radio?
Muchísimo, porque “A vivir que son dos días” es un programa fantástico. Aunque tengo la suerte de que me hayan pedido -y yo estoy encantada- seguir colaborando con la Cadena SER.
Hay una cosa que no tiene un medio digital y es el contacto directo con los oyentes, que es muy enriquecedor. Con cada programa aprendes muchas cosas de la gente que te llama cada fin de semana desde cualquier lugar de España.
 

 

 

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